Associació per l'estudi i la difusió de la psicoanàlisi d'orientació lacaniana, fundada per Cecilia Hoffman. Quadern de bitàcola




viernes, 17 de marzo de 2023


Locura Cotidiana

Todo el mundo es loco, es decir, delirante


Sutilezas Analíticas fue dictado en los años 2008-20091, después del curso “Todo el mundo es loco”. Curso que sigue estando muy actual, por ejemplo, si pensamos en la singularidad de los rasgos del goce colectivo en sus más variadas representaciones. Lo podemos observar en la enorme diversidad de elección de expresión de género, o en las expresiones conectadas a una “bandera”, a un “hashtag” que se alían a la vez a una colectividad reivindicativa. Por otro lado, en capítulo 3 del libro “El Sexo del Síntoma”, retoma lo que Lacan dice sobre la importancia de que la práctica clínica tenga como partenaire constante la civilización contemporánea. Y que el psicoanalista debe preguntarse sobre como su época vive la pulsión (Ons, 2020).

En la clínica de la última fase de Lacan se acomete a la máxima “todo el mundo es loco”, así como la teoría de lo incurable. Miller retoma la tradición de Blaise Pascal que cita que “los hombres son tan necesariamente locos que sería estar loco, con otro género de locura, no estar loco.”

A partir del texto anduve buscando otras citas que tienen cierta referencia a este tema. Cito algunas:

Cuando estoy entre locos, me hago el loco”. Diógenes de Sinope filósofo griego -404 - -322 a.C.
“El hombre es ese animal loco cuya locura ha inventado la razón”. (Edgar Morin filósofo, sociólogo y político francés, 1921).

Hay un cierto placer en la locura, que solo el loco conoce”. (Pablo Neruda, poeta 1904 – 1973).
“En un mundo loco, sólo los locos están cuerdos”. (Akira Kurosawa, cineasta japonés 1910 – 1998).

Y de Lewis Carroll escritor británico (1832 – 1898), autor de Alicia en el País de las Maravillas:

  • Pero no quiero andar entre locos, protestó Alicia.

  • Oh, no puedes evitarlo, dijo el Gato:

  • Todos estamos locos por aquí. Yo estoy loco. Tú estás loca.


Así como estos diversos autores y artistas intuyen o racionalizan lo ineludible de la locura, el proceso de un análisis hace caer el sentido del síntoma, dejando un resto de goce que es el punto por el cual Miller irá deshilando la sentencia de que todo el mundo es loco. Desde este punto podemos entrever que la locura es algo inevitable. El entendimiento del no-todo, y del resto (que tiene una lógica que lo rige), y que adviene como resultado de la división del sujeto, es sin duda una de las teorías más interesantes del psicoanálisis.

Miller recuerda que los analistas han de mantener la posición de analizantes a sabiendas de que las cosas no siempre se hacen bien. Y aunque esto juegue en contra del psicoanálisis muchas veces es también lo que lo mantiene vivo… Quizá sea realmente la mejor posición para entender el psicoanálisis. La del S barrado…

Las interpretaciones en análisis se agregan y no se substituyen, de la misma forma a lo que ocurre en la estructura del inconsciente. Miller pone como ejemplo la época romana donde se construyen iglesias sobre ruinas paganas. Y el menor fragmento de asociación libre en análisis lleva como “sello” la contradicción. Por esa razón el manejo por parte del analista en una interpretación es tan delicado. Porque puede tener un efecto muy aplastante. Quizá por eso Miller dice del analista que no debe focalizarse en una sola línea deductiva.

En “Subversión del sujeto”, se habla que es imposible analizar e interpretar sin tener relación con la inconsistencia. Inconsistencia que no pone reparos en la repetición y que esta reprimida. El sujeto busca incansablemente la verdad en sí mismo o en el gran Otro (donde fracasa seguro), y, no obstante, será a partir del objeto a que hará su “trama” (Miller habla del objeto a como fibra de la trama del sujeto). Con todo ello, hace falta tiempo y un sistema lógico para que un sujeto perciba las contradicciones.

Como ya perciben filósofos y otros pensadores, el hombre es un animal enfermo del pensamiento. Miller retoma la teoría del médico y filósofo Canguilhem que habla que “la enfermedad es la verdad del hombre”. Trasponiéndolo al campo que nos concierne “el síntoma es la verdad del hombre”. Siempre queda un yo no sé irreductible. Y la propia “función de la represión primordial pone reparos a la definición de la salud como verdad” (Miller, 2011, p.73). Por esa razón la verdad es mentirosa. Y refiere el diagnóstico de cifras de los cuestionarios, que tantas veces borra el sentido de los síntomas.

Superada la división entre síntoma y fantasma, Miller designa lo común entre los dos, tal como ha sido también tratado en el curso “Del síntoma al fantasma. Y retorno”. Discurre sobre la forma de gozar, que desde el punto de vista del sinthome que borra la distinción neurosis-psicosis. Llega a la conclusión de que todo el mundo es loco a partir de ese razonamiento de la distinción entre las estructuras psíquicas. En la neurosis hay un condensador de goce delimitado por la castración. Lacan lo define con a sobre menos fi. En la psicosis lo real habla la verdad al sujeto sin castración, y con desbordamiento de goce.

Existe un doble filo de las estructuras, y si pensamos en el concepto plus de gozar para el objeto a; ya estamos hablando de que el goce implica en sí mismo un desborde. Por lo tanto, la distinción neurosis-psicosis no es operativa a nivel del modo de gozar. La distinción es operatoria si pensamos en el significante, pero no lo es desde la naturaleza del goce y desde lo real que miente a todos indistintamente. Esta articulación nos aboca a la conclusión que todo el mundo está loco. Como modo de gozar singular, el sinthome es pasible a la interrogación. Miller se pregunta si Lacan no buscaba con ello otra forma de operar que el de la interpretación. Los efectos analíticos tienen en el sinthome aquellos restos sintomáticos del análisis.

Silvia Ons retoma la cuestión de la creencia en el síntoma vinculada con el amor. Y como Lacan vincula la creencia en el síntoma con las creencias en el amor. El psicótico creerá de manera distinta, sin mediación. Con el objeto directo. Por eso Lacan diría que el psicótico quiere a su delirio como a sí mismo. Las voces están allí donde él cree. A diferencia del neurótico que si opera con una mediación y sitúa el amor en sus más variados objetos.

Podemos concluir que en la actualidad toda creencia en aquello que es diferente a la identificación está bajo amenaza. Estamos rodeados de “discursos únicos” y lo podemos identificar en muchas manifestaciones sociales que operan sin matices, sin lugar sutil e identificados con ideales aplastantes. Por ejemplo, se puede comprobar en algunos discursos de las ideologías de género (que no todos), o en lo que ocurrió en la pandemia y su notada falta de posibilidad de debate que permitiera contradicciones a una única versión oficial.

Pero tal como menciona Miller, las tragedias del Nombre-del-Padre son de otra época, y las tragedias del siglo XX suponen la pérdida previa del sentimiento trágico. Al día de hoy hay demasiadas certezas y poco lugar al error y la duda. Tanto Lacan como Freud querían que el psicoanálisis se inscribiera en la cultura. Sin perder su lado inevitablemente subversivo (Miller, 2011). El curso de Miller evoca entre otras cosas esa búsqueda.

En un mundo desmantelado de represión, un mundo trans (significado “más allá de”), un mundo que niega absolutamente el estado original, precisa de psicoanalistas que se atrevan a querer -como Lacan- la solidez en un mundo donde todo parece licuarse (Ons, 2020).



Referencias

Miller, J-A. (2011) Sutilezas analíticas, Buenos Aires, Paidós.

Ons, S. (2020). El sexo del síntoma. Grama Ediciones.

1 Miller escribe ese capítulo en el contexto de la lucha contra el psicoanálisis y su ejercicio en las instituciones públicas.



sábado, 25 de febrero de 2023

 

Freud abrió un camino nuevo para la interpretación del sueño

Pilar Ruiz Gimeno

Y lo hizo desligándolo del pensamiento mágico y la interpretación de oráculos o profetas y conectándolo con el inconsciente. Fue en 1900, con La interpretación de los sueños. Volvió a retomar su estudio en Introducción al psicoanálisis, 1916, (2ª parte) y en Nuevas lecciones de introducción al psicoanálisis, 1933.

Comentaremos dos de los textos de orientación del Congreso de AMP de 2020 cuyo tema fue “El sueño, su interpretación y su uso en la cura lacaniana”. Éstos son: de M-H Brousse El artificio, reverso de la ficción ¿Qué hay de nuevo sobre el sueño 120 años después? y ¿La vida es sueño? de Manuel Zlotnik.

Ambos coinciden en señalar las diferencias entre la posición de Freud sobre del analista intérprete del inconsciente descifrable y transferencial y el inconsciente intérprete de Lacan. No reniegan completamente del método freudiano; pero sí de la búsqueda de sentido. Ambos tratan el acercamiento al sueño por lo real lacaniano y convienen en que el mismo sueño tiene diversos usos o interpretaciones.

M.-H. Brousse comienza destacando que Freud expusiera un modelo teórico universal analizando sus propios sueños en su primera obra. Por su parte, Zlotnik se fija en las Nuevas lecciones para valorar la versión revisada y mejorada que presentó Freud de su teoría y de su método de interpretación, que consiste en escuchar el relato del paciente sin reflexionar ni atender al contenido manifiesto; después, proponer al sujeto que olvide el conjunto del texto narrado y se fije en los elementos singulares o “piezas sueltas”, comunicando las asociaciones que libremente se le ocurran. El sueño es interpretado siguiendo las reglas de desciframiento de la metáfora y metonimia. El analista interviene para dar sentido cuando las asociaciones del paciente no pueden más que rozar los pensamientos oníricos más profundos. Dice Bousse que el sueño produce, por una parte, efectos de saber “agujereado”; es decir, que aparecen y desaparecen rápidamente porque lindan con el no-querer-saber. Y por otra, efectos de cuerpo como movimientos, placer sexual, felicidad, angustia, etc. que son interpretación en acto.

Zlotnik recoge la afirmación de Lacan de que la interpretación del analista recubre el hecho de que ya el inconsciente en sus formaciones procede mediante la interpretación y lo hace mejor que el analista porque está en su naturaleza descontextualizar frases, hacer alusiones, enigmas... Miller ilustra esta afirmación con el sueño de un analista que le dice a su paciente que tiene una analizante que habla menos que ella y hace un buen análisis y que no ha habido grandes oradoras en la historia. La paciente retorna con el sueño de “la lengua de vaca” que muchas personas van pasándose y meciendo como un bebé. Él propone este sueño como modelo de respuesta del inconsciente, como realización del deseo de la paciente de ser cuidada ante la inoportuna intervención del analista refiriéndose a otra paciente y a la historia de la retórica. Añade que es un ejemplo paradigmático de que el inconsciente interpreta, de ahí la prudencia del silencio del analista, y también de que no es el buen camino para un verdadero despertar para el sujeto porque seguirá soñando de otra forma, demandando al analista que interprete los aspectos en que el inconsciente no pueda hacerlo.

M.-H. B. también dice que el sueño es parte central del análisis en la época del inconsciente real y lo ejemplifica a partir de su investigación de un corpus de sueños de testimonios de pase. Sus conclusiones son:

1. que no hay testimonio sin relato de sueños y que están presentes al inicio (tiempo de ver), en la cura (de comprender) y al final del análisis proporcionando elementos de la conclusión.

2. que funcionan las diferentes modalidades de interpretación. El silencio del analista “no hay nadie” es la que mejor se aproxima al sueño y el corte produce efecto sorpresa que descoloca la homeostasis a la que tiende el sueño, seguir soñando.

3. que el análisis del sueño ha de ser bajo transferencia porque incluye al Otro en el encuentro con lo real de la muerte misma porque lo más íntimo de la relación del padre con el hijo es que él es el embajador de la muerte para cualquier padre. De modo que el sujeto aun estando vivo, se ve siendo un ser para la muerte. (La muerte del padre deja al hijo a la intemperie; la muerte del hijo deja al padre en su muerte).

Miller plantea que el sueño como formación del inconsciente hace un tratamiento de la forclusión. Así lo imaginario del sueño puede prestar una imagen angustiosa a lo simbólico forcluido, a la muerte en este caso, porque ningún sujeto puede decir qué se encontró allí ya que la muerte es inimaginable e indecible.

Zlotnik expone que algunos sueños relacionados con el fin de análisis de AES apuntan a una aproximación al despertar (“Gracias a lo simbólico, el despertar total es la muerte para el cuerpo”i). Entonces se pregunta en primer lugar, si es el inconsciente intérprete el que al final del análisis se anuda al inconsciente real en favor del despertar o es que el inconsciente con sus formaciones funciona siempre igual; y en segundo lugar, si el analizante en su final de análisis capta fragmentos del sueño en la perspectiva del despertar que antes no podía captar. Puede valer como ejemplo el sueño de B. Seyneave.


En el último párrafo, Zlotnik se refiere a La vida es sueño de Calderón para interpretar el cambio de actitud de Segismundo como un despertar en el sentido lacaniano. Se trata de una perspectiva intrigante ya que no cabe dudar de que el deseo de Calderón se orientaba a respaldar las dos instituciones fundamentales de la época: la Iglesia, defendiendo el libre albedrío frente a la predestinación y la monarquía, mostrando el valor social del rey frente a los intereses personales o privados.

Comentario de algunos aspectos de La vida es sueño para comprender el despertar de Segismundo.

La acción más interesante de la obra despliega dramáticamente un poemilla de la lírica tradicional SXV-XVI.

Soñaba que yo tenía

alegre mi corazón,

mas a la fe, madre mía,

que los sueños, sueños son.

Esto nos lleva a suponer que la rotunda afirmación calderoniana debía de ser un lugar común y podríamos pensar que había un sentir de época al respecto cuando leemos en La Tempestad, 1611, Shakespeare:

We are such stuff as dreams are made on, and our little life is rounded with a sleep.

Estamos hechos de la misma materia que los sueños, y nuestra pequeña vida cierra su círculo con un sueño.

La obra de Calderón es un drama o comedia de 1635 que sucede en un universo cristiano sostenido por la creencia en el más allá y en el Dios Providencia. A diferencia de la tragedia antigua que era de destino, la cristiana lo es de la libertad y los héroes han de expiar la culpa de vivir, la del pecado original. “Pues el delito mayor / del hombre es haber nacido”. Los elementos del conflicto son: el héroe trágico es portador de un destino aciago que causará la destrucción del padre-rey, la madre-reina, el reino y de él. Para evitar que el hado se cumpla, Segismundo es encerrado e incomunicado. El destino es vencido mediante un acto de soberana libertad. La acción gira en torno a dos conflictos dialécticos el de la libertad y el destino y el de la duda sobre lo que es realidad y lo que es ficción o sueño.

1er Conflicto: Libertad versus destino

El famosísimo primer soliloquio de Segismundo muestra la angustia de no entender el sentido de su existencia privado de libertad. “¿Qué ley, justicia o razón / negar a los hombres sabe / privilegio tan suave / excepción tan principal /que Dios le ha dado a un cristal / a un pez, a un bruto y a un ave?” La respuesta la da el padre y rey Basilio por el lado del destino: su esposa Clorilene soñó “que rompía /sus entrañas, atrevido / un monstruo en forma de hombre / y entre su sangre teñido, / le daba muerte”. Esto se cumpliói, los astros lo confirmaron y Basilio aplicó el castigo; pero, movido por la duda, puso a prueba a Segismundo quien fue conducido a palacio drogado. En el trono se comportó violentamente arrojando a un criado por la ventana e intentando forzar a Rosaura. Tras lo cual, nuevamente drogado, fue devuelto a prisión donde sueña su deseo de ser Príncipe y vengador de Clotaldo y de su padre. Vv. 2063 y 2072-77

2º Conflicto: Vida real versus sueño

En el acto III, la dialéctica libertad, destino se enlaza con la de vida real, sueño. Antes de la experiencia, las cosas estaban claras para Segismundo: los sueños eran acontecimientos privados que interrumpían la desdichada vigilia en compañía de Clotaldo. Ahora ya no: “Porque si ha sido soñado / lo que vi palpable y cierto, / lo que veo será incierto, / y no es mucho que, rendido, / pues veo estando dormido / que sueñe estando despierto”. La ficción (“teatro dentro del teatro”) tramada por Basilio tendrá el efecto de que la vida se contagie de la inconsistencia de los sueños y provoque que Segismundo ya no esté seguro de lo que es interno y externo y le genere la duda existencial del quién soy yo. Sin embargo, algo lo orienta en su confusión: “Sólo a una mujer amaba; / que fue verdad, creo yo, / en que todo se acabó, / y esto no se acaba”. Pueden hacerle dudar de sus sentidos; pero no, de lo que ha tocado su cuerpo.

En este punto se produce un cambio radical en su actitud (peripecia): “Es verdad; pues reprimamos / esta fiera condición, / esta furia, esta ambición, / por si alguna vez soñamos. / Y sí haremosii, pues estamos / en mundo tan singular / que el vivir sólo es soñar; / y la experiencia me enseña / que el hombre que vive sueña / lo que es hasta despertar”. Creo que hay dos factores que podrían haber operado esa mudanza inexplicable de Segismundo: primero, el reconocimiento del sentimiento amoroso que lo anuda con la realidad y segundo, la experiencia radical de vivir la vida como sueño, es decir, obrando cegado por las pulsiones sexual y de muerte que le enseña que, en la realidad, los actos tienen consecuencias y que más vale ser prudente. “¿Qué os espanta, / si fue mi maestro un sueño, [...] y así llegué a saber / que toda la dicha humana, / en fin, pasa como sueño”.

Sucede que el pueblo se levanta en armas, libera a Segismundo y su ejército vence a Basilio que se entrega al hijo-rey: “Cumpla el hado su homenaje…” Si la obra acabara aquí, sería una tragedia pues ilustraría el determinismo del destino. La libertad se habría visto derrotada por el hombre que cae en la trampa queriendo evitarla. Tipo Edipo. Pero no sucede la catástrofe sino que asistimos al minuto de la elección de Segismundo: “Señor, levanta”. Con estas palabras gana su vida: se sitúa en el presente, deja atrás el pasado y se proyecta hacia el futuro como rey. Vence al destino y a sus pulsiones, ”vencerme a mí”, dice. En la oscuridad de la prisión-caverna, Segismundo era “un vivo cadáver, un esqueleto muertoi, un compuesto de hombre y fiera”, atrapado por la culpa y la furia; pero consigue despertar a la autoconsciencia y responsabilidad moral. Por esto creo que Zlotnik dice que Segismundo puede salir del sueño y las tinieblas cuando asume quién es, porque despertar es la luz.

Podríamos concluir que Calderón tiene convicciones y hace que Segismundo se ajuste a las convenciones de su época y si primero actúa movido por su apetencia: “Nada me parece justo en siendo contra mi gusto”, después lo hace impelido por el sentido del deber y sacrifica su deseo por Rosaura: “más a un príncipe le toca / el dar honor que el quitarle”; “es fuerza, / en pena tan rigurosa, / que no mire tu hermosura / quien ha de mirar tu honra”. Es decir, despertó del sueño de prisionero para soñarse como un buen rey: “Sueña el rey que es rey, y vive / con este engaño mandando, disponiendo y gobernando”. Y al final: “¿quién por vanagloria humana / pierde una divina gloria?



martes, 17 de enero de 2023

 CONFERENCA DE APERTURA ,                       13 de enero del 2023


                                                                                        

Contamos con la presencia de José Ramón Ubieto, que nos vino hablar de su último libro , que es co -autor junto a Liliana Arroyos "¿ Bienvenido Metaverso"? -

Ha sido muy interesante poder charlar y acercar al psicoanálisis todo lo relacionado con lo digital y el avatar. Durante la charla , se han tocado algunos puntos del libro. Justamente cómo incide lo digital en la educación, en la política en la salud y en lo social; sorprendiéndonos con noticias de los más curiosas en relación a experimentos y hallazgos de este orden.

Noa queda siempre la pregunta sobre que podrá hacer de límite en el Metaverso , todavía hay mucho por regular. De momento hay una realidad híbrida.

Algunas imágenes del encuentro.





  








miércoles, 4 de enero de 2023


 

                                                                                      
 
                                                                         

Por : Vanesa Postigo                   

¿Cómo enseñar algo que supone una experiencia?

Anoto de enrtrada diferentes definiciones del término “enseñar”: Mostrar o exponer, indicar o dar señas, hacer ver de forma práctica mediante una explicación o una indicación cómo funciona, se hace o sucede una cosa.

A continuación comento sobre enseñar/delirar lo que del discurso analítico puedo decir de forma breve:

El discurso psicoanalítico es la práctica y hay que pasarla por el cuerpo a través de la experiencia del análisis. Así, teniendo en cuenta los 4 discursos, si la transmisión del saber (S2) lo encarna el discurso universitario se puede pensar en una transmisión de cierta teoría psicoanalítica pero, este saber no forma analistas.

En el discurso analítico el saber esta supuesto. Así, el lugar de dominación está ocupado por el objeto a (causa del deseo) que no se puede comandar, ni dominar, ni someter. El analista se hace semblante de objeto a. A pesar que no hay enseñanza por la ausencia de dominación de un saber ya que es supuesto, sí es posible enseñar algo, sin orden ni coherencia, sin ley. En definitiva, el discurso analítico no tiene nada de universal. Sino que es para uno solo.

Lacan define el acto analítico como aquello que sucede en el lugar de un decir y que cambia al sujeto porque lo destituye. El analista en la cura no es sujeto, actúa desde el “yo no pienso” lo que le permite hacer de agente del discurso como objeto a. Para ello habrá que salirse del marco…y respecto a este marco, comento algunas experiencias en relación a la predisposición al acto donde nos podríamos resguardar.

Predisposición al acto: Algo para decir como analista …

Lo que voy a decir en relación a mi propia predisposición es que la institución en que trabajo me procura un resguardo del acto en un marco donde no se puede llevar un análisis hasta el final. En el mejor de los casos se puede llevar a los sujetos que consultan en disposición a realizar las entrevistas preliminares para la entrada en un análisis.

También me encontré en un tiempo con la idea del acto programado, o al estilo del analista, de tener cierta garantía sobre cómo hacer de… de nuevo al resguardo de este ideal o guía al uso. El análisis me permitió reducir esta fantasía y otras en relación con el acto y ahora diré: Es una a-puesta en acto cada vez que haces una intervención, sin cálculo, del que sobre sus efectos solo el paciente va a dar cuenta después.

Saber hacer con el síntoma es saber hacer frente al real sin ley. Pase…

Haré un breve comentario sobre el último capítulo “¿Cómo se produce un psicoanalista? Nunca para siempre “del libro “el sexo del síntoma” de Silvia Ons.

Cito: “un analista no se produce de una vez y para siempre, es decir, Lacan considera un tiempo vinculado con la repetición. …El analista no se produce por sí mismo, ya que más bien es producido y cada vez, es decir, nunca de manera consumada. Respecto a su propio análisis, pasándosela pasar el pase. Respecto a sus analizantes, surgiendo como efecto de las consecuencias de su acto que siempre y a posteriori lo producen y nunca para siempre.”

El tiempo real no es el tiempo cotidiano o ese tiempo que los pensadores han intentado cernir con la esperanza de perdurabilidad, que desespera. Por tanto: Tiempo real=/ para siempre.

Silvia habla de su propio análisis, en relación al tiempo real y lo contrapone al tiempo que se opone al “para siempre” cuando su análisis transcurre en otra ciudad y esto es lo que ayuda a que cada sesión adquiera una dimensión distinta en relación a no volver al molde ni hacer uso del postigo como axioma del fantasma.

Ejemplo clínico Algo para mostrar a los pacientes …

Demanda de “Saber hacer.”

Algo que enseñar a los pacientes. La demanda de los pacientes: ¿cómo hago? Solo un análisis te lleva a tolerar que no haya un universal de cómo hacer.

La Sra. M viene al recurso de violencias en que trabajo, la escucha se lleva a cabo en esta institución bajo el significante de “víctima” y hace unos 3 años que realiza visitas quincenales.

Su principal padecimiento tiene que ver con el nuevo parteneire, “¿Cómo hago para no enloquecer? Me hago películas en que él no me quiere porque no soy suficiente para él. (...)

“Me pierdo en las relaciones con los hombres. Me dejo llevar por lo que hacen ellos, sus profesiones, como si yo no tuviera ningún interés propio. (........)

 ¿Qué me pasa?”

M. En cada sesión pregunta uno o dos veces sobre cómo hacer esto aquello, se refiere a como hace diferente a su hacer del que da cuenta en las escenas que relata y en la propia sesión.

Intervengo: Quizá buscas un “como hacer”? – Dice, Me acomodo. Le digo, A-como-darse. Explico que es un nombre de su síntoma, ella duerme cuando está en relación con un hombre. Esta adormecida, como la bella durmiente parodia en alguna sesión. Se trata de darse a ellos? De saber cómo darse? Como ellos hacen/hacer como ellos…

En esta viñeta ilustro como un significante nombra un síntoma, un modo de sufrimiento particular de esta mujer. Y como este síntoma actúa en las relaciones, cómodamente? No parece.

La siguiente sesión M dice haberse liberado de algo que la ha puesto en movimiento, hay algo nuevo en mi, dirá, que me mueve, estoy haciendo cambios. Hago diferente.

Explico la rectificación subjetiva a esta mujer que esta advertida de su síntoma y al trabajo de elaboración.

Referencias

Tizio, Hebe (2018) “Acto y deseo del analista” Freudiana 83

Ons, Silvia (2020) “El sexo del síntoma”


Anexo

La interpretación es creacionista. Sin embargo si mi práctica ha evolucionado no es porque haya abandonado la interpretación del deseo sino por no orientarme en ello y centrarme en un término (…) que destituye al analista respecto a ese poder creacionista que la interpretación del deseo le confería.

Indudablemente, esta potencia de la palabra hay que adquirirla y es lo que se enseña en el control. No es esencialmente el arte del diagnóstico lo que se enseña (…), sino el método para que la palabra del analista adquiera potencia, para que pueda ser creacionista. Si resumimos dicho método podemos decir que es elemental, es decir, que hay que aprender a callarse.

Jaques-Alain Miller, El Uno solo, clase del 11 de mayo de 2011.

Cuanto más el analista ocupa la posición de objeto a, más su palabra tiene la función de un impacto, de una creación o, Lacan llegó a decir, de un contra-trauma. Si las palabras que tuvieron un efecto para un sujeto fueron las que lo traumatizaron, las que hicieron un agujero en él, la palabra del analista tiene que ser en cierto modo contra-traumática, tener un impacto que permitan al sujeto salir de lo que fueron las condiciones iniciales. Es por eso —es algo que Jacques-Alain subraya—, que hay que transmitir, enseñar al analista a tratar de dar a su palabra el efecto de lo que Lacan llamaba en el inicio de su enseñanza una palabra plena, y que más bien en su última enseñanza es la palabra creacionista. Éste es finalmente el verdadero secreto, la verdadera apuesta de lo que hay que mantener dentro de una experiencia de la supervisión en la época del parlêtre.

Éric Laurent, La práctica y el control, primera sesión del Seminario de Investigación sobre Práctica Analítica de la NEL, 3 de noviembre de 2017.