Associació per l'estudi i la difusió de la psicoanàlisi d'orientació lacaniana. Quadern de bitàcola




lunes, 25 de noviembre de 2019

Reseña de la conferencia de MYRIAM CHANG: "La querella del falo y su desenredo en Lacan" - 15 de noviembre 2019

Myriam Chang comenzó su conferencia señalando qué está en juego en la querella del falo que tiene lugar a principios del siglo XX en el movimiento psicoanalítico: la diferencia sexual y, en concreto, la sexualidad femenina. 


Dedicó el primer batiente de su conferencia a Freud. Expuso el planteamiento freudiano respecto a la diferencia sexual en los años 1920-1930: hay en el niño un primer momento de indiferenciación; un segundo momento de observación de la diferencia en términos de “hay o no hay falo”; un tercer momento de defensa o desmentido de la falta; un cuarto momento de caída de la defensa y constatación de la castración de la madre y un quinto momento de desenlace: el niño acepta la castración y sale del Edipo; en cambio la niña acepta la castración y entra en el Edipo. Voilà el planteamiento freudiano.

Myriam Chang señaló que el Edipo no es, entonces, un tiempo cronológico, sino un tiempo lógico, jalonado por el instante de ver, el tiempo para comprender y el momento de concluir. No obstante, la conclusión deriva de “una insondable decisión del ser”, donde queda elegido una modalidad de defensa concreta: ya sea la represión, ya sea la denegación, ya sea la forclusión. Así es como se definirá no solo la estructura clínica del sujeto, sino también su “ser para el sexo”.

Lo que importa entonces, más que el complejo de Edipo, es el complejo de castración. Y más que la castración del sujeto, lo que entra en juego es la castración materna, la cual pone en juego la mujer que hay en la madre. Myriam Chang hizo allí un paréntesis lacaniano: el niño está muy interesado en la relación entre sus padres; se ha de confrontar con la “no relación sexual”; pero estas figuras enmascaran el misterio de su unión o de su desunión.

Volvimos tras este paréntesis a Freud. En la querella del falo Freud sostiene la primacía del falo, pero reduciéndola a tener o no tener el falo. La niña le parece igual de orientada que el niño por el significante del falo y pasa, como él, por la castración. La diferencia es que para ella castración no es una amenaza sino un hecho consumado. Surge entonces en la mujer la envidia del pene, la cual desemboca en tres consecuencias: (1) un sentimiento de inferioridad, o sea, una herida narcisista contra la cual la mujer probablemente se va a revolver; (2) celos, que suelen desempeñar un papel importante en la vida anímica de la mujer; y (3) un estrago, un desasimiento de la madre.

Según Freud, ante esta coyuntura tres posibilidades se abren ante la niña: (1) una renuncia a la sexualidad en general; (2) un complejo de masculinidad que puede eventualmente concretarse en homosexualidad; o bien (3) una orientación hacia el padre y hacia la maternidad, acompañada de una posición masoquista en relación con los hombres. Todo ello forma una constelación que se yergue ante Freud como un “continente negro”.

Myriam Chang dedicó el segundo batiente de su conferencia a la disensión surgida respecto a este planteamiento de Freud. Surge en el interior mismo del movimiento psicoanalítico una reivindicación feminista, una puesta en tela de juicio de la posición freudiana. Algunas psicoanalistas denuncian la injusticia que resulta de hacer de la falta fálica el núcleo del ser femenino. Karen Horney atribuye el penisneid a un factor meramente cultural; Josephine Müller da primacía a la vagina, insiste en que hay una investidura de la vagina, prefálica, preclitoridiana; Melanie Klein invierte la tesis freudiana afirmando que hay una posición femenina primaria no solo en la niña sino también en el niño, debida a la receptividad de la primera relación con el seno, la cual estructura todas las relaciones objetales futuras, tanto del niño como de la niña. Klein rechaza la primacía del falo, que queda como un objeto pulsional más, entre otros. Del otro lado, Jeanne Lampl de Groot, Helen Deutsch y Joan Rivière hasta cierto punto apoyan la visión freudiana, es decir, el papel predominante del clítoris y la tesis de la ignorancia de la vagina en la niña.

El tercer batiente de la conferencia fue dedicada al desenredo de la querella del falo por Lacan. En primer lugar, Lacan aclara que el falo es el significante lógico (no un mero elemento anatómico) de la diferencia sexual. En segundo lugar, Lacan señala que no solo se puede tener o no tener el falo (lado masculino), sino que se puede ser el falo (lado femenino). En tercer lugar, Lacan ubica lo femenino al final de su enseñanza del lado de un no-todo fálico, un goce imposible de regular y que hace a la mujer  Otra para sí misma. Un goce en más, que divide tanto a hombres como a mujeres, dijo Myriam Chang. La mediación fálica no drena lo que puede manifestarse de pulsional en las mujeres. 


En Lacan, dijo Myriam Chang, ¡para una mujer la relación con la castración no es lo esencial! Éste es el peine que desenreda la querella del falo. Ella tiene acceso a un goce que se sitúa más allá: un goce de fuera de lo simbólico, que surge del vacío que deja la forclusión del significante de la mujer.

A continuación, Myriam Chang desarrolló un cuarto batiente extremadamente interesante  en torno al tema de la maternidad y el estrago en la hija. La mujer no existe, en cambio la Madre sí. El goce de una mujer es Otro, en cambio el goce de la madre es fálico. La mujer representa la falta; en cambio la madre representa la riqueza, la abundancia, lo pleno que desborda, como señala Miller en Donc. La mujer no tiene, sufre y solo puede dar los signos de su falta.

Myriam Chang trajo a colación el testimonio de pase de Hélène Bonnaud, mortificada por el relato de una madre que contaba que gritaba de dolor cuando le daba el pecho a su hija a causa de un absceso. 

Chang recogió también la reflexión de François Ansermet en torno a la compleja nebulosa de la maternidad. Ansermet distingue entre deseos que suelen ser confundidos: el deseo de estar embarazada, el deseo de llegar a ser madre, el deseo de tener un niño. No son lo mismo. ¿Todos esos deseos responden a una decisión? ¿Un deseo? ¿Una voluntad? ¿Ella tiene un niño con un hombre? ¿Con otra mujer? ¿Con una tecnología? ¿Con ella misma? ¿Por qué devenir madre? ¿Cuál es la causa de este deseo? Hay allí una constelación de enigmas. Myriam Chang señaló que el ejemplo más extremo del enigma del amor materno es, como lo menciona Éric Laurent, el filicidio.

Myriam Chang presentó un hermoso texto de Rosa Montero donde la escritora explica cómo una generación de mujeres en España, entre las cuales ella misma se ubica, vivió bajo el influjo de madres que soportaron la pesada carga del patriarcado, asistieron a un movimiento de emancipación femenina de la cual no pudieron participar y educaron a sus hijas “soplando en sus oídos un susurro poderoso de protesta: “No te cases, no tengas hijos, sé libre, por mí”. “Haz todo lo que yo no pude hacer”, susurraron esas madres. Es así como Rosa Montero y muchas mujeres de su generación se abstuvieron de tener hijos.

Myriam Chang recogió también las “Dos notas sobre la feminidad” de Rose-Paule Vinciguerra, donde el estrago madre-hija pasa unas veces por las vías de una complicidad de tipo conyugal, otras veces por las de una fascinación horrorizada de la madre frente a la falta fálica de la hija.

Myriam Chang nos habló de la escritora Natalia Ginzburg que señala el pozo de melancolía donde las mujeres tienen la mala costumbre de caer. Pueden hablar de sus hijos y mucho, pero de este pozo no pueden decir nada. Pueden intentar nombrarlo diciendo: nariz fea, boca fea, piernas feas, aburrimiento, hijos sí, hijos no... A lo cual podríamos añadir: no tengo nada que ponerme, nada me queda bien, etc., etc., etc.  Dice Lacan: “ella está entre centro y ausencia”, o sea, en el centro de la función fálica y en la ausencia de centro de sí misma, nos explicó Myriam Chang. Siente un goce del que no dice nada, donde se experimenta como Otra para sí misma, donde permanece en la ignorancia y necesariamente en la soledad. Contrasta en ella ese estar más allá de la castración, “como pez en el agua”, con el estrago que padece en relación a la madre. ¡Ravage, ruina, daño, asolamiento!: relación tormentosa con la madre que aparece en muchos casos. ¡Poderosa ligazón preedípica, para decirlo en términos freudianos, que ata la hija a la madre, a pesar de que la considera como agente primordial de castración, a pesar de que le reprocha no haberla amado lo suficiente. Ella demanda a la madre más substancia. Mas la feminidad es imposible de compartir. Y para Lacan, nos explicó Myriam Chang, lo que da fuerza y magnitud al estrago es precisamente ese “Otro goce”.

Myriam Chang terminó su conferencia señalando que el estrago es lo más difícil para el final de análisis, para una mujer. Dependerá de ella el “refutarse, inconsistirse, indemostrarse, indecidirse”, dice Lacan en el “Atolondradicho”. En definitiva, tolerar la inconsistencia de la feminidad.

Myriam Chang tejió con delicadeza en su conferencia referencias analíticas con viñetas clínicas y referencias literarias. No solo impartió esta magnífica conferencia, sino que tuvo la amabilidad de compartir con nosotros sus notas, seguidas por una bibliografía extensa y precisa, que se prolonga en una serie de obras literarias en torno al tema del estrago madre-hija –bibliografía que ponemos inmediatamente a disposición del Grupo y el lector. Estamos infinitamente agradecidos a Myriam Chang.


BIBLIOGRAFÍA


BONNAUD, Hélène,             “Anatomía de un decir”, Freudiana, nº 64, 2012, p. 119.
FREUD, Sigmund,                 “La organización genital infantil”, Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu, 1984, vol. XIX, pp. 143-149.
“El final del complejo de Edipo, Obras Completas, ed. cit., vol. XIX, pp. 179-187.
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“Sobre la sexualidad femenina”, Obras Completas, ed., cit., vol. XXI, pp. 223-244.
“Conferencia 33. La feminidad”, Obras Completas, ed. cit., vol. XXII, pp. 104-125.
LACAN, Jacques,                  “Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina”, Escritos, México, Siglo XXI, 1971, vol. 2.
“La significación del falo”, Escritos, ed. cit., vol. 2.
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El Seminario 20, Aun, Barcelona, Paidós, 1981, cap. VII.
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MILLER, Jacques-Alain,       Donc, Buenos Aires, Paidós, 2011.
MONRIBOT, Patrick,            Lo infantil en el diván. La cura del pequeño neurótico, Granada, EUG, 2012.
PALOMERA, Vicente,           Las psicosis ordinarias: sus orígenes, su presente y su futuro, Granada, EUG, 2010, p. 59.
POZO, Juan del,                     “La querella del falo”, on-line:  http://www.foropsicoanaliticopaisvasco.org/liburutegi/2014/QUERELLA_FALOapuntes_juan-del-pozo.pdf
VINCIGUERRA, Rose-Paule, “Deux notes sur la féminité”, on-line :


Literatura relativa al tema de las mujeres y del estrago madre-hija

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                                             La hija oscura. Barcelona, Lumen, 2018.
SCHROBSDORFF, Angelika,   Tú no eres como otras madres, Periférica & Errata naturae, 2016.
GINZBURG, Natalia,              Léxico familiar, Barcelona, Lumen, 2016.
                                             A propósito de las mujeres, Barcelona, Lumen, 2017.
GORNICK, Vivian,                 Apegos feroces, Madrid, Sexto piso, 2017.
FLYNN, Gillian,                     Heridas abiertas, Madrid, El Andén, 2007.
DE VINGAN, Delphine,          Nada se opone a la noche, Barcelona, Anagrama, 2012.
STROUT, Elizabeth,               Me llamo Lucy Barton, Barcelona Duomo, 2016.
SCHNEIDER, Helga,               Déjame ir madre, Barcelona, Salamandra, 2002.
KYUNG-SOOK Shin,              Por favor cuida de mamá, Barcelona, Grijalbo, 2011.
KASISCHKE, Laura,              Una noche de invierno, Barcelona, Salamandra, 2017.