Grup de Treball Psicoanalític del Garraf
Associació per l'estudi i la difusió de la psicoanàlisi d'orientació lacaniana, fundada per Cecilia Hoffman. Quadern de bitàcola

lunes, 2 de febrero de 2026
SOBRE EL FIN DE ANÁLISIS. DE LO TERMINABLE A LO INTERMINABLE.
Sobre el fin de análisis . De lo interminable a lo terminable.
Lectura de algunos conceptos de Freud a Lacan en relación al final de análisis.
Patricia Montozzi
Qué
es lo interminable en Freud ? Hay algo
con lo que se topa : por un lado el domeñamiento de las pulsiones y por otro la
roca de la castración vía la diferencia de los sexos. Y lo dice al final de
éste artículo:
“…dos
temas se presentan con especial preeminencia y proporcionan al analista una cantidad
desmedida de trabajo… Algo que los dos sexos tienen en común ha sido forzado,
por la diferencia entre los sexos, a expresarse de distinta forma. Los dos
temas que se corresponden, son: en la mujer, la envidia del pene –una
aspiración positiva a poseer un órgano genital masculino-, y en el varón, la
lucha contra su actitud pasiva o femenina frente a otro varón”.
Y por otro lado ,cómo ir más allá de la neurosis de transferencia ?Donde una interpretación llama a otra ; hasta el infinito de sentido, cómo ir más allá del Padre.
Ante esto se detiene el neurótico. Se detiene por una razón en cierto modo interna al análisis y que resulta de lo siguiente, que es el analista quien lo conduce hasta esa cita. La castración no es, a fin de cuestas , nada más que el momento de la interpretación de la castración”
En
éste sentido , para él al psicoanálisis
no deja de dar vueltas en el círculo de la verdad pero lo verdadero nada tiene que ver con lo
Real. Porque? Porque gira en torno al
agujero de la represión originaria que es irreductible.
Lacan
plantea un encuentro epifanico, vale decir puntual y fuera de sentido con un
elemento que ya no se articula ahí ,ya no hay reclamación por la
interpretación; es ésto y basta no llama a la producción de sentido , es el
encuentro con una unidad de goce que no entre en cadena alguna.
Pero
ahora el S1 en cuanto elemento , uno entre otros, llamado inconsciente Real
entrará en coalescencia con el goce en la formación de los síntomas. Entonces,
distinguimos entre el sujeto del incs en tanto desciframiento y el trabajo del
incs como desciframiento , para qué trabaja? Para producir goce.
Y
si esto es un saber , en todo caso es un saber sin sujeto.
Por lo tanto si el incs es un saber es un saber sin sujeto. Que tipo de saber hay en el incs . ?
La
respuesta la tenemos en el Seminario XXIII, el saber del inc es un saber hacer
, que a veces Lacan lo compara , no el del artista, sino al del artesano. No es
un saber articulado , habiendo solo saber articulado por el forzamiento del
desciframiento. Es un saber hacer del orden pues de una pragmática , para la
producción de goce. En éste seminario también acuña una nueva ortografía del
Sinthome como función de anudamiento, de nominación, que lo distingue del
síntoma metáfora ( que remita a una significante inconsciente ) y al síntoma
letra, referido a la letra de goce.
Con
el despliegue del caso Joyce distinguimos entre su goce por la letra , su
síntoma y lo que se produce con su arte , el afecto de anudamiento borromeo que
corrige el lapsus del nudo causado por la forclusión del N.P. Lacan al final
dice que Joyce ha podido corregir el nudo por el arte-decir con el Ego
corrector.
Como
primera cuestión la palabra bajo transferencia como desciframiento del inc el
análisis no encuentra finitud. No se trata de operar sobre la estructura del
lenguaje ; aunque haya que pasar primero por ahí. Donde apunta , al Real , ese
real que yace en el núcleo del síntoma como goce incurable y opaco ,
inverosímil ( o sea ajeno a toda captación por el semblante) por lo símil , por
el sentido.
Un
decir del no-todo:
Diríamos que la orientación hacia lo real conlleva la apertura de un decir del
no-todo, no remite a un decir femenino , sino a un decir no uniformizado,
desparejo , descabalado del Sínthoma. Se puede apostar por un análisis que abra
el campo de ese decir , que difiere del campo de la palabra Un decir que
alcance a ese poco de Real que se encuentra como goce opaco en el núcleo del
síntoma , ahí donde fracasa toda metáfora y donde la letra no lo fija se
verifica siendo siempre incierta. En éste sentido el mayor testigo de lo real
es “ no hay proporción sexual” es lo que el síntoma no deja de escribir.
Decir
que hay borromeo , para el decir del Sinthome
que permite que el síntoma cese de escribirse .
Del
fantasma al síntoma:
Lacan nos decía que la única puerta hacia lo real era el fantasma. , no porque
fuera real, si no porque venía a ese lugar de taponamiento de lo real. De ahí
la importancia concebida a la angustia no sólo como sensación del deseo del
otro sino como apertura a lo real . A partir del la Tercera, Lacan hablará que
lo real del síntoma no puede clasificarse en tipos definidos, en cambio si hay
tipos de fantasma de histeria , de obsesión etc. En contraposición de ésto está
el Síntoma marcado por la contingencia , es decir lo singular del síntoma
marcado por la contingencia del encuentro con lo real . El núcleo de goce del
síntoma de cada uno es siempre singular y no deja de escribirse. Entonces a
diferencia de lo real el fantasma no está excluido del sentido , puede siempre
remitir a una frase ..( pegan a un niño) en cambio el goce opaco del Síntoma no
puede expresarse escapa al tipismo del fantasma y del deseo.
El
fin del análisis se convierte entonces en un duelo por el goce fálico que le
permite al ser hablante (parlêtre) abrirse a la experiencia de un goce del cual
no tiene que tener el mando, un goce ante el cual se inclina o se encomienda en
vez de encomendarse al padre .
La ficción ayuda a narrar la realidad . Podemos decir que es un recurso
Simbólico / Imaginario para interpretar lo Real. Aquí están los tres registros,
así podemos decir que se toca lo real a través de lo simbólico por esto también
se puede tratar el goce. Digamos que el paciente llega con una ficción y
durante la cura se va construyendo otra , bajo transferencia y es llevada hasta
el límite y es a la vez un intento fallido de nombrar algo de la opacidad de lo
real del goce . Es complejo ,porque son construcciones significantes que
determinan a la vez cuestiones imaginarias pero no llegamos del todo a lo real.
Cómo se pasa de la representación a lo Real ?
Como pensarlo.? Lacan lo invierte,
porque para él lo Real es causa, y eso es la estructura del lenguaje, no está
tan separado el lenguaje de lo real. El simbólico es el nombre de lo real
porque todo parte del impacto del S1 que es lo más real que hay para el sujeto.
El Uno solo no hace ficción.
Por lo tanto el análisis consiste en medir el desajuste entre la verdad
mentirosa y el real. Pero hay que ir más allá de la gran ficción que es el
fantasma, pues de lo que se trata es del fracaso de la ficción y cómo se
arregla con el goce y el síntoma, con el cuerpo y la imagen.
En el pase , el analista se somete otra vez bajo la verdad mentirosa para poder
hacer pasar a los otros por esa experiencia de lo real.
Con
respecto a las ficciones simbólicas, para nombrar algunas: el mito individual
del neurótico, la novela familiar, el Edipo mismo. Ahora bien, estas ficciones,
en un sentido, se oponen a lo real y, en otro, sobre ellas buscamos lo
real, es más, en la línea de lo que
presento, podemos tomar al lenguaje mismo (elucubración de saber sobre
lalengua) como una ficción, podemos sostener que el lenguaje tiene estructura
de ficción; por lo tanto, lo simbólico, es del orden de la ficción.
El análisis mismo como camino o trayecto de lo
simbólico a lo real, nos muestra en las narraciones del analizante los
tropiezos, los agujeros, signos de otra verdad, de otro sentido.
“Un psicoanálisis es sin duda una experiencia
que consiste en construir una ficción, pero al mismo tiempo, o a continuación,
es una experiencia que consiste en deshacer esta ficción. De modo que el
psicoanálisis no es el triunfo de la ficción, la cual es más bien puesta a
prueba en relación con su impotencia para resolver la opacidad de lo real”.
Retomo
algo del pase a partir de la proposición del 9 de octubre 67.
Unas
páginas más adelante Lacan subrayará que: “esta sombra espesa que recubre
ese empalme del que aquí me ocupo, ese en el que el psicoanalizante pasa a psicoanalista,
es esto lo que nuestra Escuela puede esforzarse en disipar”
Lacan
afirma en el Acto de Fundación de la Escuela que el psicoanálisis no tiene nada
más seguro que hacer valer en su activo que la producción de psicoanalistas,
intentando advertir y aislar el psicoanálisis de la deriva a la terapéutica
porque esto distorsiona y relaja su rigor.
Atacando
o cuestionando el edificio burocrático y
los stands de la Internacional fundada por Freud y todo lo que vino con los
post -freudianos. Lo que intenta Lacan
es introducir un nuevo procedimiento de reconocimiento de los analistas ,para
aquellos que pueden dar cuenta, de un final de análisis orientado por lo real
del síntoma y el goce.
Sabemos
que Freud se pregunta si es posible resolver un conflicto pulsional de modo
permanente y definitivo y nos propone la metáfora de que la “represión actúa
como los diques contra el empuje del agua”, es decir la represión intervine
conteniendo la fuerza pulsional y en algunos momentos de la vida eso fracasa.
El
factor cuantitativo o económico que tiene que ver con la intensidad pulsional
del sujeto es lo que Lacan terminará por nombrar como goce. La acepción del
goce en Lacan incluye lo que está del lado del placer, las pulsiones de vida y
también su vertiente mortífera, las pulsiones de muerte. En cada sujeto hay un
programa de goce, que es singular y particular, que se produce a partir de un
encuentro contingente.
El
sujeto analizado sabe lo que es, pero al mismo tiempo sabe lo que ya no es y de
ahí la fórmula que utilizara: “el saber vano de un ser que se sustrae” y
la idea de que el pase es un duelo del ser anterior que no sabía su causa. Y en
el espacio del pase se transmite lo que
se sabe y compartirlo con la comunidad de la Escuela.
Jacques
Lacan vuelve a valorar el pase seis años después (1973).estamos en la época del
Seminario RSI La experiencia del pase y de la propia práctica analítica le
lleva a proponer en un texto “La Nota Italiana” otra formulación del fin
del análisis, en el que el saber que está en juego es el saber de que “no hay
relación sexual”, es decir, un saber que llega mucho más allá de la verdad del
ser de deseo.
Se
trata de un saber que Lacan coloca en el registro de lo real y su consecuencia
es el comienzo de esa gran desvalorización de la verdad.
En
este texto, de forma irónica, Lacan toma distancia de Freud de quien dice que “la
novela de Freud son sus amores con la verdad”
De
esta forma Lacan está haciendo una nueva formulación del fin de análisis que
podría consistir en desembarazarse de la verdad para acceder a cierto saber
sobre lo real y bordearlo.
Aparece
aquí esbozada la ruptura entre la verdad y lo real que a partir del año 76
conducirá a Lacan a decir que no hay verdad sobre lo real, ya que lo real se
perfila como excluyendo el sentido.
En
el “Prefacio a la edición inglesa del seminario 11” de 1976 Lacan ya nos
dice que: “ Faltaría que yo diga una verdad. No es el caso: fallo. No hay
verdad que, al pasar por la atención, no mienta”
“El espejismo de la verdad, del que solo cabe
esperar la mentira (lo que cortésmente llamamos resistencia), no tiene otro
término que la satisfacción que marca el fin del análisis”
Aquí deja el tema de la verdad en un segundo plano y nos propone el pase en
la dimensión de la satisfacción en el final del análisis y la satisfacción de
exponerlo antes otros.
Lo
que Lacan define aquí es un fin de análisis definido por la satisfacción y el
goce y ya no por el deseo. Lacan subraya en este texto que: “Por ello
designé con el pase esta puesta a prueba de la hystorización del análisis, (cuidándose
de no imponer este pase a todos), porque no hay todos en este punto, sino
dispersos descabalados. Lo dejé a disposición de los que se arriesgan a
testimoniar lo mejor posible sobre la verdad mentirosa” ( Prefacio de la Ed .Inglesa)
Toda
la cuestión radica en la manera que cada uno encuentra la forma de salir de la
repetición o de experimentar su modo singular de goce de manera menos
mortificante.-
Lacan
J: Seminario 10, 21, 23, 24 .
“ Prefacio de la Edición inglesa
del seminario 11”
“ Proposición del 9 de octubre
del 1967”
Lessere,
A : Artículo : “ Ficción y Real”
Cevasco,R
: “ Paso a Paso , Volumen 3” Centro de
Investigación psicoanálisis y sociedad.
lunes, 10 de noviembre de 2025
Freud y el resto que queda sin simbolizar. Dos ejemplos de final de análisis en la literatura
Pilar Ruiz Gimeno
En la sesión de trabajo abordamos el concepto de resto en Análisis terminable e interminable de Freud y el resto en el pase de N. Carbonell. Después, cómo lo narran P. Rey y J. J. Millás.
No es extraño que el psicoanálisis indague entre los “restos” de la psique porque no hay operación humana perfecta, cualquiera de sus manifestaciones deja residuos. Son objeto de estudio de la arqueología y la antropología. El sistema social o educativo tiene sus restos. También la literatura trabaja con huellas de la memoria y la poesía con restos de la vida. Dice Idea Vilariño: Qué fue la vida /qué podrida manzana / qué sobra / qué desecho. Y en lenguaje coloquial, nombramos los restos mortales.
Miller afirma, en “Marginalia de Milán II”, que Analisis terminable e interminable es una especie de “sinfonía del resto” cuyo subtítulo sería “como acabar con él”. Ahí Freud constata que las sustituciones en las etapas del desarrollo psicosexual se hacen gradualmente y de manera incompleta porque persisten fragmentos de la antigua organización junto a los más recientes. Siempre quedan fenómenos residuales. Por ejemplo, el mecenas con algún rasgo de mezquindad, la persona amable con alguna reacción hostil o las creencias y supersticiones de la Humanidad cuyos vestigios persisten porque se enraízan en las pasiones.
Para Freud, el yo tiene la función de dominar o domesticar la pulsión, aunque siempre queda alguna "secuela parcial” que es el primer obstáculo para la cura de la neurosis. (Los otros son las defensas del yo y la pulsión de muerte). Por otra parte está el factor cuantitativo de la pulsión, lo que no es descifrable. Al haber una disyunción entre saber y verdad, el único saber verdadero es el que no se ofrece.
Según Miller “Las consideraciones sobre el factor cuantitativo, sobre “las manifestaciones residuales”, se aclaran a partir del concepto petit a[1]”. Y que “el yo se defiende de la pulsión” equivale a “el objeto a divide al sujeto”. “Cuando la percepción de la realidad comporta displacer, la verdad debe sacrificarse, ésta es la experiencia del rechazo de la castración de la madre”[2].
El resto de goce pulsional persistente está relacionado con “la adhesividad o la viscosidad de la libido”, fijación sobre un objeto o idea y la dificultad para pasarla a otros. Al irremediable, la cuestión es cómo vivir con él[3].
Para Freud que la curación sea posible y durable se relaciona con las causas de las neurosis que son: exterior o contingente, el trauma no alteró el yo en la defensa; interna o constitucional es la pulsión. Entre lo interior y exterior están las demandas reprimidas del Ello.
La duración del análisis y la curación dependen de que la causa de la neurosis y de que el destino de la pulsión hayan alterado o no el yo. El objetivo sería limitar la pulsión no erradicarla.
Para Lacan, el origen de la neurosis se encuentra en la división del sujeto introducida por el lenguaje. Y el final de análisis no está relacionado con la represión sino con el fantasma que es el mecanismo de defensa fundamental del sujeto contra la pulsión. Estar analizado es un “estado original” del sujeto y el pase sería la verificación de que el sujeto está en ese estado original[4].
Para Freud [5], estar analizado es una creación totalmente original que nunca sucede en el yo espontáneamente y su objetivo es lograr las mejores condiciones para las funciones del yo.
El psicoanálisis permite al yo que ha alcanzado mayor madurez y fuerza emprender una revisión de las antiguas represiones; unas pocas son destruidas, mientras otras son reconocidas, pero reconstruidas con un material más sólido.
D. Castrillo[6], interpreta que reconocer la represión supone aceptar un modo de gozar rechazado y por tanto adquisición de saber; mientras que destruir y reconstruir pertenecen a la posición ética del sujeto, su consentimiento o rechazo.
El resto en el pase de
Neus Carbonell [7]
El testimonio de N. Carbonell ilustra la aserción de D. Castrillo de que “cualquier posibilidad de pensar un final de análisis que no sea una interrupción, sino que suponga que se ha alcanzado una conclusión, pasa por admitir que hay un resto de goce con el que tenemos que vivir”.
Resto de la operación analítica: La disolución de los restos del análisis se ven en un sueño en el que las letras se van cayendo de una página escrita hasta quedar flotando en un barreño con agua. Es imposible leer y gozar del sentido cuando las letras no están organizadas por la gramática.
Resto de transferencia: Tras un tiempo de malestar provocado por lo irreductible de la pulsión oral, Carbonell soñó con dos ojos cociéndose al tiempo que se desprendía el S1 fuera de sentido “suquetdepeix”. La pulsión oral y escópica se licuan en el S1. El sueño fue esclarecedor para el fin de análisis.
Resto sintomático: Lo que la hacía vivir en estado de “revuelta” no ha desaparecido, se ha convertido en “objeto causa” de sus estudios y de su trabajo como analista al haberse desvanecido el ideal. “Eso” que todavía insiste está puesto a favor de la causa. Como analista puede ser un vacío de saber.
Llegar a un final de análisis como el de N. Carbonell está al alcance de pocos, para la mayoría franquear la neurosis tiene menos pretensiones. De acuerdo con Freud sería algo así como que el sujeto que sufre los acontecimientos de la vida de manera incapacitante pueda vivirla con un sufrimiento cabal, adecuado al problema y que tenga la fortaleza para adaptarse.
P. Rey y J.J. Millás, dos ejemplos de final de análisis en la literatura
P. Rey, Una temporada con Lacan[8], 1989, cuenta cómo supo que había acabado su análisis.
La historia de amor llegaba a su fin. Al concluir una travesía que había durado diez años, el barquero había llevado sano y salvo al pasajero-de-paso a otra orilla. [...]
El sentimiento que me agitaba estaba hecho a la vez de afecto y de desapego: mientras, tres días antes, lo ignoraba, sabía que ya nada tenía que hacer allí.
Lacan me estrechó la mano. La puerta se cerró. Y nunca más volvería a verlo (p. 184 ).
No sabemos si Lacan, como dice Freud, juzgó que P. Rey ya no sufría de sus síntomas, había superado su angustia y sus inhibiciones; pero ahí acabó el viaje que comenzó cuando Rey le dijo a Lacan que quería verlo porque no le veía la salida.
Quedó un resto: Rey confiesa que diez años después, cuando escribe el libro, sigue siendo tan fóbico como entonces; pero que entretanto aprendió a negociar con sus fobias (p. 65).
Quizás Lacan creyó que P. Rey había llevado su análisis lo suficientemente lejos ya que, en cierto momento, Laca le dijo que estaba perfectamente calificado para hacer observaciones analíticas e incluso le preguntó si no había pensado hacerse analista (p. 124).
Es significativo que Rey diga que pudo asumir la responsabilidad de su goce. Y que no hay más ética que la propia de la plasmación del deseo, que el resto es literatura, la letra que le sirve de soporte. Su máxima era que “como la muerte lleva las de ganar, hay que tomar sin demora lo que la vida nos ofrece” (p. 176). “Más adelante siempre es ya mismo”.
En resumen: dejar de vivir bajo el sueño de eternidad o autodestruyéndose, asumir el deseo y responsabilizarse del propio goce parecen logros de un buen final de análisis.
J. J. Millás, escribió sobre su final de análisis en el artículo “La escena del crimen”[9].
A ver, Freud. Precisamente acabo de terminar mi análisis con una psicoanalista ortodoxa, … Cuando me dejé caer en su diván (con aspecto de catafalco pobre), el muerto era yo. Llegué allí con la fantasía de que me dijera: “Levántate y anda”. […]
En cuanto a Marta Lázaro, sigue ahí, a la escucha. No nos volveremos a ver. Nunca. En eso quedamos y en eso estamos.
Y en la novela Ese imbécil va a escribir una novela[10],
su análisis se acaba cuando su psicoanalista comprende que el parloteo no lleva
más que a pasar el tiempo. Freud diría que “no podrían esperarse mayores
cambios en el paciente aunque se continuara el análisis”.[11]
Pero en lo que era continuaba expresándose un agujero existencial no diría que insoportable, puesto que había sobrevivido a él tantos años, pero incómodo. Un agujero incómodo. Ese agujero, imaginé que decía mi psicoanalista, nos recuerda que somos seres en construcción, siempre incompletos. Pero es esa incompletud y el deseo de resolverla lo que nos empuja precisamente a vivir. El agujero no desaparece porque no es su papel. El agujero constituye un espacio de potencialidad, de misterio, de ahí que sea también el espacio de la creatividad. […] Me dio risa lo fácil que me resultaba imitar la voz de mi psicoanalista (p. 160-63).
Ese es el resto con el que vive y crea Millás.
Ambos escritores cierran la narración del final de su análisis con la misma frase lapidaria: “Y nunca más volvería a verlo”, Rey y “No nos volveremos a ver. Nunca”, Millás.
[1] Miller, J.-A., 1993, Marginalia de Milán I, Uno por uno, 36, p. 46.
[2] Miller, J.-A., 1993, Marginalia de Milán II, Uno por Uno, p. 23.
[3] Freud, S., Análisis teminable e interminable, Madrid, Biblioteca Nueva, III, 1981, p. 3344.
[4] Miller, J.-A.,1994, Marginalia de Milán III, Uno por Uno, 38, p. 78.
[5] Freud, S., Op. cit., pp. 3362 y 3347.
[6] Castrillo D., Comentario sobre Análisis terminable e interminable. https://nucep.com/publicaciones/comentario-sobre-analisis-terminable-e-interminable/
[7] Carbonell, N., Suquetdepeix, Testimonio AE, Jornadas ELP 2024.
[8] Rey, P., Una temporada con Lacan, Buenos Aires, Letra Viva, 2016.
[9] Millás, J. J., “La escena del crimen”. https://elpais.com/cultura/2015/09/03/babelia/1441297790_812347.html
[10] Millás, J. J., Ese imbécil va a escribir una novela, Barcelona, Alfaguara, 2025.
[11] Freud, S., Op. cit., p. 3340.
lunes, 3 de noviembre de 2025
Presentación “análisis
terminable e interminable” Freud
Por Vanessa Postigo
Análisis terminable e interminable aparece en 1937, dentro de los últimos escritos técnicos de Freud, junto con “Construcciones en el análisis” (1937), cuando ya está haciendo balance de toda su obra, enfrentando su enfermedad y los límites de la cura psicoanalítica.
Situación del psicoanálisis:
● El psicoanálisis ya se había expandido fuera de Viena (Berlín, Londres, Estados Unidos, América Latina).
● Había debates internos sobre la técnica, la duración de las terapias, los fines de la cura y las resistencias.
●
Freud estaba preocupado por los
problemas clínicos que aparecían en la práctica: pacientes que parecían no
mejorar o que necesitaban análisis muy prolongados.
Freud reflexiona sobre los
límites estructurales de la cura analítica: ¿por qué algunos análisis
parecen interminables?
Freud se
interroga sobre si el análisis puede tener un final definitivo o si está
condenado a ser interminable en ciertos casos.
Introduce el concepto de “roca de la castración” como obstáculo fundamental en todo
análisis: ES DECIR, COMO LÍMITE. El paciente mantiene resistencias inconscientes que impiden la
elaboración total de los conflictos. Discute las resistencias, los
factores que llevan a que un análisis pueda concluir y aquellos que lo hacen
potencialmente interminable (factores constitucionales, pulsión de muerte,
fijaciones narcisistas, etc.). Para él, los obstáculos al fin del análisis
tienen un carácter casi natural/constitucional
(límite biológico, sexual, estructural).
Un Superyó severo, cruel o
intransigente puede hacer que el paciente nunca logre una resolución completa.
La persistencia de la compulsión de repetición y la pulsión de muerte actúan
contra la tendencia a la curación. El Superyó puede seguir ejerciendo presión y
culpa más allá del tratamiento.
Hay casos en los que, aunque se logren avances, siempre queda un resto no
analizable. El propio aparato psíquico tiene límites: el inconsciente nunca
puede ser vaciado totalmente.
Condiciones
de un “análisis terminable”:
○ Reducción significativa de síntomas y angustias.
○ Modificación de la personalidad y de la relación con los
otros.
○ Mayor libertad del Yo frente a pulsiones y exigencias del
Superyó.
○
Capacidad del paciente
para continuar elaborando conflictos sin el analista.
Factores
técnicos y personales del analista:
○ El propio “análisis personal” del analista es clave,
porque sus resistencias inconscientes pueden trabar el proceso.
○ La transferencia y contratransferencia deben ser
trabajadas a fondo.
2.
Conclusión de Freud:
○ El análisis no siempre tiene un final absoluto; en algunos
casos se habla más de un límite práctico (cuando se han logrado cambios
importantes y el paciente puede continuar solo).
○ El inconsciente y las pulsiones hacen que siempre exista
algo inacabado.
○
La meta del análisis no es
“curar del todo”, sino ampliar la libertad del sujeto frente a sus
determinaciones inconscientes.
👉 En síntesis: Freud plantea que el análisis puede
ser terminable en la medida en que el paciente logra autonomía y alivio
significativo, pero también es interminable porque siempre queda un núcleo
inconsciente y pulsional imposible de resolver completamente.
Fijar un límite de tiempo para el análisis
“La mejoría se detuvo. No pudimos ir más
lejos en el esclarecimiento de su neurosis. [...] Resultaba claro que el
paciente encontraba muy cómoda su actual posición y no sentía ningún deseo de
adelantar un paso más que le acercara al fin de su tratamiento. [...] En esta
situación eché mano del procedimiento heroico
de fijar un límite de tiempo
para el análisis. Al comenzar el trabajo de un año informé al paciente de que
ése sería el último de su tratamiento, cualquiera que fuera el resultado en el
tiempo acordado. Al principio no me creyó, pero en cuanto se convenció de que
hablaba en serio apareció el cambio deseado. Sus resistencias cedieron y en los últimos meses fue capaz de
reproducir todos los recuerdos y descubrir todas las relaciones que parecían
necesarias para la comprensión de su neurosis precoz y para dominar la actual.
[...] Solamente puede existir un veredicto acerca del valor de este chantaje: es eficaz con tal de que se
haga en el momento oportuno. [...] Un
error de cálculo no puede ser rectificado, debiendo aplicarse aquí el dicho
de que un león sólo salta una vez.”
SIGMUND FREUD, Análisis terminable e interminable, vol.
III, p. 3340-3341.
Freud describe un caso en el que
el análisis se había “detenido”:
● El paciente ya no avanzaba
en el trabajo de elaboración de sus recuerdos.
● Había alcanzado una posición cómoda dentro del tratamiento,
sin deseo de proseguir hacia una cura más profunda.
● Esto ilustra uno de los
grandes problemas que Freud aborda en este escrito: la resistencia inconsciente que puede volver interminable un análisis.
La técnica del límite de tiempo
Freud recurre a lo que llama un
“procedimiento heroico”: Fijar un plazo
final para el análisis, independientemente del estado del paciente. El solo
hecho de que el paciente perciba un límite
inminente moviliza las resistencias: el trabajo analítico se reactiva y los
recuerdos olvidados emergen. El tiempo límite actúa como una presión simbólica que hace tambalear la
comodidad de la resistencia. Freud lo llama abiertamente un “chantaje”: se trata de una medida
externa que fuerza al paciente a avanzar. Reconoce que sólo funciona si se aplica en el momento justo:
Si se hace demasiado pronto → el paciente podría no estar preparado y el
proceso se interrumpe bruscamente.
Si se hace demasiado tarde → la resistencia ya se consolidó y el recurso
pierde eficacia. Por eso alude al dicho: “un león
sólo salta una vez”.
Es decir, esta técnica no se puede repetir: o produce el
efecto en ese instante, o fracasa definitivamente.
SIGMUND
FREUD: el multívoco giro "final o término de un análisis"
"Las elucidaciones [...] nos llevan ahora a
otra cuestión de más profundo interés, a saber: si existe un término natural para cada análisis, si
en general es posible llevar un análisis
a un término tal. [...] Hay que ponerse de acuerdo sobre lo que se mienta
con el multívoco giro final o término de
un análisis. En la práctica es fácil decirlo. El análisis ha terminado cuando analista y paciente ya no se encuentran
en la sesión de trabajo analítico. Y esto ocurrirá cuando estén
aproximadamente cumplidas dos condiciones: la primera, que el paciente
ya no padezca a causa de sus síntomas y haya superado sus angustias así como
sus inhibiciones; y la segunda, que el analista juzgue haber hecho consciente
en el enfermo tanto de lo reprimido,
esclarecido tanto de lo incomprensible, eliminado tanto de la resistencia
interior, que ya no quepa temer que se repitan los procesos patológicos en
cuestión. Y si se está impedido de alcanzar esta meta por dificultades
externas, mejor se hablará de un análisis imperfecto (unvollständig) que uno no
terminado (unvollendet). El otro significado de término de un análisis es mucho
más ambicioso. En nombre de él se inquiere si se ha promovido el influjo sobre
el paciente hasta un punto en que la continuación del análisis no prometería
ninguna ulterior alteración. Vale decir, la
pregunta es si mediante el análisis se podría alcanzar un nivel de normalidad
psíquica absoluta, al cual pudiera atribuirse además la capacidad para
mantenerse estable."
SIGMUND FREUD, Análisis
terminable e interminable, p. 35 / p. 3341.
El análisis no es preventivo, siempre es inacabado, comenta Dolores Castrillo en su lectura de análisis terminable e interminable. Añade, en la terminación hay “lo incurable”, no se puede hacer desaparecer la pulsión, además, dice Freud, no es deseable. “El hombre sano no es un hombre sin pulsiones ni sin conflictos, es un hombre sin síntomas que consigue tratar algunas de sus exigencias pulsionales sin pasar por la represión.” Añade Castrilo.
Freud señala que la expresión “final o término de un análisis” es multívoca (tiene varios sentidos posibles).
En un Sentido práctico el
análisis termina cuando ya no hay
sesiones entre paciente y analista.
Por otro lado, en un Sentido
clínico-técnico: el análisis termina cuando:
El paciente ha superado los síntomas,
las angustias y las inhibiciones.
El analista juzga que lo reprimido fue suficientemente hecho consciente, y que
las resistencias ya no obstaculizan el trabajo.
Aquí Freud diferencia entre un análisis imperfecto (unvollständig, interrumpido por causas externas) y un análisis no terminado (unvollendet, aún inconcluso en lo esencial).
En este texto (1937), Freud introduce la idea de que siempre habrá resistencias irreductibles, ligadas a la pulsión de muerte, a fijaciones y a la “roca de la castración”.
👉 Esto significa que el análisis nunca puede tener un final absoluto: solo puede llegar a un punto de mejoría relativa, pero no a una normalidad total.
"Durante el trabajo analítico no hay impresión más fuerte de las resistencias que la de una fuerza que se defiende por todos los medios contra la curación y a toda costa quiere aferrarse a la enfermedad y el padecimiento. Una parte ha sido reconocida por nosotros [...] como conciencia de culpa y necesidad de castigo. [...] Otras, [...] pulsión de agresión o destrucción..."
SIGMUND FREUD, Análisis terminable e interminable, cap. VI (Amorrortu, p. 63; BN, pp. 3357-8).
En la primera parte, Freud describe la resistencia como una fuerza interna poderosa y casi autónoma, que protege al sujeto de la confrontación con verdades dolorosas sobre sí mismo.
“Resistencias”: Para Freud, son mecanismos inconscientes que impiden que el paciente reconozca o integre contenidos reprimidos.
“Se defiende por todos los medios contra la curación”: Subraya que la mente inconsciente resiste activamente la transformación y la superación de síntomas.
“Quiere aferrarse a la enfermedad y el padecimiento”: La enfermedad psíquica cumple funciones defensivas o simbólicas; incluso cuando genera sufrimiento, puede mantener un sentido de identidad o justificar ciertos comportamientos.
Segunda parte: “Una parte ha sido reconocida por nosotros [...] como conciencia de culpa y necesidad de castigo.”
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Freud identifica una de las raíces de la resistencia en
sentimientos de culpa y auto-castigo:
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La conciencia de culpa impide al
paciente abandonar ciertas conductas o patrones de sufrimiento porque
inconscientemente “merece” el dolor.
○ Aquí conecta la resistencia con el superyó, que impone normas y castigos internos.
Tercera parte: “Otras, [...] pulsión de agresión o destrucción...”
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No toda resistencia se explica por
culpa o auto-castigo.
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También hay una dimensión pulsional, ligada a instintos agresivos o destructivos.
● Esto indica que algunas resistencias no buscan protección ni castigo, sino que son expresiones de tendencias instintivas reprimidas que buscan descarga.
👉En síntesis: No se puede ahorrar tiempo en un análisis, el saber no causa un cambio (subjetivo) Podemos aumentar el conocimiento de los enfermos y que no cambie nada…