Associació per l'estudi i la difusió de la psicoanàlisi d'orientació lacaniana, fundada per Cecilia Hoffman. Quadern de bitàcola




viernes, 6 de febrero de 2026

Texto de la exposición: AMOR (ES) Y FINAL (ES) DE ANALISIS: EL NUEVO AMOR

 

AMOR(ES) Y FINAL(ES) DE ANALISIS:  EL NUEVO AMOR

Agnès Wehr

 

El título "un nuevo amor" remite a que hay también un "antiguo" amor.

En el nuevo amor, no se trata de un cambio de objeto de amor, sino de un amor nuevo, modificado por el trabajo psicoanalítico. Se trata de un cambio de paradigma.

Entonces debemos entender lo que  es el amor desde el punto de vista del inconsciente y del sujeto hablante, antes y después del análisis.

 En su libro titulado "Un nuevo amor", Mercedes de Francisco aborda este cambio teniendo desde diferentes perspectivas.

 Perspectiva social y momento histórico:

El amor platónico, el amor cortés medieval que ahora nos pueden parecer pasados de moda, en realidad han llegado hasta nuestros días y se pueden escuchar en las demandas de los pacientes que se quejan de amar demasiado, de no saber amar, de fracasos repetitivos(etc..) El malestar viene con el intento de conseguir un amor ideal, una unidad, y  con la alienación del sujeto a este ideal.

Pero, a la vez, ningún ideal, ni siquiera el propio puede subsumir lo que causa nuestro deseo y nuestra forma singular de satisfacernos.

Para la ciencia y el capitalismo, todo es posible, lo que no sabemos hoy lo sabremos mañana. Pero Lacan ha hecho de lo imposible una brújula de lo indispensable.

 

 Perspectiva de la teoría psicoanalítica:

 Freud ya advertía sobre lo imposible de cualquier idea de perfección o armonía en el amor, sobre cierta ilusión en el amor de transferencia, ilusión necesaria pero que, a la vez, se tendrá que desmantelar.

Lacan en el seminario XX afirma:

" Lo único que hacemos en el discurso psicoanalítico es hablar de amor."(p. 101)

Este amor reposa sobre cierta imposibilidad en la relación entre la mujer y el hombre, y en el amor están implicados el fantasma, el deseo y el goce.

El nuevo amor es un cambio del sujeto que pasa de ignorar esta imposibilidad a desear saber sobre ella.

El amor, dice Mercedes de Francisco, es clandestino, oculto para los propios amantes porque ignoran lo que está en juego cuando aman.

Este secreto deberá ser desvelado en el análisis para acceder al nuevo amor.

Lo que desconocemos, es lo que Lacan nombra la imposibilidad de escribir la relación sexual entre una mujer y un hombre, lo que esto tiene que ver con el fantasma, el goce y el deseo.

"La relación sexual entre mujer y hombre es imposible escribirla. Esta imposibilidad es lo que el amor, de una forma u otra, trata de suplir. El amor es una suplencia. " (Lacan).

 Mercedes de Francisco dice:

"La elección de objeto no se rige igual en la mujer y en el hombre, como flechas que apuntan a otro objetivo". Son posiciones diferentes en referencia al falo, la castración y a la manera de gozar.

 Enumeraremos a continuación las diferencias a las que apunta Lacan entre una mujer y un hombre en cuestión de amor:

"Todo se juega en el fantasma, pero un fantasma que puede desarticularse de modo que dé cuenta de porqué sabe mucho más de lo que cree cuando actúa."dice Lacan.

El hombre en tanto TODO, se inscribe en la función fálica, aunque ésta sea negada por la función del padre, y la castración suple la relación sexual que no se puede escribir.

La mujer, la persona que se inscribe en la fórmula femenina vetará lo universal y se inscribirá en el NO-TODO.

 Del fantasma 

  En la mascarada femenina, la mujer acepta hacer de semblante del objeto que provoca el deseo del hombre. Detrás de esta mascarada no hay nada, apunta a la falta.

Hablar de ser una mujer apunta a la rúbrica del semblante. Un sujeto se puede ubicar en la posición femenina sólo si el semblante se anuda a la falta, tanto en su aspecto simbólico como real.

  En cambio, en el sujeto obsesivo, llevado al extremo, el deseo implica la anulación, la destrucción del Otro. El fantasma del obsesivo es un fantasma sádico.

Donde hay un agujero fálico, el sujeto obsesivo plantea una necesidad absoluta de tapar este agujero, de velar "que hay algo que es imposible entre una mujer y un hombre",

 

Lacan introduce el objeto a como causa del amor.

           Seminario Xl: " te amo, pero porque inexplicablemente amo en ti algo más que tú, el objeto a, y te mutilo"..cita Alexandre Stevens.

El amor es narcisista, las elecciones de objeto son siempre narcisistas porque son demanda de amor, demanda en relación al objeto materno o al objeto a.

 Nicanor Mestres escribe:

" En las últimas páginas de El Seminario 20 Aún, Lacan define el amor como la respuesta a una situación estructural, la que implica que en el inconsciente "el Otro se reduce al objeto a"(p.174). Y añade que esta reducción del Otro al objeto a "pone a prueba" el amor, pues éste interviene allí donde existe un impasse, una hiancia entre lo imposible y lo contingente (el encuentro amoroso).

Lacan en el seminario XX: "El fin de la enseñanza es disociar a y A, reduciendo a a lo que concierne a lo imaginario, y A a lo que concierne a lo simbólico.

Mercedes de Francisco escribe:

En el amor, suponemos que encarnamos la imágen que el otro desea, que el otro ama, la imágen que viste al objeto a. Cuando ya no nos aman, nos enfrenta al a, ese objeto que ya no tiene imágen para los otros, pero que tiene que ver con nosotros mismos, con nuestra subjetividad, es lo que nosotros hemos construido en el fantasma.


AMOR (ES) Y FINAL(ES) DE ANÁLISIS: UN NUEVO AMOR

Rosa Lahoz Juan

Enero 2026

Ø  EL AMOR EN LA TEORÍA Y LA PRÁCTICA PSICOANALÍTICA.

En psicoanálisis, el amor ocupa un lugar estructural tanto en la elaboración teórica como en la práctica clínica. Freud subraya que el vínculo entre analizante y analista se constituye como un vínculo libidinal es decir como un vínculo de amor: el paciente atribuye al analista un saber sobre su verdad inconsciente. Esta atribución funda la transferencia y constituye su motor.

La transferencia, sin embargo, no puede reducirse a la simple repetición de vínculos pasados. Si bien el sujeto convoca al analista en el lugar del Otro, es responsabilidad del analista impedir que el lazo quede fijado en esa repetición, orientando la cura hacia aquello que, en el decir del sujeto, se presenta como imposible de decir.

La experiencia analítica no apunta a una toma de conciencia racional ni a una adaptación a la realidad, sino a una elaboración del decir que permita bordear los puntos de vacío, el sin-sentido y la falla simbólica (no todo es decible) que estructuran la posición subjetiva.

Ø  LA TRANSFERENCIA MÁS ALLÁ DEL FANTASMA.

Con Lacan, la transferencia deja de pensarse exclusivamente en relación con el fantasma. El analista acepta ocupar el lugar que la transferencia le asigna, pero sin identificarse con él, sosteniendo una posición que permita señalar la inconsistencia del Otro. La operación analítica desplaza así el amor de transferencia —sostenido por la suposición de un saber— hacia el reconocimiento de la falta estructural.

En el curso del tratamiento se produce una desidealización progresiva del Otro: cae la creencia en la existencia de alguien capaz de decir quién es el sujeto o cómo podría completarse. Este movimiento resulta decisivo para el final de análisis y tiene mucho que ver con una posible transformación profunda y un cambio de posición subjetiva con lo que al amor se refiere.

Ø  SINGULARIDAD SUBJETIVA, INVENCIÓN Y DESTINO.

El trabajo analítico permite aislar las marcas singulares que definen a cada sujeto como irrepetibles. Estas marcas no se confunden con determinaciones familiares, sociales o edípicas, sino con la invención particular mediante la cual cada sujeto responde a lo imposible que estructura su experiencia. Se trata de una manera singular de gozar, no atribuible a ninguna causa externa, que constituye lo más propio del sujeto. Lleva tiempo encontrarse con lo que es su invención, ya que no lo puede achacar a ninguna determinación, que es lo más propio: una manera singular de gozar conectada con ese imposible.

Ø  LA RELACIÓN SEXUAL NO EXISTE

Uno de los ejes centrales de la enseñanza de Lacan es la afirmación de que no hay relación sexual, en el sentido de que no existe un significante capaz de escribir una complementariedad entre los sexos. Esta imposibilidad no es contingente, sino estructural. No encontramos en lo real un saber que permita formular la relación hombre–mujer. El síntoma aparece entonces como la respuesta singular del sujeto a esa imposibilidad.

El amor, por su parte, no viene a resolver la no-relación, sino a suplirla: intenta hacer Uno allí donde estructuralmente no lo hay. De allí su carácter fallido, pero insistente del amor.

Lacan señalará que el diálogo entre los sexos está atravesado por el malentendido. El amor se presenta como un laberinto sin salida, lo cual no impide que entremos en laberinto  y juguemos a corretear por él.

Ø  EL CONCEPTO DE “NUEVO AMOR”

Cuando en psicoanálisis se habla de un “nuevo amor”, no se trata de un amor con un nuevo objeto, sino de una modificación de la lógica del vínculo amoroso. Se trata de amar de otra manera: un amor que ya no se sostiene en la ilusión de completud ni en el ideal del sacrificio, sino en la asunción de la falta y en la contingencia del encuentro.

Este amor no se orienta por garantías simbólicas ni por ideales universales. Reconoce la inconsistencia del Otro y, por ello, se presenta como menos engañoso.

¿Cómo elige uno? La elección amorosa no responde a una lógica única. Intervienen tanto el azar del encuentro como las determinaciones inconscientes. Sin embargo, el nuevo amor se distingue de las elecciones regidas por las determinaciones edípicas, en la medida en que se apoya en la marca singular que cada sujeto ha construido como respuesta a la imposibilidad. En términos de Lacan, se trata del encuentro entre dos exilios.

Ø  AMOR, GOCE Y DIFERENCIA SEXUAL

Para Lacan, la presencia de las mujeres en el mundo hace existir un GOCE que no pasa ni se reduce al goce fálico o de órgano. Participa de ese goce fálico, pero además experimenta un goce suplementario que compromete a todo su cuerpo (Plus de goce). Se trata de un goce vinculado al no-todo que pone  de manifiesto la imposibilidad de cerrar la relación entre los sexos. Así los modos de gozar no son complementarios ni armonizables.

La diferencia sexual no es la que domina cuando del amor se trata, el hombre no puede retroceder frente a esa diferencia que en el mundo instaura la existencia de lo femenino, permitiendo así que ella no retroceda frente a lo que es ajeno a ella misma. La existencia del cuerpo femenino (el no todo de lo femenino)  nos lleva a hablar del amor como modalidad de pérdida. Ella le deja el recuerdo de un amor perdido antes de que haya podido advenir. Así, el amor siempre será un intento de  suplencia.

Según Mercedes de Francisco Lo que ha entrado en deflación es lo simbólico en su anudamiento con lo real… Las maneras de gozar de cada uno, con sus marcas irrepetibles no copulan y es por ello que desde la perspectiva del goce no podemos hacer lazo con el otro. ES EL AMOR LO QUE PERMITE ESE LAZO.

Ø  EL FINAL DE ANÁLISIS Y LA TRANSFORMACIÓN DEL VÍNCULO AMOROSO

El final de análisis no equivale a una curación ni a la desaparición del malestar, sino a una transformación de la posición del sujeto respecto del deseo, del goce y del Otro. El efecto central es la caída del Sujeto Supuesto Saber: ya no hay un Otro que garantice el sentido del ser o del deseo.

En este punto, el amor se presenta como suplencia de una inexistencia que ya no se desconoce. No se sostiene en el olvido de la imposibilidad ni en un intento de velarlo.

No es necesariamente un amor más feliz, pero sí menos ciego. Nasio en “El dolor de amar” jugara con la palabra enamoramiento: EN-AMOR-MIENTO.

Al final del análisis, Lacan plantea que amar no es encontrar lo que falta, SINO ASUMIR LA FALTA. Su célebre fórmula —“amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es”— adquiere aquí todo su sentido: el sujeto ya no espera que el Otro lo salve de su falta estructural, sino que puede sostener un lazo sin negar esa falta. Es sostener un lazo sabiendo que no hay relación sexual, que no hay Uno, y aun así consentir al encuentro.

Ø  EL PARTENAIRE COMO SÍNTOMA Y COMO ELECCIÓN

Cuando Lacan afirma que el partenaire es un síntoma, señala que el vínculo amoroso está ligado de forma estructural al modo singular de goce del sujeto. Antes del análisis, este síntoma suele vivirse como una repetición alienante. Después, puede devenir una elección contingente: una manera de arreglárselas con el propio sinthome sin exigir al otro que lo cure o lo justifique. El partenaire ya no es convocado para escribir la relación sexual inexistente, sino para sostener un lazo que reconoce dicha inexistencia.

El partenaire deja de ser usado como: tapón de la angustia, soporte del síntoma, garante del sentido. El partenaire nunca es el adecuado: siempre hay desajuste. Cada sujeto se relaciona, en última instancia, con su propio goce, y el otro es convocado para hacerlo soportable o decible. No se ama al otro como tal. Se ama al otro en tanto ocupa un lugar en la economía del deseo y del goce propio.

Ø  AMAR DESPUÉS DEL ANÁLISIS

Para Lacan, el final de análisis implica una identificación al sinthome: el reconocimiento del propio modo singular de gozar, dejando de vivirse como un destino impuesto y aprendiendo a saber hacer con él. Esto no elimina la angustia existencial, pero la vuelve más transitable.

El análisis conduce a reconocer que la falta no es un accidente reparable, sino algo estructural. Se trata, entonces, de amar de otro modo: advertidos de la no-relación, separados de la ilusión del Todo, capaces de sostener un lazo sin convertir la falta en impotencia.

Amar después del análisis implica consentir a dar lo que no se tiene sin esperar que el otro complete la falta estructural. Es un amor que no promete armonía ni fusión, pero que puede sostenerse sin desconocer el imposible que lo fundamenta. Se trata, en definitiva, de un amor, que no niega el vacío estructural (la falta)  sino que aprende a hacer con él.

En Encore, Lacan no aborda el amor como ilusión a disipar, sino como aquello que insiste allí donde la relación sexual no se escribe. El amor no viene a resolver la no-relación; viene a decir algo de ella. Después de un análisis, persiste como respuesta a lo imposible: un amor que sabe que, aun sin creer en el Uno, encore —aún— se ama. Al estar advertido, es más probable que el amor con el otro tenga un lugar más digno, que ponga esta imposibilidad en su justo lugar y no se convierta en una impotencia.

El psicoanálisis no apunta a corregir al partenaire, sino a que el sujeto advierta la función sintomática que este ocupa en su estructura y pueda modificar su relación con su propio goce.

El amor toma una dimensión  ética del no todo: ni todo amor, ni todo gozar, ni todo sentido, quedando menos atrapado en la demanda de ser UNO.

Se trata de amar de otro modo: con más responsabilidad, advertidos de la no‑relación, separados de la ilusión del Todo, capaces de sostener un lazo sin convertir la falta en impotencia. El “nuevo amor”, no niega el vacío estructural (la falta)  sino que aprende a hacer con ella.

           


lunes, 2 de febrero de 2026

Taller de Lectura: AMOR (ES) Y FINAL (ES) DE ANÁLISIS: UN NUEVO AMOR


SOBRE EL FIN DE ANÁLISIS. DE LO TERMINABLE A LO INTERMINABLE.

 

Sobre el fin de análisis . De lo interminable a lo terminable.

Lectura de algunos conceptos de Freud a Lacan  en relación al final de análisis.


Patricia Montozzi

 

Qué es lo interminable en Freud ?  Hay algo con lo que se topa : por un lado el domeñamiento de las pulsiones y por otro la roca de la castración vía la diferencia de los sexos. Y lo dice al final de éste artículo:

“…dos temas se presentan con especial preeminencia y proporcionan al analista una cantidad desmedida de trabajo… Algo que los dos sexos tienen en común ha sido forzado, por la diferencia entre los sexos, a expresarse de distinta forma. Los dos temas que se corresponden, son: en la mujer, la envidia del pene –una aspiración positiva a poseer un órgano genital masculino-, y en el varón, la lucha contra su actitud pasiva o femenina frente a otro varón”.

 Bien, entonces para Freud el final es el encuentro con la roca de la castración que es en realidad un real biológico pues concierne a la diferencia de los sexos. El rechazo de lo femenino del lado del hombre como del lado mujer parece que es algo inscripto en la naturaleza  por un real biológico. Cómo ir más allá de ésta roca? 

Y por otro lado ,cómo ir más allá de la neurosis de transferencia ?Donde una interpretación llama a otra ; hasta el infinito de sentido, cómo ir más allá del Padre.

 Seminario X – Cita pág, 56. Aquello ante lo que el neurótico recula no es la castración, sino que hace de su castración lo que le falta al ,Otro. Hace de su castración algo positivo, a saber, la garantía de la función del Otro.(..) ese Otro donde el sujeto no se ve sino como destino, pero destino sin término, destino que se pierde en el océano de las historias. Ahora bien , qué son las historias? --sino una inmensa ficción ? Qué puede asegurar una relación del sujeto con este universo de las significaciones, sino que en algún lugar haya goce?Esto sólo puede asegurarlo por medio de un significante.(…) 

Ante esto se detiene el neurótico. Se detiene por una razón en cierto modo interna al análisis y que resulta de lo siguiente, que es el analista quien lo conduce hasta esa cita. La castración no es, a fin de cuestas , nada más que el momento de la interpretación de la castración”

 Comentario de la cita.

 Lo que será el atravesamiento de la castración se convertirá en el Seminario XI  en el atravesamiento del fantasma.

 Segundo punto , sobre el análisis tranferencial:  para  Lacan el psicoanálisis no es un progreso , no es una práctica para sentirse mejor, para él , ésto puede acompañar a una suerte de atontamiento. No se trata de un progreso del razonamiento.

En éste sentido , para él al psicoanálisis  no deja de dar vueltas en el círculo de la verdad  pero lo verdadero nada tiene que ver con lo Real.  Porque? Porque gira en torno al agujero de la represión originaria que es irreductible.

Lacan plantea un encuentro epifanico, vale decir puntual y fuera de sentido con un elemento que ya no se articula ahí ,ya no hay reclamación por la interpretación; es ésto y basta no llama a la producción de sentido , es el encuentro con una unidad de goce que no entre en cadena alguna.

 El giro lo hace Lacan en el Seminario XXI, clase del 11 de diciembre del 1973, aquí se trata de una referencia muy importante porque modifica su concepción del inconsciente , el giro del inconsciente estructurado como un lenguaje al inconsciente donde los significantes no están encadenados :

 “El saber es la consecuencia de que hay Otro. Con lo cual tenemos dos S1 y S2. Porque el estatuto de  este segundo proviene precisamente de lo siguiente : que no hay relación con el primero , que no forman una cadena , aún cuando he dicho que la había en alguna parte en mis escritos en los primeros en Función y Campo ( 1953)(…) En F y C he dicho que formaban cadena, es un error . Porque fue preciso para descifrar lo que hacemos, que yo haya hecho unos intentos . Cuando se descifra uno se embrolla. De todos modos es así como logré saber lo que hacía. O sea saber en qué consistía descifrar. Es sustituir el S1 por otro significante ( Uno) ..eso sólo da dos porque ustedes hacen un descifrado”

 No hay Inconsistente cadena, no hay articulación S1-S2. Hay Unos que forman un enjambre y se unen por vecindad. Y entiendo que la definición de sujeto como aquello que representa un Ste para otro Ste no deja de ser válida para el desciframiento del inc lenguaje.

Pero ahora el S1 en cuanto elemento , uno entre otros, llamado inconsciente Real entrará en coalescencia con el goce en la formación de los síntomas. Entonces, distinguimos entre el sujeto del incs en tanto desciframiento y el trabajo del incs como desciframiento , para qué trabaja? Para producir goce.

Y si esto es un saber , en todo caso es un saber sin sujeto.

 Por lo tanto si el incs es un saber es un saber sin sujeto. Que tipo de saber hay en el incs . ?

La respuesta la tenemos en el Seminario XXIII, el saber del inc es un saber hacer , que a veces Lacan lo compara , no el del artista, sino al del artesano. No es un saber articulado , habiendo solo saber articulado por el forzamiento del desciframiento. Es un saber hacer del orden pues de una pragmática , para la producción de goce. En éste seminario también acuña una nueva ortografía del Sinthome como función de anudamiento, de nominación, que lo distingue del síntoma metáfora ( que remita a una significante inconsciente ) y al síntoma letra, referido a la letra de goce.

Con el despliegue del caso Joyce distinguimos entre su goce por la letra , su síntoma y lo que se produce con su arte , el afecto de anudamiento borromeo que corrige el lapsus del nudo causado por la forclusión del N.P. Lacan al final dice que Joyce ha podido corregir el nudo por el arte-decir con el Ego corrector.

 En el Seminario XXIV, propone un nuevo tipo de identificación que se produce al final de análisis identificarse con el síntoma . Qué puede querer decir éste tipo de identificación, se situé en el plano del uso o sea saber hacer con la propia imagen ( narcisismo)un saber hacer con el par-tener sexuado . Y un saber hacer con el goce y creo que tiene que ver en no tratar de controlarlo. .En éste sentido se acerca a lo que considera Freud de la cura cuando alguien se encontraba bien en el plano del trabajo y del amor.

 Para finalizar , cómo concebir un final de análisis desde Lacan en un más allá de Freud. ?

Como primera cuestión la palabra bajo transferencia como desciframiento del inc el análisis no encuentra finitud. No se trata de operar sobre la estructura del lenguaje ; aunque haya que pasar primero por ahí. Donde apunta , al Real , ese real que yace en el núcleo del síntoma como goce incurable y opaco , inverosímil ( o sea ajeno a toda captación por el semblante) por lo símil , por el sentido.

 Un más allá del Edipo: Para Lacan la Metáfora paterna fracasa, desde 1971, a partir de ahí asiste a un rebajamiento de la función del padre, lo nombrará como un semblante . Pero dice también servirse de él para poder pasar de él , en eso consiste el ir más allá del Edipo. Cómo abrir entonces el campo de ese analizar más allá del Edipo ?

Un decir del no-todo: Diríamos que la orientación hacia lo real conlleva la apertura de un decir del no-todo, no remite a un decir femenino , sino a un decir no uniformizado, desparejo , descabalado del Sínthoma. Se puede apostar por un análisis que abra el campo de ese decir , que difiere del campo de la palabra Un decir que alcance a ese poco de Real que se encuentra como goce opaco en el núcleo del síntoma , ahí donde fracasa toda metáfora y donde la letra no lo fija se verifica siendo siempre incierta. En éste sentido el mayor testigo de lo real es “ no hay proporción sexual” es lo que el síntoma no deja de escribir.

Decir que hay borromeo , para el decir del Sinthome  que permite que el síntoma cese de escribirse .

Del fantasma al síntoma: Lacan nos decía que la única puerta hacia lo real era el fantasma. , no porque fuera real, si no porque venía a ese lugar de taponamiento de lo real. De ahí la importancia concebida a la angustia no sólo como sensación del deseo del otro sino como apertura a lo real . A partir del la Tercera, Lacan hablará que lo real del síntoma no puede clasificarse en tipos definidos, en cambio si hay tipos de fantasma de histeria , de obsesión etc. En contraposición de ésto está el Síntoma marcado por la contingencia , es decir lo singular del síntoma marcado por la contingencia del encuentro con lo real . El núcleo de goce del síntoma de cada uno es siempre singular y no deja de escribirse. Entonces a diferencia de lo real el fantasma no está excluido del sentido , puede siempre remitir a una frase ..( pegan a un niño) en cambio el goce opaco del Síntoma no puede expresarse escapa al tipismo del fantasma y del deseo.

 Incurabilidad del síntoma , pero reducción del goce fálico : Si el Síntoma es incurable y el goce irreductible , que transformación puede hacerse. ? Primero pasando por el sentido se podrá despojar de sus envolturas formales que lo anudan al Imaginario y reducirlo a sus elementos más literales ( letra por lo que se anuda con lo real) En relación al goce es necesario una desvalorización una reducción de goce del síntoma que anuda a la palabra y al sentido que pasa siempre por el goce fálico. Y abra la puerta el goce otro.

 Lacan invierte esta lógica al plantear que el fin del análisis no consiste en reducir el goce al significante, sino en separarse del Otro del significante, hacer el duelo por ese Otro  e identificarse al “resto”, a ese real resistente a la simbolización . 

El fin del análisis se convierte entonces en un duelo por el goce fálico que le permite al ser hablante (parlêtre) abrirse a la experiencia de un goce del cual no tiene que tener el mando, un goce ante el cual se inclina o se encomienda en vez de encomendarse al padre .

 Ficción y Real

La ficción ayuda a narrar la realidad . Podemos decir que es un recurso Simbólico / Imaginario para interpretar lo Real. Aquí están los tres registros, así podemos decir que se toca lo real a través de lo simbólico por esto también se puede tratar el goce. Digamos que el paciente llega con una ficción y durante la cura se va construyendo otra , bajo transferencia y es llevada hasta el límite y es a la vez un intento fallido de nombrar algo de la opacidad de lo real del goce . Es complejo ,porque son construcciones significantes que determinan a la vez cuestiones imaginarias pero no llegamos del todo a lo real. Cómo se pasa de la representación a lo Real ?
Como pensarlo.? Lacan  lo invierte, porque para él lo Real es causa, y eso es la estructura del lenguaje, no está tan separado el lenguaje de lo real. El simbólico es el nombre de lo real porque todo parte del impacto del S1 que es lo más real que hay para el sujeto. El Uno solo no hace ficción.
Por lo tanto el análisis consiste en medir el desajuste entre la verdad mentirosa y el real. Pero hay que ir más allá de la gran ficción que es el fantasma, pues de lo que se trata es del fracaso de la ficción y cómo se arregla con el goce y el síntoma, con el cuerpo y la imagen.
En el pase , el analista se somete otra vez bajo la verdad mentirosa para poder hacer pasar a los otros por esa experiencia de lo real.

 

Con respecto a las ficciones simbólicas, para nombrar algunas: el mito individual del neurótico, la novela familiar, el Edipo mismo. Ahora bien, estas ficciones, en un sentido, se oponen a lo real y, en otro, sobre ellas buscamos lo real,  es más, en la línea de lo que presento, podemos tomar al lenguaje mismo (elucubración de saber sobre lalengua) como una ficción, podemos sostener que el lenguaje tiene estructura de ficción; por lo tanto, lo simbólico, es del orden de la ficción.

 El análisis mismo como camino o trayecto de lo simbólico a lo real, nos muestra en las narraciones del analizante los tropiezos, los agujeros, signos de otra verdad, de otro sentido.

 Miller en su artículo de Sutilezas analíticas:

 “Un psicoanálisis es sin duda una experiencia que consiste en construir una ficción, pero al mismo tiempo, o a continuación, es una experiencia que consiste en deshacer esta ficción. De modo que el psicoanálisis no es el triunfo de la ficción, la cual es más bien puesta a prueba en relación con su impotencia para resolver la opacidad de lo real”.

  

Retomo algo del pase a partir de la proposición del 9 de octubre 67.

 He elegido la siguiente frase: “Nuestros puntos de empalme, donde tienen que funcionar nuestros órganos de garantía, son conocidos: son el inicio y el final del psicoanálisis, como el ajedrez”

Unas páginas más adelante Lacan subrayará que: “esta sombra espesa que recubre ese empalme del que aquí me ocupo, ese en el que el psicoanalizante pasa a psicoanalista, es esto lo que nuestra Escuela puede esforzarse en disipar”

Lacan afirma en el Acto de Fundación de la Escuela que el psicoanálisis no tiene nada más seguro que hacer valer en su activo que la producción de psicoanalistas, intentando advertir y aislar el psicoanálisis de la deriva a la terapéutica porque esto distorsiona y relaja su rigor.

Atacando o cuestionando  el edificio burocrático y los stands de la Internacional fundada por Freud y todo lo que vino con los post -freudianos.  Lo que intenta Lacan es introducir un nuevo procedimiento de reconocimiento de los analistas ,para aquellos que pueden dar cuenta, de un final de análisis orientado por lo real del síntoma y el goce.

Sabemos que Freud se pregunta si es posible resolver un conflicto pulsional de modo permanente y definitivo y nos propone la metáfora de que la “represión actúa como los diques contra el empuje del agua”, es decir la represión intervine conteniendo la fuerza pulsional y en algunos momentos de la vida eso fracasa.

El factor cuantitativo o económico que tiene que ver con la intensidad pulsional del sujeto es lo que Lacan terminará por nombrar como goce. La acepción del goce en Lacan incluye lo que está del lado del placer, las pulsiones de vida y también su vertiente mortífera, las pulsiones de muerte. En cada sujeto hay un programa de goce, que es singular y particular, que se produce a partir de un encuentro contingente.

 Otro punto importante y creo que hace el final de análisis es de la nada y el vacío . El vacío que lo relaciona al deseo  y el aislamiento de la “a” minúscula que más tarde será el plus de goce. Así  con el atravesamiento del fantasma, el analizante sabrá algo de la  causa de su deseo, si sabe qué lo causa conoce su falta en ser en qué se enraíza su deseo y como el plus de gozar  obtura la falta.

El sujeto analizado sabe lo que es, pero al mismo tiempo sabe lo que ya no es y de ahí la fórmula que utilizara: “el saber vano de un ser que se sustrae” y la idea de que el pase es un duelo del ser anterior que no sabía su causa. Y en el espacio del pase se transmite  lo que se sabe y compartirlo con la comunidad de la Escuela.

 No hay relación sexual.

Jacques Lacan vuelve a valorar el pase seis años después (1973).estamos en la época del Seminario RSI La experiencia del pase y de la propia práctica analítica le lleva a proponer en un texto “La Nota Italiana” otra formulación del fin del análisis, en el que el saber que está en juego es el saber de que “no hay relación sexual”, es decir, un saber que llega mucho más allá de la verdad del ser de deseo.

Se trata de un saber que Lacan coloca en el registro de lo real y su consecuencia es el comienzo de esa gran desvalorización de la verdad.

En este texto, de forma irónica, Lacan toma distancia de Freud de quien dice que “la novela de Freud son sus amores con la verdad”

De esta forma Lacan está haciendo una nueva formulación del fin de análisis que podría consistir en desembarazarse de la verdad para acceder a cierto saber sobre lo real y bordearlo.

Aparece aquí esbozada la ruptura entre la verdad y lo real que a partir del año 76 conducirá a Lacan a decir que no hay verdad sobre lo real, ya que lo real se perfila como excluyendo el sentido.

 Algo en relación a la  satisfacción del final de análisis.

En el “Prefacio a la edición inglesa del seminario 11” de 1976 Lacan ya nos dice que: “ Faltaría que yo diga una verdad. No es el caso: fallo. No hay verdad que, al pasar por la atención, no mienta”

 “El espejismo de la verdad, del que solo cabe esperar la mentira (lo que cortésmente llamamos resistencia), no tiene otro término que la satisfacción que marca el fin del análisis”

 Aquí deja el tema de la verdad  en un segundo plano y nos propone el pase en la dimensión de la satisfacción en el final del análisis y la satisfacción de exponerlo antes otros.

Lo que Lacan define aquí es un fin de análisis definido por la satisfacción y el goce y ya no por el deseo. Lacan subraya en este texto que: “Por ello designé con el pase esta puesta a prueba de la hystorización del análisis, (cuidándose de no imponer este pase a todos), porque no hay todos en este punto, sino dispersos descabalados. Lo dejé a disposición de los que se arriesgan a testimoniar lo mejor posible sobre la verdad mentirosa” ( Prefacio de la Ed .Inglesa)

Toda la cuestión radica en la manera que cada uno encuentra la forma de salir de la repetición o de experimentar su modo singular de goce de manera menos mortificante.-

 Bibliografía utilizada para el trabajo:

 Freud. S :  “ Análisis terminable e interminable” , 1937. Amorroutu , obras completas.  Vol XXIII

Lacan J:   Seminario 10, 21, 23, 24 .

               “ Prefacio de la Edición inglesa del seminario 11”

               “ Proposición del 9 de octubre del 1967”

Lessere, A : Artículo : “ Ficción y Real”

Cevasco,R : “ Paso a Paso , Volumen 3”  Centro de Investigación psicoanálisis y sociedad.

 

  Exposición del 12 de diciembre 2025

 

 

 

 

lunes, 10 de noviembre de 2025

TALLER DE LECTURA. Las interrupciones de la cura. El caso Dora

 


 

Freud y el resto que queda sin simbolizar. Dos ejemplos de final de análisis en la literatura

Pilar Ruiz Gimeno

En la sesión de trabajo abordamos el concepto de resto en Análisis terminable e interminable de Freud y el resto en el pase de N. Carbonell. Después, cómo lo narran P. Rey y J. J. Millás.

No es extraño que el psicoanálisis indague entre los “restos” de la psique porque no hay operación humana perfecta, cualquiera de sus manifestaciones deja residuos. Son objeto de estudio de la arqueología y la antropología. El sistema social o educativo tiene sus restos. También la literatura trabaja con huellas de la memoria y la poesía con restos de la vida. Dice Idea Vilariño: Qué fue la vida /qué podrida manzana / qué sobra / qué desecho. Y en lenguaje coloquial, nombramos los restos mortales.

Miller afirma, en “Marginalia de Milán II”, que Analisis terminable e interminable es una especie de “sinfonía del resto” cuyo subtítulo sería “como acabar con él”. Ahí Freud constata que las sustituciones en las etapas del desarrollo psicosexual se hacen gradualmente y de manera incompleta porque persisten fragmentos de la antigua organización junto a los más recientes. Siempre quedan fenómenos residuales. Por ejemplo, el mecenas con algún rasgo de mezquindad, la persona amable con alguna reacción hostil o las creencias y supersticiones de la Humanidad cuyos vestigios persisten porque se enraízan en las pasiones.

Para Freud, el yo tiene la función de dominar o domesticar la pulsión, aunque siempre queda alguna "secuela parcial” que es el primer obstáculo para la cura de la neurosis. (Los otros son las defensas del yo y la pulsión de muerte). Por otra parte está el factor cuantitativo de la pulsión, lo que no es descifrable. Al haber una disyunción entre saber y verdad, el único saber verdadero es el que no se ofrece.

Según Miller “Las consideraciones sobre el factor cuantitativo, sobre “las manifestaciones residuales”, se aclaran a partir del concepto petit a[1]. Y que “el yo se defiende de la pulsión” equivale a “el objeto a divide al sujeto”. “Cuando la percepción de la realidad comporta displacer, la verdad debe sacrificarse, ésta es la experiencia del rechazo de la castración de la madre[2].

El resto de goce pulsional persistente está relacionado con “la adhesividad o la viscosidad de la libido”, fijación sobre un objeto o idea y la dificultad para pasarla a otros. Al irremediable, la cuestión es cómo vivir con él[3].

Para Freud que la curación sea posible y durable se relaciona con las causas de las neurosis que son: exterior o contingente, el trauma no alteró el yo en la defensa; interna o constitucional es la pulsión. Entre lo interior y exterior están las demandas reprimidas del Ello.

La duración del análisis y la curación dependen de que la causa de la neurosis y de que el destino de la pulsión hayan alterado o no el yo. El objetivo sería limitar la pulsión no erradicarla.

Para Lacan, el origen de la neurosis se encuentra en la división del sujeto introducida por el lenguaje. Y el final de análisis no está relacionado con la represión sino con el fantasma que es el mecanismo de defensa fundamental del sujeto contra la pulsión. Estar analizado es un “estado original” del sujeto y el pase sería la verificación de que el sujeto está en ese estado original[4].

Para Freud [5], estar analizado es una creación totalmente original que nunca sucede en el yo espontáneamente y su objetivo es lograr las mejores condiciones para las funciones del yo.

 

El psicoanálisis permite al yo que ha alcanzado mayor madurez y fuerza emprender una revisión de las antiguas represiones; unas pocas son destruidas, mientras otras son reconocidas, pero reconstruidas con un material más sólido.

 

D. Castrillo[6], interpreta que reconocer la represión supone aceptar un modo de gozar rechazado y por tanto adquisición de saber; mientras que destruir y reconstruir pertenecen a la posición ética del sujeto, su consentimiento o rechazo.

El resto en el pase de Neus Carbonell [7]

El testimonio de N. Carbonell ilustra la aserción de D. Castrillo de que “cualquier posibilidad de pensar un final de análisis que no sea una interrupción, sino que suponga que se ha alcanzado una conclusión, pasa por admitir que hay un resto de goce con el que tenemos que vivir”.

Resto de la operación analítica: La disolución de los restos del análisis se ven en un sueño en el que las letras se van cayendo de una página escrita hasta quedar flotando en un barreño con agua. Es imposible leer y gozar del sentido cuando las letras no están organizadas por la gramática.

Resto de transferencia: Tras un tiempo de malestar provocado por lo irreductible de la pulsión oral, Carbonell soñó con dos ojos cociéndose al tiempo que se desprendía el S1 fuera de sentido “suquetdepeix”. La pulsión oral y escópica se licuan en el S1. El sueño fue esclarecedor para el fin de análisis.

Resto sintomático: Lo que la hacía vivir en estado de “revuelta” no ha desaparecido, se ha convertido en “objeto causa” de sus estudios y de su trabajo como analista al haberse desvanecido el ideal. “Eso” que todavía insiste está puesto a favor de la causa. Como analista puede ser un vacío de saber.

 

Llegar a un final de análisis como el de N. Carbonell está al alcance de pocos, para la mayoría franquear la neurosis tiene menos pretensiones. De acuerdo con Freud sería algo así como que el sujeto que sufre los acontecimientos de la vida de manera incapacitante pueda vivirla con un sufrimiento cabal, adecuado al problema y que tenga la fortaleza para adaptarse.

 

P. Rey y J.J. Millás,  dos ejemplos de final de análisis en la literatura

P. Rey, Una temporada con Lacan[8], 1989, cuenta cómo supo que había acabado su análisis.

La historia de amor llegaba a su fin. Al concluir una travesía que había durado diez años, el barquero había llevado sano y salvo al pasajero-de-paso a otra orilla. [...]

El sentimiento que me agitaba estaba hecho a la vez de afecto y de desapego: mientras, tres días antes, lo ignoraba, sabía que ya nada tenía que hacer allí.

Lacan me estrechó la mano. La puerta se cerró. Y nunca más volvería a verlo (p. 184 ).

 

No sabemos si Lacan, como dice Freud, juzgó que P. Rey ya no sufría de sus síntomas, había superado su angustia y sus inhibiciones; pero ahí acabó el viaje que comenzó cuando Rey le dijo a Lacan que quería verlo porque no le veía la salida.

Quedó un resto: Rey confiesa que diez años después, cuando escribe el libro, sigue siendo tan fóbico como entonces; pero que entretanto aprendió a negociar con sus fobias (p. 65).

Quizás Lacan creyó que P. Rey había llevado su análisis lo suficientemente lejos ya que, en cierto momento, Laca le dijo que estaba perfectamente calificado para hacer observaciones analíticas e incluso le preguntó si no había pensado hacerse analista (p. 124).

Es significativo que Rey diga que pudo asumir la responsabilidad de su goce. Y que no hay más ética que la propia de la plasmación del deseo, que el resto es literatura, la letra que le sirve de soporte. Su máxima era que “como la muerte lleva las de ganar, hay que tomar sin demora lo que la vida nos ofrece” (p. 176). “Más adelante siempre es ya mismo.

En resumen: dejar de vivir bajo el sueño de eternidad o autodestruyéndose, asumir el deseo y responsabilizarse del propio goce parecen logros de un buen final de análisis.

 

J. J. Millás, escribió sobre su final de análisis en el artículo “La escena del crimen[9].

A ver, Freud. Precisamente acabo de terminar mi análisis con una psicoanalista ortodoxa, … Cuando me dejé caer en su diván (con aspecto de catafalco pobre), el muerto era yo. Llegué allí con la fantasía de que me dijera: “Levántate y anda”. […]

 

En cuanto a Marta Lázaro, sigue ahí, a la escucha. No nos volveremos a ver. Nunca. En eso quedamos y en eso estamos.

 

Y en la novela Ese  imbécil va a escribir una novela[10], su análisis se acaba cuando su psicoanalista comprende que el parloteo no lleva más que a pasar el tiempo. Freud diría que “no podrían esperarse mayores cambios en el paciente aunque se continuara el análisis”.[11]

Pero en lo que era continuaba expresándose un agujero existencial no diría que insoportable, puesto que había sobrevivido a él tantos años, pero incómodo. Un agujero incómodo. Ese agujero, imaginé que decía mi psicoanalista, nos recuerda que somos seres en construcción, siempre incompletos. Pero es esa incompletud y el deseo de resolverla lo que nos empuja precisamente a vivir. El agujero no desaparece porque no es su papel. El agujero constituye un espacio de potencialidad, de misterio, de ahí que sea también el espacio de la creatividad. […] Me dio risa lo fácil que me resultaba imitar la voz de mi psicoanalista (p. 160-63).

 

Ese es el resto con el que vive y crea Millás.

 

Ambos escritores cierran la narración del final de su análisis con la misma frase lapidaria: “Y nunca más volvería a verlo”, Rey y “No nos volveremos a ver. Nunca”, Millás.



[1]    Miller, J.-A., 1993, Marginalia de Milán I, Uno por uno, 36, p. 46.

[2]     Miller, J.-A., 1993, Marginalia de Milán II, Uno por Uno, p. 23.

[3]     Freud, S., Análisis teminable e interminable, Madrid, Biblioteca Nueva, III,  1981, p. 3344.

[4]     Miller, J.-A.,1994, Marginalia de Milán III, Uno por Uno, 38, p. 78.

[5]     Freud, S., Op. cit., pp. 3362 y 3347.

[6]     Castrillo D., Comentario sobre Análisis terminable e interminable.  https://nucep.com/publicaciones/comentario-sobre-analisis-terminable-e-interminable/

[7]     Carbonell, N., Suquetdepeix, Testimonio AE, Jornadas ELP 2024.

[8]     Rey, P., Una temporada con Lacan, Buenos Aires, Letra Viva, 2016.

[9]     Millás, J. J., “La escena del crimen”.  https://elpais.com/cultura/2015/09/03/babelia/1441297790_812347.html

[10]  Millás, J. J., Ese imbécil va a escribir una novela, Barcelona, Alfaguara, 2025.

[11]   Freud, S.,  Op. cit., p. 3340.