Associació per l'estudi i la difusió de la psicoanàlisi d'orientació lacaniana, fundada per Cecilia Hoffman. Quadern de bitàcola




domingo, 17 de enero de 2021

Dificultades de la posición masculina en el caso del Hombre de las ratas

 

Deseo muerto

Exposición de Vanessa Postigo

 



Definición diccionario: Viril: Que es propio del varón o está relacionado con él: miembro viril. Que tiene alguna de las características que se atribuyen tradicionalmente al varón. Virilidad: energía, valor, entereza.

Los ejemplos que constan en el diccionario dan cuenta del valor de la entereza del soldado y de la potencia sexual del hombre. No sabemos si fue un soldado entero, pero sí que murió en la guerra años después del tratamiento con Freud. De este paciente, conocido como “el Hombre de las ratas” por la obsesión que lo lleva a consultar con el médico, es el hombre cuya  posición viril intentaré discernir en este breve comentario.

En la neurosis obsesiva acontece la Muerte del deseo del otro. Y la muerte del propio deseo, el deseo muerto

El paciente, Pablo (Paul) en el expediente de Freud, eligió sufrir de su enfermedad, para no elegir el encuentro sexual “como hombre” con una mujer. Evita el encuentro con 4 mujeres: la mujer rica, la pobre, la hija del posadero y la empleada de correos. Y para ello se sirve de su enfermedad, postergando y obstaculizando los encuentros. Es una posición masculina típica, la del neurótico obsesivo.

Esquivar el compromiso con el deseo es lo que define a Pablo en su vida sentimental. Para ello, posterga reiteradamente la decisión, en tanto hay una inhibición generalizada.

El hombre no consigue el ideal de la posición masculina. Por la inhibición del deseo, que le impide ser un hombre

Hay un mito familiar que le sirve para tomar una posición cobarde respecto al acto, aparece en forma de duda: casamiento por conveniencia o por amor. De la prehistoria de los padres sabemos: “que el padre flirteó con una mujer pobre, de una familia modesta, con la que no se casó.” Además, el plan familiar era: tras la muerte del padre, la madre lo promete con una prima; el conflicto está servido. Entre el amor y la voluntad del padre.

También cabe destacar que es la madre quien tiene la potencia fálica, ya que es ella la que posee el dinero, el padre no elige a la mujer del deseo. Vende su deseo por dinero, un dinero que además quedó en deuda cuando ejerció de suboficial, una deuda de juego. El hombre era un dechado de virtudes…

Por otro lado, Pablo afirma que su potencia es normal. El paciente habla de su actividad sexual condicionado por la interpretación que hace sobre el trabajo del médico al que acude. Sabemos después,  por la lectura del caso, que fue en su infancia donde tuvo más actividad sexual, que durante la adolescencia no practicó el onanismo y que fue a sus 26 años que practicó el coito con una mujer por primera vez. Su vida sexual era más bien escasa. Le atraen los cuerpos de las mujeres desde niño. Pablo tiene una identidad de género masculina y una orientación heterosexual del deseo, por lo menos en lo manifiesto, parecería fuera de toda cuestión.

La lucha defensiva contra sus deseos inconscientes (muerte del padre)

A los 6 años tiene su primera erección, y se queja de ello a su madre. Entonces acontece un pensamiento delirante, “sus padres pueden oír sus pensamientos”. Y el deseo/temor de que su padre moriría si él tenía pensamientos sexuales. Lo ominoso, de mal agüero que dice Freud, es el pensamiento abominable de que el padre muera y esto merece violenta reprobación. Así es que para velar el deseo aparece el temor.

Reproche y culpa aparecen en este enfermo, por haber cometido un crimen contra el padre, “si yo deseo mi padre muere”. El reproche, según explica Freud, aparece cuando se violan las leyes éticas genuinas de la persona.

El neurótico obsesivo espera la muerte del amo, como esclavo…vive esperando la muerte del otro. La espera, es la coartada para postergar el acto. Como hace Pablo al postergar sus estudios para no casarse con la dama elegida por la madre.

En el hombre de las ratas, se trata de, “si hago x mi padre y la amada morirán” ideas que aparecen como temor, en el consciente dice Freud. Oscilación entre deseo y demanda, para Lacan. Oscilación de la que no puede escapar: el deseo de muerte está explicitado en el relato; “si hago tal cosa, mi padre y la amada morirán.”

Así se produce una evanescencia del deseo, un deseo prohibido.

Los otros hombres

La influencia que sobre él ejercen los hombres (sus amigos, sus compañeros del servicio militar) con los que inicia su primera sesión del tratamiento y que Freud interpreta como expresión de sus tendencias homosexuales reprimidas, podrían ser re-interpretadas, a la luz de los nuevos conocimientos de la subjetividad masculina, como la búsqueda del reconocimiento narcisista de su hombria.

Sigamos: el deseo del obsesivo es el deseo muerto (sin deseo sexual.) Da cuenta de esto que su actividad sexual se ve siempre interrumpida por ideas obsesivas. En el peor momento acude a un tercero, el amigo, en quien busca la garantía del testimonio para calmar su “locura” sobre el mandamiento de pagar a A y evitar el riesgo del encuentro con la muchacha de la estafeta postal. El hombre sabe que le debe el dinero a la muchacha pero no puede devolverlo así, ya que le resulta imposible cuestionar la palabra del capital “cruel” (pagar a A.)

Pasividad ante los oficiales y ante el amigo que apacigua las demás ideas obsesivas que le atormentan.


El padre como perturbador del goce sexual. El deseo hostil

El deseo de la muerte del padre esta reprimido, es un deseo hostil que se dirige contra la persona que aparece como perturbadora del amor: el padre.

En la amada, aparecen la protección (fantasía de salvación) y la hostilidad.

Fantasea  cuando esta enferma: “que permanezca siempre así” (yacente). El paciente interpreta que esto le alivia, Freud interpreta que se trata del deseo de verla indefensa.

En la degradación de la vida amorosa, Freud diferencia tipos de elección de objeto en el hombre, entre ellos la elección de la “puta” o la del “tercero perjudicado”.

En el caso del hombre de las ratas aparecen celos de un primo y en algún momento se siente perjudicado por las obligaciones de la dama con la abuela enferma. Los deseos hostiles aparecen en estos momentos. Es necesario que los otros sean aplastados, porque hay algo de los otros que aplasta al obsesivo. Inhibición total en referencia a las mujeres, le resulta insoportable que el otro desee algo. Fantasías sádicas, como la del asesinato del hermano y la dama, dan cuenta de un carácter de cobardía.

¿Por qué tanta represión? Pablo niega una y otra vez haber deseado la muerte del padre. Necesita anular, no la consecuencia, ya que el padre muere, sino el deseo mismo. En “Inhibición síntoma y angustia” Freud explica, que en la neurosis obsesiva hay un ceremonial que tiene el propósito de anular lo acontecido. Prevenir, que no se repita. Entiendo que la inhibición es el mecanismo que aparece como defensa ante el deseo de muerte.

Modelo de masculinidad

Del padre sabemos que era un suboficial con maneras de soldado: rudo en el lenguaje, de cordial humor y bondadosa indulgencia. Este hombre, entre brusco y violento, daba tremendas palizas a los hijos, que Freud nombra como “sensibles reprimendas”. Eran buenos amigos, padre e hijo, excepto en lo que concernía a la sexualidad. Cuando el paciente era todavía un niño muy pequeño, recibió una dura paliza por haber mordido a una institutriz. Agresividad plenamente permitida por el padre para sí y totalmente prohibida para el hijo. El padre es quien lo golpea y paradójicamente, le propone a su hijo una identidad de criminal. "Este niño será un gran hombre o un gran criminal". La voluntad del padre es de dominio. El padre se opuso a las inclinaciones sensuales de su hijo en la infancia y también en la adultez, aconsejándole alejarse de la mujer que amaba.

Un padre es aquel que hace de una mujer causa de su deseo, este padre no es precisamente un reflejo del padre lacaniano. El deseo en ese hombre esta postergado por el goce (del dinero). La neurosis de Pablo es la sigue la ley familiar: lo que hizo el padre. El goce del dinero sustituye el goce sexual. La madre no queda del todo prohibida, y el hijo permanece del lado materno. La madre es quién gestiona la herencia recibida del padre y el hombre recibe una mensualidad.

Pareciera que toda posibilidad de investidura de hombría queda prohibida respecto de hacer causa de su deseo a una mujer. El deseo reprimido una solución al padre eterno.

Añado algunas reflexiones respecto del amor en el caso del hombre de las ratas:

La mujer está prohibida en tanto deseo sexual.

Una vía para el amor es su amigo, un semejante.

En la transferencia con Freud busca un padre que no sea cruel, interpreta Freud.

 

Bibliografía

Chorne, Miriam y Dessal, Gustavo, Jacques Lacan “El psicoanálisis y su aporte a la cultura contemporánea”. Madrid, Fondo de cultura económica, 2017.

Freud, Sigmund, A propósito de un caso de neurosis obsesiva, el Hombre de las ratas, Obras completas, vol. X, Buenos Aires, Amorrortu, 1992.

Freud Sigmund, “La degradación generalizada de la vida amorosa”, Obras completas, vol. II, Madrid, Biblioteca Nueva, 1980.

Freud, Sigmund, “Un tipo particular de elección de objeto en el hombre”. Obras completas, vol. II, Madrid, Biblioteca Nueva, 1980.

Freud, Sigmund  Inhibición, síntoma y angustia. Obras completas. Buenos Aires, Amorrortu,  1992, vol. XX.




Síntesis 

El caso del Hombre de las ratas de Freud describe un caso grave de neurosis obsesiva. (a) La evanescencia del deseo de Ernest Lanzer, un deseo que desfallece en cuanto se acerca él a la “dama de sus pensamientos”1, (b) la degradación general de su vida erótica que hace que ame a la “dama” pero no la desee2, en cambio desee objetos degradados o “mujeres inferiores”3 y, en tercer lugar, (c) el hecho de que ni siquiera acabe de amar a la dama, sino que a la vez la ame y la odie, que fantasmee con escenas donde ella es sometida a la tortura y al mismo tiempo se atormente por haber albergado esta fantasía, es decir, toda esa ambivalencia, ese odionamoramiento que parasita sus relaciones con ella4, todo ello muestra lo endeble que es la posición masculina de Ernst Lanzer. No por nada Miller dice que hay un odio fundamental a las mujeres en la neurosis obsesiva –la expresión es fuerte–, aunque se oculte bajo el disfraz de la seducción5. Las cavilaciones, vacilaciones, postergaciones y angustias del Hombre de las ratas, sus inhibiciones, impedimentos, temores y dudas, sus vaivenes y actos obsesivos en dos tiempos que se anulan unos a otros, son tantos y tales que el caso parece un milagro terapéutico de Freud. Un par de años después del tratamiento, Lanzer se casa con Gisela Adler, la “dama de sus pensamientos”. Pero muere pocos años después, combatiendo en la Primera Guerra Mundial –la muerte es a menudo el partenaire del neurótico obsesivo. ¿Antes la Guerra que Gisela? ¿O habría padecido Ernst Lanzer un aterrador reclutamiento forzoso? A saber.

En definitiva, el neurótico obsesivo mantiene relaciones complejas con su deseo. Desde luego no es el único. El deseo del obsesivo anuncia la estructura fundamental del deseo6. Todos los sujetos se defienden del deseo en mayor o menor medida, de una forma o de otra. La defensa aparece en todas las estructuras clínicas y tiene que ver con el encuentro del significante con el cuerpo. 

El “deseo neurótico”, el que corresponde a la defensa de la estructura obsesiva, es un deseo de control y retención. Tiene carácter anal y apunta a aplastar el deseo. Mata el deseo propio y no solo eso: maltrata toda manifestación del deseo del otro, porque le resulta angustioso e inhibidor, porque escapa a todo control y medida. El obsesivo se mortifica con el hastío. Si la ética psicoanalítica dice que no se puede ser culpable más que de haber cedido en su deseo7, se entiende que la culpabilidad carcoma al obsesivo.

Alín Salom

 

Notas

1. Freud, Sigmund, Análisis de un caso de neurosis obsesiva (“Caso el hombre de las ratas”), Obras completas, Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, vol. II, p. 1460 & passim.

2. Ibid, p. 1454. “Aquella señora, a la cual él había propuesto a su padre, al pensar en el dolor que su muerte había de causarle, le inspiraba un intenso cariño, pero nunca había sentido hacia ella deseos auténticamente sensuales, como los que llenaron su niñez”.

3. “12 de octubre.  […] Se puso alegre, fue al teatro y de vuelta a casa el destino envió a su encuentro a su mucama; ni joven ni bonita, desde hacía mucho tiempo le consagraba atención a él. No puede explicarse que de pronto él le diera un beso y luego la atacara; mientras ella se resistía, sin duda fingidamente [!], él recapacitó y se refugió en su habitación”. Freud, Sigmund, A propósito de un caso de neurosis obsesiva, Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu, 1992, vol. X, “Anexo. Apuntes originales sobre el caso de neurosis obsesiva”, p. 204 y ss.

4. “El paciente reconoció tan solo el cariño que aquella mujer le inspiraba y no los sentimientos hostiles que aquel cariño mantenía reprimidos. Por lo demás confesaba que en ciertas ocasiones sentía claros impulsos de causar algún mal a su adorada. Tales impulsos se apaciguaban, por lo general, en presencia de la misma y sólo lejos de ella surgían”. O.C., Ed. Biblioteca Nueva, vol. II, p. 1461 & passim.

5. Miller, Jacques-Alain, Introducción a la clínica lacaniana, Barcelona, RBA, 2006, “La contribución del obsesivo al descubrimiento del inconsciente (1989)”, p. 197. 

6. Vanderveken, Yves,  “Mort et vif dans la névrose obsessionnelle”, La cause du désir, nº 96 (2017).

VANDERVEKEN, Yves, "Muerto y vivo en la neurosis obsesiva" : 

https://drive.google.com/file/d/1SBrSzvU_6gGSc3I-1PxPmVmB95OhU5ap/view?usp=sharing

7. Lacan, J., La ética del psicoanálisis, El Seminario 7, Buenos Aires: Paidós, 1988, p. 379.

domingo, 13 de diciembre de 2020

MARCELO BARROS - El horror a la paternidad

Conferencia impartida por Marcelo Barros
el 11 de diciembre de 2020
al GTPG 
(Grup de Treball Psicoanalític del Garraf)







¿Es solo una cuestión de tiempo? 
Aclaraciones a las preguntas planteadas en este curso,
con cuasicitas del texto El horror a la paternidad de Marcelo Barros

 

“Como dijo Groucho, este exponente de la masculinidad: 
¡Tengo mis principios! Pero si no les gustan, los puedo cambiar”.
MARCELO BARROS, El horror al padre

 

No voy a hacer una reseña de la conferencia –está colgada–, sino que voy a recoger las respuestas que nos ha brindado Marcelo Barros, en su conferencia y su obra El horror a la paternidad, a algunas de las preguntas que teníamos, en el Grupo, abiertas. No pongo apenas comillas, porque resultarían cansinas de tan numerosas.

¿Qué es la posición viril?

No reside en una identificación imaginaria, como postulan las perspectivas de género. Tampoco reside en el goce fálico, sino que implica justamente una elaboración, un saber-hacer-ahí, en un cuerpo parasitado por este goce. De lo que se trata es de “poder estar ante el deseo de la mujer”, poder responder a este deseo. ¿Cómo? Con la división subjetiva, el recurso sintomático al falo o a sus sustitutos. “En esencia, esa posición supone el reconocimiento de la castración, a la vez que una presencia de ánimo ante ella” –apostilla ética bonita de Barros–.

La virilidad fallida

Ante la mujer y la muerte (dos figuras ctónicas para el hombre, Medusas las dos) hay dos respuestas posibles en el varón. Una respuesta es petrificarse, endurecerse, hacerse falo (virilidad fallida). En esta posición converge la impotencia del sujeto infantilizado y la omnipotencia de quien se presenta como “un poronga”[1], dice Barros. La otra respuesta posible (la virilidad lograda) es la que hemos citado arriba, la de dividirse subjetivamente y recurrir al falo y a sus sustitutos.

 La época de el hombre que no existe

Hay un clima de confrontación entre los sexos actualmente y un clima de demonización y denigración de lo masculino. Lo masculino ha pasado a tener una connotación negativa. La posición viril se asocia sistemáticamente a una actitud de violencia y dominación. Como si ser hombre y ser maltratador fuera lo mismo. Se presenta al hombre como un autista que busca su satisfacción, sin importarle si la mujer lo desea o no, lo ama o no, goza con él o no. Al mismo tiempo, la sociedad capitalista, por un lado, precariza a los hombres y, por otro lado, los somete al imperativo de rendimiento. Hay que dar la talla, presentarse sin ninguna falta. Es fundamentalmente el capitalismo el que ha deconstruido y destituido al hombre. El capitalismo condena a la mayor parte de los hombres a la precariedad, los reduce a losers; el feminismo hace de ellos villanos –extraño combo. Se potencia el superyó masculino. Es difícil hallar modelos de masculinidad incorporables hoy en día. El falo es estigmatizado. El semblante viril se ha convertido en uno del que más vale no apropiarse. Es una época de ocaso del hombre. “El varón no tiene ningún futuro en la sociedad capitalista. Sólo es cuestión de tiempo”, dice Marcelo Barros. 

Destinos del hombre en la época del hombre que no existe

Barros pone énfasis en dos destinos (aunque no sean los únicos) para el hombre en la sociedad post-paterna (sociedad propiamente desvirilizada, más que feminizada). Un destino es la perversión (el abanico es amplio, va desde la pasividad a la violencia); el otro es el repliegue. ¿Dónde están, dónde se han metido los hombres?, se preguntan últimamente algunas mujeres. “Los que quedan están escondidos y hacen bien”, dice Barros. Respecto al aumento de casos de maltrato, Barros piensa que este aumento no se debe meramente a una mayor visibilización de los casos de maltrato de siempre, sino que hay una epidemia de maltrato. Cada vez hay más hombres que no toleran pasar por el cortejo que está exigido, no por el feminismo que tampoco tolera el cortejo, sino por el patriarcado; abandonan la escena y pasan a la violencia. Un feminismo neopuritano se empeña en ver en el cortejo un acoso, estableciendo un continuum  desde el flirteo al feminicidio.

¿En qué consiste la función paterna?

“Lo real del padre reside en la potencia de un deseo”; el padre es el que ha hecho de la mujer la causa del deseo. Por tanto paternidad y virilidad convergen. En cambio maternidad y feminidad divergen (hélas!).

¿En qué consiste la función paterna? Instaurar el no al consuelo fácil, a cualquier tipo de goce masturbatorio que satisface la pulsión sin pasar por un partenaire sexual. El no es necesario para que un hombre pueda hacer el amor. La función paterna va a contracorriente: en la era del goce resulta que el padre dice “no”. No se trata de una prohibición autoritaria, sino un fundamento de la dignidad del sujeto. La función del padre no tiene nada que ver con lo patriarcal, afirma Barros.

El horror al padre

El declive del hombre y el del padre son solidarios, porque el falo es un Nombre del Padre. El acceso a la masculinidad exige haber luchado con el padre[2], para luego poder servirse de él. Pero la figura del héroe (es siempre el que lucha contra el padre) es considerado hoy en día como una figura políticamente incorrecta, patriarcal, machista. El feminismo no tolera el lugar de la excepción.

El feminismo denuesta al padre como si fuera un amo. Pero el padre no es un amo, sino un esclavo[3]. Es el que trabaja para mantener a su familia, responsabilidad con la cual carga por mandato patriarcal. En la era postpaterna, los hombres tienden a retirarse cada vez más de la función paterna, porque la función en sí misma está desapareciendo. Hay un empuje al goce, no a prohibirlo. En esta coyuntura el rechazo al padre desemboca en el rechazo a ser padre. El rechazo a la paternidad no es solo una vicisitud individual, sino una tendencia cultural y afecta a la configuración del sujeto masculino. En la actualidad el padre queda a menudo reducido a “un diente del engranaje doméstico comandado por la madre”. Cree que está de más en la pareja madre-hijo que no se atreve a separar.  La supresión de la función paterna viene de la mano del capitalismo; no de un movimiento de emancipación cualquiera. El horror al padre es tal que el padre del futuro está en el congelador –en los bancos de semen–, dice Barros. Es solo una cuestión de tiempo.

 Depreciación cultural del acto sexual

La función sexual es en sí una función involutiva, como dejó claro Freud. Ahora bien, hay actualmente, además, una tendencia cultural a la devaluación del acto sexual. A la libido menguante la química no consigue reanimar. Signo de la devaluación es el hecho de que lo que une a las parejas hoy en día son los hijos y no la relación sexual. Conocemos la difusión masiva de la pornografía, el fantasma filmado, el coito exhibido, hecho espectáculo, accesible en internet con un clic. Nada muestra más claramente la ausencia de la relación sexual en lo real que esta profusión imaginaria de los cuerpos entregados a gozar, como dice Miller. La era postpaterna no es una era del deseo, sino una era del goce; el goce no está permitido, es obligatorio; no mengua, más bien prolifera. En detrimento del deseo. 

 Una ética de la masculinidad

Para Barros, falta una ética de la masculinidad acorde con los tiempos actuales, que tenga en cuenta la posición del hombre, sus puntos de vista, sus problemas con la sexualidad. El psicoanálisis lacaniano ha cultivado últimamente una religión del goce femenino. Sería interesante que se volviera a pensar la masculinidad en tiempos de “el hombre que no existe”.

Volveremos en nuestra próxima sesión de trabajo sobre El Hombre de las ratas.

Alín Salom



[1] En el argot argentino una poronga, en femenino, es una polla; y un poronga, en masculino, es algo así como un amo, un macho poderoso, un capo en lenguaje carcelario.

[2] Freud, S.: “La hostilidad hacia el padre es inevitable para cualquier niño que tenga la más mínima pretensión de masculinidad”. “El presidente Thomas Woodrow Wilson. Un estudio psicológico”.

[3] Lacan, J.: Seminario 17, El reverso del psicoanálisis.




sábado, 21 de noviembre de 2020

Padres-herramienta


José Ramon UBIETO:  Del padre al ipad. Familias y redes en la era digital. Barcelona: NED, 2019. Capítulo 2, "Padres herramienta".  

TERCERA SESIÓN DEL TALLER DE LECTURA

Las exposiciones han estado a cargo de Rosa Antolín y Agnès Wehr. Las viñetas clínicas han sido omitidas. El texto expuesto a continuación ha sido escrito por Rosa Antolín.


Empieza el texto de Ubieto con la pregunta “¿qué es un padre?”, para especificarla seguidamente: “¿qué es la función paterna?”. Todo el texto es una construcción para responder a esta pregunta, teniendo en cuenta las transformaciones de las condiciones socioeconómicas, culturales y políticas que han influido en el ejercicio de esta función hasta la actualidad. Hay una construcción social del inconsciente. Ubieto sitúa la Revolución Francesa, como inicio de la transformación radical de la sociedad, el inicio de la época moderna y la crisis del patriarcado. Los ideales de "libertad, igualdad, fraternidad" son el inicio del imperativo de "todos iguales", "todos con los mismos derechos". En este sentido, el lugar de diferencia radical que implica el lugar del PADRE ha sido puesto en duda y en muchos casos desautorizado. Esto es el “declive de la imago social del padre”, nombrado  por Lacan en 1938. No obstante, Ubieto sitúa que esta transformación está precedida por  el “declive de lo viril”. Lo retoma de Lacan que lo ilustra con el caso Juanito de Freud, donde apunta a la posición sexual pasiva de Juanito como “dato relevante de su manera de ocuparse del otro sexo”. Me parece interesante como Ubieto enlaza esto con la aportación de Miller,  en el sentido de los efectos en la masculinidad, del declive de la virilidad. Efectos que son la uniformidad, “el camino homogéneo”, “la igualdad del hombre y la mujer”. Entonces, ¿qué fórmulas para las masculinidades y las paternidades? 

Para leer la continuación:

https://drive.google.com/file/d/12iLQq09kC6SeRvfry6Mz6VggbL8Dmeww/view?usp=sharing


Reflexiones tras el taller de lectura

La posición masculina está más ligada a la función paterna de lo que de entrada nos esperábamos. En estos tiempos de homogeneización parental más bien se cree lo contrario. No obstante, si el padre no es el que transmite ideales, sino el que transmite deseo al unir el deseo a la ley, el que ofrece al hijo una versión posible de un goce regulado, entonces una posición masculina solvente, en todo caso de un sujeto deseante que ha atravesado la castración, es condición de posibilidad para una paternidad operativa. Hasta ahora el péndulo en la clínica oscilaba entre padres negligentes (se han dado múltiples viñetas clínicas en la reunión) y padres gozadores, schreberianos. Ubieto agrega un nuevo perfil clínico de padres “todo-padre”, que giran en torno al cuidado de los hijos pautando y vigilando cada detalle de su crianza, volcados sobre el eje de los cuidados, incapaces de separarse de los hijos. Son también padres gozadores, pero de otro estilo. Caen, dice Ubieto, en el “delirio de paternidad.”

A. Salom


domingo, 18 de octubre de 2020

La posición viril y el goce fálico

SEGUNDA SESIÓN DEL TALLER DE LECTURA


Marcelo BARROS: La condición perversa. Tres ensayos sobre la sexualidad masculina. Primer ensayo, "El goce del idiota".

16 de octubre de 2020

Exposición a cargo de Patricia Montozzi


Tomamos  como base de lectura el capítulo I del libro La condición perversa de M. Barros. Con una gran claridad nos explica el concepto del goce fálico, "el goce del idiota". Ubica que idiota tiene la siguiente raíz etimológica: quien se desinteresa de los asuntos públicos ocupándose únicamente de los asuntos privados, es decir de su goce. La raíz idio, significa propio y lo encontramos en muchas palabras, idiosincrasia o idiopático. Digamos que lo idio es el rasgo  que persevera en su ser como aquello carente de elaboración; es lo típico de las pulsiones.  Es lo que no se piensa ni se deja pensar.

Barros comienza describiendo algunas gamberradas propias de los hombres. Y cita un programa de la televisión donde se ve que grupos de jóvenes hacen cosas muy expuestas, donde terminan muriendo… Han muerto por idiotas. Ejemplos… U otros donde se baten récords y donde la violencia del cuerpo a cuerpo está por puro juego. Las mujeres no son propensas a desafiar la muerte porque sí o a maltratar los cuerpos de otros; la competencia fálica no les es ajena, pero no suele exponerlas a la violencia o a la muerte. Se ve del lado de los hombres un despliegue lúdico de violencia un goce –sadiano– que a menudo termina mal. Se pregunta si hay algo sexual en estos actos de idiotismo. ¿Estas cosas se deben a la educación machista? ¿O hay algo de la estructura del goce en juego? ...

Para leer la continuación:

https://drive.google.com/file/d/1J_PGoyaAlLkBBzHYfUEBDzgGrVyWINsE/view?usp=sharing


Programa 2020-2021



sábado, 19 de septiembre de 2020

"Buenos días sabiduría"

 

PRIMERA SESIÓN DEL TALLER DE LECTURA

Jacques-Alain MILLER: “Buenos días, sabiduría”
Josep Maria PANÉS: “El impasse contemporáneo de los semblantes masculinos”

18 de septiembre de 2020  
Exposición a cargo de Alín Salom

Comencemos por el título del texto de Miller: “Bonjour sagesse”, “Buenos días, sabiduría”. Es una paráfrasis del título de la novela de Françoise Sagan: Bonjour tristesse, Buenos días tristeza. ¿Por qué sustituir la tristeza por sabiduría? El texto de Miller gira en torno a la caída de los semblantes. Ante la caída de los semblantes –hay una caída de semblantes en la novela de Sagan y también hay una caída de semblantes en todo análisis–, una posibilidad es sentir tristeza. Pero también cabe la posibilidad de reaccionar a esta caída de otra forma: con un “buenos días sabiduría”. No está mal enterarse de qué hay detrás de los semblantes, saber a qué atenerse, elaborar algún tipo de sabiduría....

Para leer la continuación: 

https://drive.google.com/file/d/1xH8gL_ei_ivCQAoSOHDOUAO5PGOrwOBa/view?usp=sharing

lunes, 10 de agosto de 2020

PROGRAMA CURSO 2020-2021

LA POSICIÓN MASCULINA

EN TIEMPOS DE "EL HOMBRE

QUE YA NO EXISTE" 



18 de septiembre  

Taller de lectura y organización preliminar

JACQUES-ALAIN MILLER: “Buenos días, sabiduría”

JOSEP MARIA PANÉS: “El impasse contemporáneo de los semblantes masculinos”

Expone: Alín Salom

 

16 de octubre

Taller de lectura

MARCELO BARROS: Tres ensayos sobre la sexualidad masculina, cap. 1

JACQUES LACAN: Aun, cap I y VI (fragmentos)

Expone: Patricia Montozzi

 

13 de noviembre

Taller de lectura

JOSÉ RAMÓN UBIETO: “Buenos días, Paternidad”

Expone: Agnès Wehr

JOSÉ RAMÓN UBIETO: "Padres herramienta"

Expone: Rosa Antolín



11 de diciembre

CONFERENCIA: “El horror a la paternidad”

A cargo de: MARCELO BARROS (EOL)

 

15 de enero

Taller de lectura

SIGMUND FREUD: Análisis de un caso de neurosis obsesiva.  El caso de “el hombre de las ratas”

Expone: Vanessa Postigo

 

19 de febrero

Taller de lectura

JACQUES LACAN: “El mito individual del neurótico”

Expone: Paula Damiani

 

19 de marzo 

Taller de lectura

ARIANE HUSSON: "El amor de un niño. Emilio Salgari"

Expone: Rosa La Hoz

MERCEDES DE FRANCISCO: "Tolstoi: sexualidad y muerte"

Expone: Pilar Ruiz

 

16 de abril   

Taller de lectura

IVAN RUIZ: “Del amor y del deseo en la perversión de Gide”

Expone: Montserrat Guardiola

EDUARD GADEA: “Psicoanálisis y cuestión gay”

Expone: Matilde Pelegrí

 

15 de mayo

CONFERENCIA: Deriva de la posición viril hacia el maltrato

A cargo de: JOSEP MARIA PANÉS (ELP)

 

11 de junio

Taller de lectura y Conclusiones

FABIAN FAJNWAKS: “Paradójica virilidad”

Expone: Josefina Aranda



BIBLIOGRAFIA

ANGELO, Lucía d’             “¿Cómo aman los hombres a las mujeres?”, Psicoanálisis, nº 23, 2013.

https://drive.google.com/file/d/1Oq1vKGW_AlppDrosDIgjsZenJdFtPH_X/view?usp=sharing

 

BARROS, Marcelo,            La condición perversa. Tres ensayos sobre la sexualidad masculina. Buenos Aires: Grama, 2019.

 

                                               El horror a la paternidad. Buenos Aires: Modesto Rimba, 2018. (?)

 

BRIOLE, Guy,                      “Clairs-obscurs: amours, virilité et jalousies”, La cause du désir, nº 95, 2017.

https://drive.google.com/file/d/14ZDrPBxjw665jO7dypyZVsAn4ejoPtTT/view?usp=sharing

 

BROUSSE, Marie-Hélène, “Las identidades, una política, la identificación, un proceso y la identidad, un

síntoma”, on-line.

http://www.xxviijornadasanuales.com/template.php?file=textos-de-orientacion/las-identidades-una-politica-la-identificacion.html

 

DIAZ, Eugenio,                   “Los hombres y lo absurdo”, El psicoanálisis,  nº 19, 2011.

https://drive.google.com/file/d/1zvjlTvidRYcQrFE7oHT6SKExE1yOQHwD/view?usp=sharing

 

FERNÁNDEZ BLANCO, Manuel, “Cuando la mujer no es el objeto”, El psicoanálisis, nº 19, 2011.

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FERRERI, Marco,               Adiós al macho. Gérard Depardieu, Marcello Mastroiani. 1978. 

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