Associació per l'estudi i la difusió de la psicoanàlisi d'orientació lacaniana, fundada per Cecilia Hoffman. Quadern de bitàcola

miércoles, 1 de septiembre de 2021
jueves, 8 de julio de 2021
PROGRAMA CURSO 2021-2022
Unir
a nuestro horizonte la subjetividad de nuestra época…
La época ha cambiado mucho. Estamos
ante el desafío de estar a la altura de
los cambios, de la subjetividad de nuestra época. No podemos correr el riesgo
de vivir de espaldas a ella. Dice Lacan en “Función y campo de la palabra y el
lenguaje”: “Mejor, pues, que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la
subjetividad de su época. Pues ¿cómo podría hacer de su ser el eje de tantas
vidas aquel que no supiese nada de la dialéctica que lo lanza con esas vidas en
un movimiento simbólico?”[1]
Como no queremos renunciar, nos proponemos explorar
este año los nuevos impasses de
nuestra cultura y las nuevas soluciones que se proponen desde los nuevos
discursos trans, queer, metoo, etc. Intentaremos
explorar la pluralidad de las posiciones subjetivas que subyacen a estos
discursos. ¿Estas propuestas son soluciones al malestar contemporáneo o son
nuevos impasses?
[1] Escritos, Madrid, Siglo XXI, 1984, vol. I, p. 309.
Programa 2021-2022
17 de septiembre
Taller de lectura y organización: La época del uno-solo
Lacan,
Miller, etc. : Fragmentos sueltos
15 de
octubre
Taller de lectura: Atentado sexual y trauma
Fabian Fajnwaks: “Efracción y estrago”.
Expone: Patricia Montozzi
Viñeta clínica: Vanessa Postigo
5 de noviembre
Conferencia a cargo de ANA CECILIA GONZÁLEZ (EOL)
“El cuerpo y las mujeres: transformaciones y controversias”.
17 de diciembre
Taller de lectura: La responsabilidad del sujeto en
el abuso sexual
Jacques-Alain Miller: Causa y consentimiento, cap. 7.
Clotilde Leguil: “Ceder no es
consentir”.
Exponen: Vanessa Postigo y Rosa Lahoz
14 de enero
Taller de lectura: ¿Deshacer el género?
Éric
Laurent: “Biopolítica de la norma trans”.
Jean Claude
Maleval: “Cuando Preciado interpela el psicoanálisis”.
Expone: Ester Astudillo
18 de febrero
Taller de lectura: El transexualismo en la
infancia
Alexande
Stevens: “El banquete trans”.
Daniel Roy:
“Cuatro perspectivas de la diferencia sexual”.
18 de marzo
Taller de lectura: Transexualidad, procreación
y ciencia
Fabian Fajnwaks: “Fantasmas inéditos”.
François Ansermet: “Por qué un hijo a toda
costa” y
“Sexualidad y procreación”.
Exponen: Patricia Montozzi y Xavier Renau
22 de abril
Taller de lectura: Las nuevas configuraciones familiares
|
|
Exponen: Rosa Antolín y Agnès Wehr
13 de mayo
Conferencia
de clausura de JOSEP MARIA PANÉS
“Unir a nuestro horizonte la
subjetividad de nuestra época”.
11 de Junio
Conclusiones
Webgrafía
ALBERTI, Christiane: “¿Qué nos enseña el discurso de las
mujeres en la era del #MeToo?”, Lacan
cotidiano, nº 897 (2020). Blog Zadig España.
— “Entre
mi vida y el neo-feminismo”, Lacan
cotidiano, nº 914 (2021). Disponible on-line.
ARRIBAS, Sonia: “Pel túnel de Preciado”, blog
Ciutat de les lletres, 2021, disponible on-line.
BROUSSE,
Marie-Hélène : “La homosexualidad
femenina en plural”, Elles ont choisi.
Les homosexualités féminines. París: Michèle, 2013; trad. esp. disponible on-line.
— “Muerte
y resurrección de la histérica”, Virtualia,
nº 6, 2002. Disponible on-line.
CARETTI,
Joaquín: “Odio y lazo
social”, blog Zadig, disponible on-line.
COTTET,
Serge : “Freud y la
actualidad del trauma”, La
Cause du désir, nº 86, 2014.
DÍAZ, Eugenio: “Nuevos anudamientos en la época del uno-solo”,
Freudiana, nº 83, 2018.
FAJNWAKS, Fabián: “Fantasmas inéditos”, Freudiana, nº 92, 2021.
“Effraction et ravage”, 50 Jornadas de la ECF sobre el Atentado sexual, disponible on-line. "Efracción y estrago".
FREUD, Sigmund: Fragmento de análisis de un caso de histeria. Caso Dora. Obras
completas, vol. II. Madrid:
Biblioteca Nueva, 1981.
Buenos
Aires, Amorrortu, 1992, vol. VII, disponible on-line.
— “El
caso de la joven homosexual”. Obras completas, vol. II. Madrid: Biblioteca Nueva,
1982.
Buenos Aires, Amorrortu, 1973, vol.
XVIII. Disponible on-line.
GREISER, Irene: “Lacan y un límite al transgénero”. Disponible on-line.
LACAN,
Jacques : Seminario 20, Aun, Buenos Aires : Paidós, 1989. Disponible on-line.
LAURENT, Éric “Biopolítica de la norma trans”, Lacan Cotidiano, nº 932,
2021.
LEGUIL, Clotilde: “Ceder no es consentir”, Freudiana, nº 93, 2021.
— “El consentimiento en nombre de la familia grande”, Lacan Cotidiano, nº 910, disponible on-line.
MALEVAL, Jean-Claude: “Cuando Preciado interpela el
psicoanálisis”, Consecuencias, nº 23,
disponible on-line.
— “Del
fantasma de cambio de sexo al sinthome transexual”, Coordenadas para
la psicosis ordinaria, Buenos Aires: Grama, 2020.
MILLER, Jacques-Alain: “Dócil a lo trans”, Lacan Cotidiano, nº 928, 2021.
Disponible on-line.
— Causa y consentimiento. Buenos Aires:
Paidós, 2019. (Capítulo 7)
MILLOT, Catherine Exsexo. Ensayo sobre el transexualismo. Barcelona, Paradiso, 1984. Disponible
on-line.
MISSÉ,
Miquel: “Presentación de A la conquista del cuerpo equivocado" en la Biblioteca del
Campo Freudiano de Barcelona. Disponible en youtube.
— “Paradojas
del género y de la diversidad sexual. Entrevista realizada por J. González, M.
Puig y F. Vilà, El Psicoanálisis, nº
36, 2020. Disponible on-line.
NEO POBLET, Natalia: “Polémica: ¿Quién le teme a Paul
Preciado?”. Página 12, 27 de junio de
2021. Disponible on-line.
PRECIADO, Paul B.: Testo
yonqui. Barcelona, Anagrama, 2020. Disponible on-
line.
ROY, Daniel: “Cuatro perspectivas de la diferencia
sexual”, disponible on-line.
SÁEZ, Javier & altri: “El amor es heterosexual”, disponible on-line.
STEVENS, Alexandre: “El banquete trans”, Freudiana, nº 92, 2021.
Bibliografía
AAVV : « Consentir ».
Ornicar ?, nº 54, 2020.
ANSERMET,
François: La fabricación de los hijos. Un vértigo tecnológico. Buenos Aires: Unsam, 2018. (Caps I, 3 y 4)
BARROS, Marcelo: “Consideraciones sobre la
sexualidad, el género y la época”, La
condición femenina, Buenos Aires, Grama, 2011.
BASSOLS, Miquel: La diferencia de los sexos no existe en el inconsciente. Sobre un
informe de Paul B. Preciado dirigido a los psicoanalistas. Buenos
Aires, Grama, 2021.
COCCOZ, Vilma: Nuevas
formas del malestar en la cultura. Buenos Aires, Grama, 2021.
GRINBAUM, Gabriela: “Artemisa
Gentileschi y Anaïs Nin”, Mujeres de
papel. Buenos Aires: Grama, 2015.
LACADÉE, Philippe: “Extirpar su libido del rincón
donde se ha escondido”, Elles ont choisi.
Les
homosexualités féminines. París: Michèle, 2013.
LAURENT, Éric: El niño y su familia. Buenos Aires: Diva, 2018.
LEGUIL, Clotilde: Céder n’est pas consentir. París: PUF, 2021.
MALEVAL, Jean-Claude: “La emergencia de La mujer”, La forclusión del Nombre del Padre,
cap. 5. Buenos Aires: Paidós, 2002.
MANNONI, Maud: Ellas no
saben lo que dicen. Madrid: Alianza, 2000.
MANSILLAS, Gabriela: Yo nena, yo princesa, Buenos Aires:
UNGS, 2020.
MARTY, Éric: Le
sexe des modernes. París:
Seuil, 2021.
MISSÉ, Miquel: A la conquista del cuerpo equivocado. Barcelona, Egales,
2018.
PRECIADO, Paul B.: Yo soy el monstruo que os habla. Barcelona:
Anagrama,
2020.
SPRINGORA, Vanessa: El
consentimiento. Barcelona: Lumen, 2020.
— “Entretien
avec Vanessa Springora. Un oui ne suffit pas pour réduire au silence”, Ornicar?,
nº 54, 2020.
miércoles, 2 de junio de 2021
La cuestión gay
Homosexualidad y psicoanálisis
MATILDE PELEGRÍ
1. - la
elección de objeto homosexual o heterosexual, o mejor dicho, del sexo de los
objetos sexuales del sujeto;
2. - la
elección sobre la causa particular del deseo diferente en cada sujeto, o sea,
el objeto causa de deseo en cada sujeto (una mujer, un hombre, jovencitos, etc.);
3. - la
elección correspondiente a la sexuación del sujeto, es decir, aquella que está
en relación al desencadenamiento por un tipo de goce masculino o femenino. La
elección en las tablas de la sexuación del lado hombre o del lado mujer y la
elección de goce que implica eso entre goce fálico o goce Otro.
1. Tal
como nos muestra en el texto, no van en este orden lógico de primero, segundo,
etc. Sino que sigue un orden lógico inverso. Pues la elección de objeto que
convierte a un sujeto en homosexual o heterosexual presupone ya la existencia
de una causa de deseo definida, o sea, un objeto causa de deseo y a su vez una
opción sexuada, o sea, elección de sexo del lado hombre o del lado mujer y del
encuentro con su modalidad de goce simultáneamente.
2. La
homosexualidad es una de las posibilidades que se le ofrece al sujeto dentro
del complejo de elecciones al que la sexualidad del ser de palabra le enfrenta.
3. La
homosexualidad es una elección subjetiva que se da en las tres estructuras.
Homosexualidad en el neurótico, en el psicótico y en el perverso.
Lacan
al pasar del Nombre del Padre a la pluralización de los Nombres del Padre ha
cambiado fundamentalmente el diagnóstico clínico de la perversión. Esta depende
de la posición adoptada con respecto a la castración y no de la elección de
objeto.
4. Elección
de la homosexualidad, como elección subjetiva le da una dignidad al sujeto
dentro del discurso social, que no tendría si fuese el efecto de una
determinación.
La
homosexualidad antes de Freud era definida como un fuera de la sexualidad
normal. Freud devolvió la cuestión homosexual a la dialéctica de los sexos y a
los desfiladeros de la pulsión sexual. Y se preguntó por qué unos sujetos
realizaban un tipo de elección homosexual y otros un tipo heterosexual.
Eduard Gadea nos dice que la identificación a la madre y la elección narcisista de objeto solo eran respuestas para un tipo de homosexual y además sigue pendiente la cuestión de las fijaciones libidinales, no solo para los homosexuales sino para todo sujeto.
Intentaré hacer un breve recorrido por las teorías de Freud y Lacan respecto a la homosexualidad. Resumiendo los aspectos más importantes.
Freud y la homosexualidad
Ya Freud, en sus Tres ensayos para una teoría sexual,
afirmaba que la investigación psicoanalítica rechaza terminantemente la
tentativa de separar a los homosexuales del resto de los seres humanos como un
grupo diferentemente constituido y, en 1935, en su respuesta a la carta de
la madre de un homosexual, escribía que la homosexualidad no es un vicio
ni un signo de degeneración, y no puede clasificarse como una enfermedad. Se
adelantaba así, en muchas décadas, a la OMS que mantuvo a la
homosexualidad dentro de su clasificación de los trastornos mentales, hasta el
año 1990.
Freud señaló la ausencia de relación entre el sexo del individuo y su
elección de objeto, y se opuso a todo determinismo innato sobre el tipo sexual.
Distinguiendo entre el objeto y el fin sexual, descartó cualquier posibilidad
de postular una sexualidad normativa. Por eso, con Freud, es necesario concluir
que no hay más sexualidad que la desviada.
Freud se va planteando que en los hombres la virilidad más completa es
compatible con la inversión sexual y que el carácter patológico de la inversión
solo se revela en el caso de que haya exclusividad del objeto y fijación
libidinal.
En los alrededores del año 1910, una nueva propuesta permite aislar a
partir del operador conceptual de la sexualidad infantil- el complejo de
castración. La desviación libidinal es una defensa contra la castración de la
mujer. Surge la figura de la madre fálica que ocupa un lugar preponderante en
la génesis de la homosexualidad.
El horror a la castración se anuda al complejo de castración por medio de
la amenaza, al ser concebidos los genitales de la mujer como mutilados; recuerdan
de este modo esa amenaza y despiertan horror. Como nos recuerda Lucia D´Angelo
en La homosexualidad masculina, según
Freud la homosexualidad masculina es definida como un modo de defensa contra la
castración del otro sexo; es actitud femenina y pasiva frente al amor del
padre; es libido narcisista; y es también sublimación. Aparece con rasgos de
perversión o como perversión por sí misma.
Sigamos el recorrido de Freud. En 1914 planteará la validez de la elección
narcisista de objeto para los homosexuales y la va a hacer extensiva a los
perversos. Y aquí nos podemos hacer la pregunta de si, para Freud, lo esencial
para no equiparar la homosexualidad con la perversión es la posición que se
adopte frente a la castración, además de la elección de objeto.
Freud sitúa a la homosexualidad en tanto posición que surge frente a la castración
como respuesta.
Efectivamente, Freud da cuenta muy tempranamente de
la naturaleza perversa y polimorfa de la pulsión. Entonces, encuentra en la
sexualidad infantil y perversa el modelo de la sexualidad humana en general, ya
que ésta última muestra, no sólo múltiples desviaciones de su objeto, como la
inversión u homosexualidad, sino también de su fin que, a diferencia de la
unión genital tendiente a la reproducción, muestra en las frecuentes transgresiones
anatómicas que las distintas zonas erógenas pueden comportarse como parte del
aparato genital, detenciones que llevan incluso a la exclusividad y
fijación.
En la década de los años 20 y a la luz de los
trabajos sobre el Edipo y de la nueva teoría pulsional. Freud enfatiza entonces
la importancia de la identificación con el padre para el devenir homosexual. El
rasgo primario de perversión define el vínculo incestuoso con el padre y a
partir de esta nueva conceptualización dibuja una figura particular de este
complejo para la homosexualidad masculina: el Edipo invertido. Surge un nuevo
mecanismo de elección de objeto homosexual, la identificación con el semejante
A modo de conclusión de la teoría freudiana respecto a la homosexualidad
masculina, esta designa invariablemente la elección de objeto homosexual. Se
observa una clara condición de amor que orienta dicha elección e objeto: es
necesario que tenga pene. Si el objeto tiene ese rasgo, un pene, se reconoce en
él un partenaire posible con todas
sus contingencias.
Lacan y la
homosexualidad
En el Seminario V, “Las formaciones del inconsciente”, Lacan desarrolla la
Metáfora paterna y sitúa el punto nodal de los tres tiempos del Edipo en la
aceptación, o no, de la privación del falo en la madre por parte del sujeto; se
trata de la relación de cada sujeto con esta cuestión y aquí Lacan habla de aceptar
o no aceptar.
La homosexualidad masculina aparece aquí relacionada con un
disfuncionamiento del segundo tiempo del Edipo; el disfuncionamiento del que
habla Lacan es la inversión de la Metáfora Paterna. Así, en el momento decisivo
en el que el padre tendría que intervenir como privador, esta operación fracasa
y es la madre la que dicta la Ley al padre. Justo lo contrario de lo que ocurre
en el Edipo heterosexual.
Entonces, no es que el padre no haya entrado en juego, sino que dicha
interdicción ha caído en saco roto, ha fracasado y la madre es la que dicta la
Ley, la que tiene, la que es potente y el padre está bajo la sospecha de no
tener.
En los años 70 Lacan plantea el término sexuación para definir la identidad
sexual, privilegiando el goce. Con las fórmulas de la sexuación, introduce dos
lógicas diferentes del parlêtre
respecto de la función fálica; se trata de la implicación subjetiva del sexo,
que Lacan llamó “asunción”, donde la posición sexual y la elección de objeto
queda situada en un marco diferente al de los años 50.
Desde esta nueva perspectiva, para el psicoanálisis en la homosexualidad se
trata, en todo caso, de una elección de objeto, de una posición diferente
respecto al goce, con una determinada posición del homosexual masculino frente al
goce femenino. Según Lacan prefiere abstenerse; es decir es una respuesta más a
la falta de relación sexual.
Por su parte, Lacan siempre se opuso a situar, al contrario que otros
analistas de su época, la homosexualidad en el campo de la perversión y, con su
aportación de la teoría de la sexuación, formuló que hombres y mujeres se
distinguen por su modo de goce, independientemente de que sean homosexuales o
heterosexuales.
La pregunta ¿soy homosexual?, después de haber sido una cuestión que
hacía temblar a los semblantes sociales, y que amenazaba al fantasma masculino
tanto como al fantasma de la maternidad, hoy se ha rarificado en extremo. La
cuestión que actualmente empuja a los homosexuales, ellos o ellas, a acudir al
psicoanálisis no tiene que ver necesariamente con la homosexualidad. ¿Podríamos
aislar algunos rasgos clínicos, específicos en los homosexuales, que los
llevaría al análisis o son los síntomas como cualquier parlêtre?
Lacan con la metáfora paterna indica que la posición de ser el falo de la
madre ocasiona cierto número de problemas pero no forzosamente una elección de
objeto homosexual. Esta elección se inscribe de forma diferente cuando
significa la ausencia de significación fálica o falta del significante paterno
o cuando indica una “significación de goce”, el fetiche. Imaginarse ser el Otro
para asegurar su goce puede tomar la senda de la homosexualidad; pero esta
también puede ser tomada para asegurarse del Otro. Podemos pensar por qué
vicisitudes va a pasar el sujeto para elegir si posicionarse como homosexual o
heterosexual.
Así a la pregunta “¿qué es un hombre?” habrá diferentes respuestas de cada sujeto. Lacan habla de diversos bricolajes para compensar la no relación sexual. La relación de cada cual con la sexualidad siempre es improvisada, complicada, perversa. Bricolaje designa lo que cada quién inventa, aquello con lo cual cada uno se abre su propio camino, por más que este sea un desvío.
Para los analistas es un hecho que los cambios operados en lo social, sobre la consideración de la homosexualidad, han traído también cambios a la clínica. Ya no encontramos la homosexualidad de antes, usando un término de nuestro colega Hervé Castanet en su libro “Homoanalizantes”, con su correlato de culpabilidad y rechazo, asociado a la esperanza de normalizar el deseo hacia la heterosexualidad. Los de ahora vienen con síntomas que les hacen sufrir. Cada quien debe ingeniárselas con su elección de goce.
Los homosexuales no forman un conjunto cerrado. No hay una
homosexualidad sino homosexualidades. Dicho en otras palabras, la elección
inconsciente de goce, cuando toma la fórmula de la homosexualidad masculina
debe construirse caso por caso, como en la clínica.
Este trabajo sobre la homosexualidad, abre las vías para seguir
trabajando sobre el matrimonio homosexual, sobre las adopciones por parte de
parejas homosexuales y cómo se constituye el deseo de hijo. Y abre un debate
sobre la transexualidad y si la elección de objeto homosexual continúa después
de la operación o puede cambiar dicha elección –he aquí la cuestión.
miércoles, 19 de mayo de 2021
André GIDE y la cuestión gay
Amor y deseo en Gide
MONTSERRAT GUARDIOLA
La sexuación depende del significante fálico, pero es necesaria también la posición del sujeto en relación con ese significante. Para Lacan, la identificación no agota el campo de la sexuación, asumir el propio sexo implica que uno puede hacerlo o no.
Iván Ruiz en su texto plantea la existencia de una sexualidad perversa que podemos encontrar en todos los sujetos con una referencia a J.A. Miller cuando éste habla de lo que viene al lugar de la inexistencia de la formula sexual fija.
Freud planteó que las fantasías que los perversos tienen de manera consciente coinciden con las fantasías inconscientes de los histéricos, lo que lo llevará a decir en su texto de 1.905: “La neurosis es, por así decir, el negativo de la perversión” “…en la vida anímica inconsciente de todos los neuróticos puede comprobarse una tendencia a la inversión y a la fijación de la libido sobre personas del mismo sexo”
Así también encontramos referencias en Colette Soler que habla de perversión generalizada para dar cuenta de la fórmula de Lacan “no hay proporción sexual” y diferenciar la estructura propiamente perversa de la disposición a la perversión no como una rara particularidad sino como algo que sería inherente a la constitución del sujeto.
Amor, deseo y goce se encuentran en Gide. Lacan en su
texto “la Juventud de Gide” nos sorprende por la poca dedicación a la elección
de objeto homosexual del escritor que queda en segundo plano. Todo su análisis
está centrado en el amor único de Gide, es decir, su elección de heterosexual.
Hubo una sola mujer verdaderamente amada. “Ese amor embalsamado a un objeto,
las cartas, unas cartas sin copia escritas a Madeleine y en las que Gide puso
su alma”.
André Gide nace en 1869 en el seno de una familia
burguesa y según todas las apariencias no puede ser más afortunado: unos padres
que le adoran, una posición económica muy desahogada y un ambiente de cultura
fuera de lo común, sobre todo gracias a su padre.
Los biógrafos dicen de Gide que era un niño de carácter
frágil, propenso a las crisis nerviosas y la muerte de su padre cuando tenía 11
años acentuó su inestabilidad. A la madre la describen como una mujer envarada,
de rasgos ingratos y de aspecto sorprendentemente hombruno que se casó tarde
por amor pero que no supo despertar los sentimientos amorosos del padre de
Gide. Poco antes de morir, escribió una carta a su hijo donde escribía: “tu
padre nunca me hizo ni la sombra de un cumplido, nunca hubo una palabra de
amor”. Una madre que no pudo anudar e deseo al amor. Una madre para quien
el amor se identificaba con los mandatos del deber.
Gide fue un niño amado, pero no deseado. Tenemos entonces
un amor separado del deseo y, por otro lado, identificado al deber. Para Lacan,
la disociación amor/deseo y esta identificación al deber tiene una
consecuencia: la negación del goce.
En uno de sus escritos Gide nos habla de la escisión
amor-deseo: “El amor, es cosa del alma. El deseo, es cosa de los sentidos”.
En su vida, encontramos también esta escisión el amor y la virtud del lado de
su madre, mujer estricta en la educación del joven Gide, y por otra el deseo de
su tía quien lo seduce de adolescente, y que el mismo Gide describe en su libro
la Puerta estrecha. Una puerta hacia el otro sexo, verdaderamente estrecha.
Ese encuentro de seducción con su tía será vivido por él
como la primera vez en posición de niño deseado. Ese encuentro con la madre del
deseo, lo salva de quedar petrificado en el dolor de la existencia.
Podemos encontrar dos madres en él: la del amor y la del
deseo.
Lacan refiriéndose al padre dice que no es un padre
ausente, en absoluto, pero la pregunta clínica que debemos plantearnos no es
quién está ausente o presente, sino la de saber en qué lugar de la pareja se
sitúa la autoridad. Parece que en la pareja Gide, la presencia del padre, por
tierno que fuera, no tiene nada que ver con lo que funciona de manera
operatoria. Así que la pregunta que lanza Lacan es: ¿qué fue para ese niño, en
particular, su madre? Una madre que no pudo anudar el deseo al amor ¿qué acceso
a la mujer ha permitido esta madre a ese sujeto? Lacan da una respuesta sin
equívocos: le permitió el acceso a una sola mujer.
¿Qué lugar ocupan las cartas de Gide en su estructura
perversa? Lacan utiliza por una única vez la palabra fetiche para referirse a
las famosas cartas de amor del escritor.
Pierre Bruno en su texto sobre perversión explicita: “para
Freud el paradigma de la perversión es el fetichismo. En el fetichismo, la
castración de la madre no está reprimida, sino que es el objeto de una desmentida.
Para Lacan, el paradigma de la perversión es el masoquismo: máxima del goce que
puede dar lo real.”
Tanto para Freud como para Lacan, la perversión es una
estructura, es decir, marca una relación específica del sujeto con el Otro y
con el goce.
Con la desmentida, el perverso organiza su goce como si
fuera posible lograr que la madre (la mujer) alcance el goce. Lacan: un hombre
sólo se encuentra con la mujer cayendo en la perversión.
Colette Soler en su libro sobre perversión habla de la
madre y el lugar que ocupa: “la madre es el blanco de las pulsiones
parciales del pequeño polimorfo perverso, pues es del lado de la madre que se
buscan los objetos pulsionales, al principio en el juego entre madre y niño.
Por eso, Lacan puede hablar de lo que llama el servicio sexual de la madre, que
funciona en los dos sentidos: la madre puede utilizar su niño como un objeto
pene, un objeto sustituto del pene, es decir un objeto erótico, pero también el
niño va a buscar los objetos pulsionales del lado de la madre.
Es de su lado que descubrir el agujero de goce, la
significación de una falta de goce tiene efectos de revelación”
El impacto proviene del hecho que la falta de órgano se
vuelve sinónimo de falta de goce del lado de la potencia materna, y esto Lacan
lo llama abismo, y todo el problema es ver, en cada caso, cómo el sujeto
respondió”.
Gide fue la desmentida viviente del lugar común según el
cual no se puede tenerlo todo. Conoció el amor con su mujer, las alegrías de la
paternidad con otra, el placer con los muchachos. “Es tremendo, querida
amiga: nunca me ha faltado nada en la vida”, exclamó en cierta oportunidad.
En referencia a su escritura, Gide mismo no se
consideraba un gran novelista, de hecho, denominaba relatos a sus escritos.
Podemos hablar de un estilo singular como una solución a su síntoma. Las piezas
del conjunto de sus escritos tienen, en su mayoría, el carácter de una
narración egológica continua. La creación literaria recoge episodios de su vida
y los formaliza.
La paradoja, dice Miller, es que, desde el punto de
vista sexual Gide era un anormal, mientras que su estilo funcionó, en el siglo,
como modelo ideal de la lengua francesa.
Tanto es así que, al parecer, sus últimas palabras fueron
una muestra de puntillosidad expresiva expresada a Jean Delay: “tengo miedo de
que mis frases se vuelvan gramaticalmente incorrectas. Siempre el mismo miedo a
perder su lenguaje, sus palabras, su sintaxis, preocupación eminentemente
respetable de viejo obrero de las letras que nota cómo le abandona la herramienta
que él ha forjado pacientemente y que le ha hecho ser lo que es”.
Para terminar un
telegrama que recibió Mauriac pocos días después de la muerte de Gide:
“No hay infierno. Puedes pecar a destajo. Díselo a
Claudel. André Gide”
Bibliografía
S. Freud: Tres ensayos para
una teoría sexual.
S. Freud: “Fetichismo”.
A. Gide: El inmoralista.
A. Gide: La puerta estrecha.
A. Gide: Si la semilla no muere.
J. Lacan: “Juventud de Gide o
la letra y el deseo”. Escritos 2.
J.-A. Miller: “Acerca del Gide
de Lacan”.
I. Ruiz: “Del amor y del deseo
en la perversión de Gide”.
C. Soler: “¿A qué se llama perversión?”



