Associació per l'estudi i la difusió de la psicoanàlisi d'orientació lacaniana, fundada per Cecilia Hoffman. Quadern de bitàcola




viernes, 17 de abril de 2026

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE JORGE SOSA. LO FEMENINO EN EL DIVAN. RESEÑA

 Reseña: Lo femenino en el diván, libro de Jorge Sosa 

En el marco de las actividades de la Biblioteca del Campo Freudiano de Barcelona de la Comunidad de Cataluña, y del Grupo de Trabajo Psicoanalítico del Garraf, el psicoanalista Jorge Sosa presentó su libro Lo femenino en el diván, una obra que propone un recorrido riguroso y clínicamente orientado desde Freud hasta Lacan, trazando un camino lógico des del enigma de la mujer hasta incluso el concepto de escuela de Lacan. 

Alín Salom, psicoanalista socia de la ELP planteó la presentación como una entrevista, con pregunta muy elaboradas que pusieron “al trabajo” a Jorge. 

Era una escena muy viva, como el libro: esto no fué una presentación, sino un diván colectivo en plena conversación, con ideas que se pasaban el relevo como si fueran una linterna encendida en una cueva.

Uno de los grandes aciertos del texto es su fidelidad a la lectura “paso a paso” de las fuentes. Sosa trabaja con citas precisas de Freud y Lacan, comentadas minuciosamente, lo que permite al lector no solo comprender los conceptos, sino también seguir el movimiento mismo del pensamiento psicoanalítico. Esta metodología, lejos de ser erudita en exceso, sostiene el deseo de lectura y mantiene el libro “vivo”, en contraste con ciertas producciones teóricas que se vuelven opacas o inertes, resaltaba Alin en su comentario inicial. 

El punto de partida freudiano —la idea de que tanto hombres como mujeres rechazan la feminidad— es retomado y reformulado a la luz de Lacan. Allí donde Freud encontraba una “roca” al final del análisis, Lacan introduce la posibilidad de atravesar ese límite mediante un cambio en la relación del sujeto con lo real. Lo femenino deja de ser un obstáculo para convertirse en un operador lógico: aquello que señala que no todo puede ser dicho, que no hay totalidad posible en el lenguaje.

La referencia a la lógica no es casual en el título del capítulo 2. Entre otros detalles Sosa muestra cómo Lacan recurre a desarrollos como las paradojas lógicas o los infinitos de Cantor para formalizar la imposibilidad estructural de cerrar el sentido. Lo femenino se articula así con el “no-todo”, es decir, con aquello que escapa a la captura del significante.

Sobre la pregunta acerca del goce otro, Sosa hace la distinción entre el goce fálico —ligado al lenguaje y a la repetición— y un “otro goce”, suplementario, que no puede ser plenamente simbolizado. Este goce, tradicionalmente asociado a la mujer, es pensado por Lacan como una dimensión que atraviesa a todo ser hablante. No se trata de un atributo femenino en sentido biológico, sino de una experiencia límite, opaca, que desborda la identificación y que a menudo se manifiesta como angustia o extrañeza.

En la pregunta sobre la máscara de la portada se alude al tratamiento de la “mascarada femenina”, concepto que permite pensar cómo las mujeres pueden presentarse como objeto del deseo del otro, al precio de velar su propio goce. Sin embargo, esta mascarada no es simplemente una alienación, sino también una estrategia, una forma de relación con ese punto enigmático que constituye lo femenino.

Finalmente, el libro aborda la cuestión del final de análisis, donde el sujeto ya no busca reducir todo al sentido, sino que puede identificarse con un resto irreductible: su modo singular de gozar. En este punto, lo femenino deja de ser un enigma a resolver para convertirse en una dimensión con la que hacer algo.

Lo más bonito del intercambio fué la clínica como laboratorio vivo. Ejemplos clínicos espontáneos, no teoría en vitrina, sino sujetos reales, con sus miedos, sus escenas, sus defensas, sus modos de amar y de sostener el propio enigma.

En suma, Lo femenino en el diván es una obra exigente pero profundamente esclarecedora. Producto del trabajo de DEA de su autor se propone como una lectura precisa que permite al lector, insistía Sosa, en la posibilidad de seguir cuestionando los conceptos a que atañe, como en una conversación. 

Al final de la entrevista todas queríamos el libro firmado—“yo también quiero”— y lo tomo como lo que es: un deseo de inscripción, de que algo de lo dicho quede marcado.


Vanessa Postigo 

Abril 2026




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