PRESENTACIÓN,
Los
dos textos apuntan a la clínica con niños en el siglo XXI, poniendo
de relieve los efectos, en ella, de la coyuntura social, económica
y política actual. Situando las características de lo humano en el
siglo XXI. Las características destacadas, que ya venimos leyendo en
varios autores, son los efectos de la ciencia, la tecnología y el
neoliberalismo, en lo humano. La ilusión de una cierta omnipotencia,
superando los límites de la naturaleza y el acceso a multitud de
objetos taponando la falta primordial del acceso a la subjetivación,
la separación de objeto. Podríamos pensar que, esta coyuntura,
tiene el efecto de un delirio, los malestares de la existencia
humana en sí mismos eludidos, la ilusión del todo sin fin, cada
cual con su objeto. Una sociedad caracterizada por la oferta de los
objetos sin fin, la democratización de los derechos y la
evanescencia de lo simbólico. El Cada Uno con su estilo de vida,
podríamos pensar que nos lleva a un recorrido de la
despatologización al trastorno.
Eric
Laurent apunta al lugar que ocupa el niño en el deseo del Otro, y a
partir de las características de la época , las singularidades de
los sujetos, padres y niños. Propone una intervención a partir de
los paradigmas del goce.
Daniel
Roy apunta a como la familia ha pasado de ser una institución que
garantizaba una inscripción previa en lo social para el sujeto
humano, a ser una institución que sufre en su interior la crisis
misma de lo simbólico, característica de la época actual. Nos
habla de los efectos de esto en la clínica y su propuesta de
intervención des del psicoanálisis lacaniano.
En
este contexto hay que pensar el discurso del psicoanálisis
¿Es
posible el psicoanálisis en el momento actual? ¿Qué
características tiene?
¿Cómo
podemos pensar la formación del analista hoy?
¿Qué
efectos tiene el contexto de época en la subjetividad y como
tenerlos en cuenta en la práctica del psicoanálisis lacaniano
con niños?
Estas
lecturas estarán acompañadas de un caso clínico a fin de tener
elementos de la clínica que nos ayuden a pensar dichas cuestiones.
D.
Roy." Artículo
padres exasperados -niños terribles.” 7ª
Jornada del Inst. del niño.
El
texto parte de una pregunta que ira desmenuzado para poderla
responder a lo largo del mismo: ¿Está
fundada, sí o no, esta relación del niño con los padres? Lacan,
a final de su enseñanza 1976
En
nuestra práctica llega un sujeto con un síntoma, un síntoma del
que sufre. Entendemos el síntoma como una defensa y cabe preguntarse
sobre los síntomas y las defensas actuales.
Esta
pregunta es calve, ¿es una relación? O hay algo que queda excluido,
que no cierra esa relación y la funda en ese punto. En todo caso,
¿Qué la funda y cómo se funda? Qué hay de universal y atemporal
y que de coyuntural, de época. Pregunta clave para orientar la
práctica.
Roy
ejemplariza los significantes que nominan la relación de muchos
padres con sus hijos hoy, esos padres exasperados y esos niños
terribles. Del lado de los niños… “niño que no escucha, no
obedece” “de lado de los padres...”no lo puedo manejar” “no
me hace caso”. Nombra el tipo de relación que hay entre padres e
hijos, “… instituye una relación directa y no mediatizada entre
el niño y los padres, en la medida que estos significantes efectúan
una captura masiva de los cuerpos presentes, y concentran la atención
y la libido de todos.”. Una condensación insoportable. No está en
crisis la familia, es la crisis la que está en el centro de la
institución familiar, crisis de las estructuras y las funciones
simbólicas. “El niño terrible como condensador de goce para cada
uno.”.
Familias
y transmisiones
La
familia como una formación humana que inscribe al sujeto en lo
humano, en tanto que ser hablante. Un marco en el que se producen dos
operaciones separación de objeto e inscripción en el lenguaje. Una
transmisión de condiciones de goce.
Daniel
Roy nos habla del “enigma de esta transmisión que está en el
centro de esta formación humana” y cómo la institución familiar
ha ido cambiando a lo largo del tiempo pero como mantiene lo
irreductible, como un resto.
Familia
patriarcal, familia conyugal y familia del s. XXI.
Parte
de la familia patriarcal, desaparecida en el siglo XIX, junto con las
condiciones socioeconómicas que la acompañaban. Los
complejos familiares de Lacan, 1938.
Esta modalidad estaba caracterizada por la trasmisión del nombre,
el lugar, ello sustentado por la autoridad que regulaba la
estructuración de lo simbólico, previo al nacimiento del sujeto.
Este llegaba a un lugar que ciertamente lo inscribía, y la familia
era una institución que instituía en unas condiciones claramente
asignadas, condiciones de goce y nominación.
La
institución familiar se transformo durante el s.XX de forma más
acelerada, la familia matrimonial, conyugal que Lacan
describe en la Nota sobre el niño1969.Lo que funda la familia es el
matrimonio como institución. “La
función de residuo que sostiene (y al mismo tiempo mantiene) la
familia conyugal en la evolución de las sociedades pone de relieve
lo irreductible de una transmisión [...] que conlleva una
constitución subjetiva, lo que implica la relación con un deseo que
no sea anónimo” …”Se produce un cambio de eje de la función
significante vinculada con el termino familia” Lo irreductible de
una transmisión, en este caso, solo vinculada por los
significantes, que sostienen un deseo encarnado; ya sea por la
falta, DM deseo de la madre en tanto que mujer o per la nominación ,
los significantes que sostiene el NP, es así como el cuerpo
organismo se constituye en un sujeto humano. Se produce una
atomización de la institución, no se simplifica, se concentra. Este
punto es importante en la medida que pone de manifiesto la esencia,
el enigma de la transmisión, la transmisión que constituye al
sujeto. Aquello que la función significante de la familia que
instituye al sujeto. La función significante tiene que ver con la
falta en ser y la respuesta propuesta. La función significante
implica la función simbólica de la familia. El significante que
falta. En este punto se encuentra lo que vincula y separa a la vez,
en esta relación de la madre y el padre con los hijos
La
respuesta subjetiva armónica está condenada, por lo imposible de
equiparar necesidad y demanda. Toda demanda está más allá de la
necesidad, toda demanda es una demanda de amor. Entre necesidad y
demanda se sitúa el deseo del sujeto. Esto es universal y atemporal,
en tanto que lo que nos funda como sujetos es que hablamos, el
significante sostiene el goce y el deseo.
La
familia del s.XXI se caracteriza por los efectos de un nuevo giro en
las condiciones socioeconómicas de finales del s. XX y principios
del s.XXI. La ciencia, la tecnología y el neoliberalismo feroz
desarrollado a partir del proceso de globalización han tenido
grandes efectos en las estructuras y producciones simbólicas de
nuestra cultura. Los abundantes objetos de goce se nos presentan en
relación directa con nuestro cuerpo, instaurando un “Plus-de-gozar”
como una “autoridad que gobierna el ideal” . Retomemos, la
familia función de inscripción en lo humano y la consiguiente
constitución subjetiva, la relación con las condiciones de goce por
la separación de objeto y la inscripción en la estructura del
lenguaje, la relación con la función significante de la familia.
Daniel Roy retoma aquí el concepto de malentendido en la
“comunicación” humana como estructural, partiendo del texto de
Lacan “El malentendido” 1980. “Dos hablantes que no hablan la
misma lengua. Dos que se conjuran para la reproducción, pero de un
mal entendido cabal. Quienes al dar vida transmiten ese malentendido.
Se trata de un malentendido relacionado con el goce y que enraíza en
“el farfullar de los ascendientes” del cual forma parte el nuevo
cuerpo hablante. El anuncio del nacimiento es ese balbuceo en el
que se aloja el goce, mal-entendido de estructura.” Aquí ya nos
presenta las nuevas condiciones de transmisión, retomando lo
universal y el contexto. Lo universal la transmisión de una
modalidad de goce y lo imposible del significante, el significante
que falta o lo que le falta al significante, que asegura el
malentendido y el contexto del farfullar del uso de los significantes
y los Otros primordiales como seres hablantes despojados de otras
funciones simbólicas. En este marco del todo, por retomar un
concepto que venimos compartiendo, la función significante de la
familia, lo imposible, la falta… aquello que da paso al deseo,
queda fragilizada, ese lugar donde el hijo puede estructurar
subjetivamente la transmisión de goce. “Lo real del goce viene
así “a imprimirse” des de abajo en la trama del discurso, y va
a dar una nueva prespectiva al síntoma, la de un real irreductible
entre padres e hijos que los une y los separa, “en un punto de eso
no se habla”, presente en cada familia.”
Familias
disfuncionales
¿Está
fundada, sí o no, esta relación del niño con los padres? ¿Cómo
está fundada la relación de los padres con los hijos?
Daniel
Roy nos dice que se da un “Cambio en el eje de la función
significante de la familia”. Función de la familia, la de
transmitir un marco de lo real en juego, en el cuerpo, función de
goce; función simbólica, la transmisión de la función
significante como un imposible en el decir por el lado de la
transmisión de un malentendido, ¿Qué quiere el Otro? ES un
malentendido, y en este contexto el predominio de la función
imaginaria. Hablantes e hijos los une el goce y los separa el
significante por estructura. Ese significante, que es un
malentendido, captura el goce que está en juego, que sostiene el
goce y el deseo. Entonces en el siglo XXI lo que se presenta como
una disfunción, es lafunción
misma de la institución familiar. La familia residual actual, lo
que tienen en común hijos y seres hablantes reproductores, la
disfunción es el punto de encuentro entre el goce de cada uno, los
progenitores, uno por uno y el nuevo ser constituyéndose en ese
encuentro, sostenido por un malentendido balbuceado. Esa es la
función fundante de la familia, con las características de época.
El contexto actual pone de manifiesto el hecho de que la familia, ya
no sea una significante que antemano que supone una inscripción en
lo simbólico, esto nos permite avanzar en la función irreductible
de la familia. “Esta inscripción , de la familia ( en lo
simbólico) es lo que retorna a cada uno de los seres hablantes, en
la medida en que hace existir o no la función significante de la
familia donde se impone la función de goce, siendo que esta
disfunción, pone a menudo en primer plano la función imaginaria de
la familia”
D.
Roy apunta aquí al hecho que el lugar del niño en el discurso amo
captura ese niño terrible, personificador del goce o el niño como
personificador del ideal del yo. En ambos casos hay una captura
asfixiante, testimonia la no separación del objeto de goce que
permite la función significante de la familia. Este malestar lleva
a muchas familias hacer una demanda de ayuda en la función parental
o a hacer un pedido, una explicación de lo que le pasa al niño,
demanda de ayuda para la rehabilitación cognitiva y conductual. Hace
una crítica a las respuestas seudocientíficas des de la misma
estructura del amo. Estos lugares totalitarios para el niño en la
economía libidinal de los padres, entre el niño objeto=niño
terrible y el niño falo=ideal del yo, arrastran a los padres e
hijos a una situación sin salida, enquistando los síntomas. “Esta
división impacta a una mujer o a un hombre cuando se convierten en
“padre” o “madre” La misma va a exacerbar en cada uno de
ellos la tensión entre plusvalía vislumbrada por el acceso a estos
significantes amos y el efecto de castración , que a su vez se
registra como perdida o bien como falta” La mujer y el hombre son
sujetos ya divididos, desde el inició de su propia vida. En esta
posición no opera la función significante, lo simbólico, la
palabra singular para cada padre que permitiría una propuesta
singular para hacer con eso, la falta en ser. Las respuestas
estandarizadas se convierten en amos sin orientación, dejando a los
sujetos sin recursos propios singulares sobre un saber hacer con el
goce y el deseo encarnado en juego, “alienación a los
significantes amos que ocultan el deseo y el goce en juego para cada
uno de los partenaires”.
El
trabajo del analista apunta hacer surgir esos significantes
particulares en juego, que orientan a cada sujeto en su ser. “Se
trata.. de la posibilidad de que un niño descifre las coordenadas
del lugar que ocupa para sus padres como causa de deseo y como
desecho de sus goces. El niño efectúa este desciframiento con los
significantes que toma, y que adquieren el valor singular del goce
pulsional que los lastra.”
Familias
equivocadas
Recogiendo
todo lo expuesto Daniel Roy parte de que si bien la familia universal
instituyente ya no existe, “no hay ser hablante que no pertenezca a
una familia” y es a partir de este punto que sitúa la
intervención, la familia a partir del NO TODO. A partir de ahí
buscar los arreglos con la vida de cada uno. NO-TODO abre la
posibilidad a lo posible. Un nuevo giro de la pulsión de muerte a la
pulsión de vida.
D.
Roy propone seguir la orientación de J. A. Miller en piezas Sueltas,
2005, sobre como pensar la continuidad del psicoanálisis en la
“época aligerada” “Allí sostiene que ante el “dominio
aligerado” que pretende reducir al sujeto de su particularidad a
una universalidad “ el psicoanálisis no tiene por qué entrar en
“esas competiciones en cuanto al poder terapéutico” en la
medida que siguiendo a Lacan, es el único que tiene en cuenta el
lugar del objeto a, como causa de deseo y como plus-de-goza, pero
también como consistencia lógica, como real que proviene de lo
simbólico.”
El
dispositivo analítico como un aparato de descifrar los S1,
significantes amos que encarnan el goce, la caída de los mismos
hace legible su historia en un proceso de simbolización. En la
familia actual lo real está en primer plano, y aparece el poder
angustiante del objeto a, “esta presencia no reconocida , que
habita en el síntoma del niño terrible(presencia del objeto a)”.
El mismo como objeto para los padres, sin separación, es
terriblemente angustiante, mortífero, sin salida. Por el lado de los
padres , la pregunta sobre el síntoma de la pareja, interrogar a
cada padre sobre la verdad de la pareja: ¿Qué hace pareja? ¿Cómo
opera el deseo en la pareja? ¿Qué lugar viene a ocupar ese niño
terrible en la pareja? ¿Qué revela el síntoma del niño?
Pero
Daniel Roy también apunta que no siempre se encuentra la posibilidad
de la dialéctica del la significación a partir de los S1, hay casos
en los que en el centro mismo de la relación entre estos niños
terribles y sus padres exasperados de encuentra un goce sin anudar
al S1 que lo vuelve legible, en esos casos hay que respetar el
limite, solo, puede permanecer como “carta velada”, sin tener que
reducirlo, anularlo ni interpretarlo. Tenemos que tener en cuenta la
economía del goce de cada familia.
En
este sentido introduce, a partir del seminario 24 de Lacan, un
concepto que nos permite cernir a un más la intervención,
una- equivocación,
y lo equipara a la constitución del inconsciente mismo, al rasgo
unario. Una equivocación como un tropiezo, un traspié, un
deslizamiento de una palabra a la otra, donde se produce un traspié.
… “lo único que hace Uno en un mundo donde “todos no tienen
ningún rasgo en común” El único rasgo en común es el de estar
marcados por una- equivocación”.
.
D Roy nos propone la intervención del analista como tomar a cargo
“el “trastorno” (como) un rasgo de una-equivocación, pero
adoptado, sin el recurso del velo sobre la carta, por parte de
alguien que se confiere el atributo del saber, y por lo tanto impide
al Uno oculto en el rasgo de la una-equivocación ir a la búsqueda
de su Otro”. Eso como la única forma de saber que ese significante
no estaba allí de antemano y por tanto posibilita un lugar nuevo.
Concluye
con una precisión en la intervención: La intervención del
inconsciente en el sentido Freudiano, la cadena de significantes,
en un encuentro primer S1, como una equivocación, que enlazará con
un ------S2 o operar con una palabra como un destello, como un
chiste, como la poesía, witz,
algo nuevo en el decir,
operar con una palabra para otro uso para el que ha sido utilizada.
Localizar ese significante y operar con el produciendo ese efecto de
destello. FAMILLONARIO!!
Para
concluir:
¿Está
fundada, sí o no, esta relación del niño con los padres?
Sí
y es el rasgo de Una-equivocación lo que marca (funda) la familia,
la relación del niño con los padres y de los padres con el hijo.
“Una equivocación contra la norma: sí es posible”.
En
un circulo dos seres hablantes -- un significante--
Otro circulo un hijo Una-equivocación
Plus
de Goce/Deseo
RESPONDER
AL NIÑO DEL MAÑANA. Eric Laurent
“Es
porque el niño es un cosa valiosa por lo que se vuelve en algo
raro”.
Freud, se dio cuenta de la causa: el niño es raro pues es
lo que los padres tienen como más precioso y valioso, “el ideal
del yo”.
En la economía, las cosas son valiosas porque son escasas, el niño
pone en cuestión los principios de la economía pero en este caso
resulta a la inversa.
El
niño es también objeto pulsional y tendrá que lidiar con su deseo,
la carga de defensa que ello implica y en tanto sujeto no escapa de
la pulsión de muerte. El niño es una ficción, es “ideal” por
lo que da lugar a todos los síntomas que comporta el deseo de niño.
El
niño se convierte en un objeto de lujo, se quiere UNO más allá de
toda biología (técnicas de reproducción asistida, adopciones,
programas para ser madre soltera…). Se puede tener un niño cuando
se quiere, y este hecho va ligado a la despoblación. EL SIN FIN DEL
FIN. Por la baja demografía en las sociedades desarrolladas, el niño
se ha vuelto según Eric Laurent algo “escaso”, raro.
El
deseo de niño se convierte en una exigencia, inmediatez, inquietud,
la angustia no se ha apaciguado. Queda lejos la planificación
familiar. La píldora se queda corta frente a todas las enfermedades
de transmisión sexual.
Preservativo,
píldora del día después, el nuevo pack. Ya no hay futuro, lo que
prevalece no es más que el instante. El deseo de niño queda
aparejado a un dispositivo renovado en el Otro de la época de las
políticas de natalidad organizadas. Nuevas “familias” nuevos
marcos legales, protocolos para ser madres solteras...
LAS
FICCIONES Y LO REAL
El
niño se convierte en algo raro pero la ficción narrativa se
multiplica. Actores jóvenes, maniquíes publicitarios, exaltación
de la eterna juventud, niños que parecen adolescentes (cuerpos
idealizados), listas de recién nacidos, talleres de porteo, colecho,
lactancia a demanda hasta….
La
narrativa post moderna con respecto al niño cubre todo el espacio
con ficciones noveladas, televisión, pantallas, juegos de rol. El
niño esta aparejado a una trama ficticia narrativa que le invade
como nunca. Le amplifica todos los elementos que la ficción edípica
no puede transmitirle. Poco se puede escuchar de poesía en el juego
del niño. Cada vez más elementos imaginarios deslumbran al niño
cegando y y obturando en cierta medida su creatividad y capacidad de
simbolización.
El
psicoanalista recoge las ficciones producidas por el niño para
situar el lugar real que él ocupa, en todas estas ficciones que le
son ofrecidas y en las cuales en momentos se pierde. Es importante
localizar en este imaginario invasor lo real que está en juego.
¿En
qué lugar se sitúa como falo, como objeto, como síntoma, como
verdad, como fantasma?
Si
el niño actual es devorado, aspirado por la ficción imaginaria, es
porque intenta ubicarse en los reajustes ficticios a los que está
sometido.
Son
de dos órdenes:
Desde
la inscripción del niño en los derechos humanos. El niño queda
inscrito en unos derechos que están más allá de aquellos que
determinan la filiación y que le son de un orden superior. El
estatuto contemporáneo del niño está ligado a las reorganizaciones
del matrimonio como contrato. Los estados deben inventar nuevas
iniciativas para favorecer la natalidad, nuevos marcos legales.
Nuevas parejas, madres padres solteros…
EL
NIÑO Y EL SABER
Lo
que se retiene del niño es menos la poesía que el saber.
Vuelve
a nuestro mundo de manera inédita el niño como objeto de saber,
como objeto de consumo ¿cómo educarlo? ¿Cómo educar al niño
salvaje de hoy, cómo tener recetas eficaces?
La
hiperactividad, como ejemplo que está en la intersección de la
escuela y de la clínica y que se impone como novedad. Designa al
niño cuyo cuerpo se niega el saber, el niño cuyo cuerpo ni puede
estar suficientemente inmóvil para ser modificado por el saber.
Este
niño está destinado a ser objeto.
Se quiere saber todo sobre él. Mapas de genomas… justificaciones
cerebrales… nuevamente la economía, el comercio, los medicamentos.
Los niños al servicio de la economía.
De
ahí la idea del niño como objeto de goce. El psicoanalista debe
articular tantas respuestas posibles como maneras hay de captar al
niño y su goce.
Tenemos
que situar al niño y a lo real en su lugar a través de las
ficciones que le ocupan y de las que produce. Le situamos en el
fantasma, en el síntoma, en el falo, en el objeto.
En
Dos
notas a Jenny Aury,
Lacan distinguirá el niño como “el síntoma familiar” y el niño
“objeto del fantasma materno”.
El
síntoma del niño está en posición de responder a lo que hay de
sintomático en la estructura familiar. El síntoma como
representante de la verdad.
La
articulación se reduce mucho cuando el síntoma que llega a dominar
compete a la subjetividad de la madre, ahí el niño está
involucrado como correlativo de un fantasma. Sin mediación (nombre
padre) el niño queda expuesto a las capturas fantasmáticas, objeto
de la madre.
LOS
PARADIGMAS DEL NIÑO
Curso
dictado en 1999 por Miller que aparecerá en el libro “El lenguaje
aparato del goce”
Según
Andrea Hernández, los
seis paradigmas del goce, son seis escansiones (medida de versos)
temporales, cronológicas, que Miller produce con la obra de Lacan.
Con estos paradigmas, Miller intenta ordenar los diferentes momentos
de la enseñanza de Lacan respecto a la doctrina del goce,
proponiendo en
cada
paradigma una noción distinta de goce. Miller llama a estos
paradigmas “Fotogramas simplificados”
Definen
cada vez un lugar del niño, un lugar del psicoanalista y una
respuesta que este puede dar al niño.
IMAGINARIZACIÓN
DEL GOCE
El
goce imaginario es entendido como un obstáculo, como barrera a la
elaboración simbólica. No procede del lenguaje, de la palabra, de
la comunicación, sino que está unido al yo como instancia
imaginaria.
Lacan
introduce la disimetría en la relación sujeto a sujeto ya que los
dos sujetos, en su función no son equivalentes (el analista,
escucha, puntúa, decide sentido).desciframiento simbólico,
otorgamiento de sentido.
En
la vertiente de la palabra Lacan desarrolla la intersubjetividad i en
la vertiente del lenguaje, pone el acento en la autonomía de lo
simbólico (la cadena significante así como vuelve sobre el Otro
tiene su propia lógica).
Sería
la posición del analista en tanto que define el marco del Edipo como
marco simbólico permitiéndole así interpretar el fantasma
imaginario que se le desvela en la medida que transcurre la
dialéctica de la transferencia. Para deshacer identificaciones
LA
SIGNIFICACIÓN DEL GOCE
Asistimos
a la transposición de lo imaginario en lo simbólico. Las pulsiones,
no solo se estructuran en términos de lenguaje sino que la pulsión
se inscribe a partir del sujeto simbólico, de la demanda. De un
término eminentemente simbólico..
El
goce está repartido entre deseo (de la demanda inconsciente que es
al mismo tiempo deseo muerto) y fantasma (donde se contrae todo lo
que el goce comporta de vida). Este fantasma comporta la vida, el
cuerpo viviente por la inserción del pequeño a.
La
llave es la puesta a punto del falo, consiste en poner a punto una
versión del falo, en analizar la identificación fálica del niño
(deshacerla para permitirle acceder a una representación de su
sexuación).
EL
GOCE IMPOSIBLE COMO REAL
El
goce imposible que quiere decir el goce pasa a lo real. El goce
conectado al horror. La satisfacción, la verdadera, la pulsional no
se encuentra ni en lo imaginario ni en lo simbólico, está fuera de
lo que está simbolizado, es del orden de lo real. Deseo y fantasma
ni saturan aquello de lo que se trata en el goce. Se encuentra
forzado a echar al goce fuera de lo simbólico y de lo imaginario en
lo real. La cosa es el Otro del Otro exactamente en tanto falta en el
Otro.
El
niño psicótico el héroe de esta modalidad de goce. En la psicosis
la invasión de goce. Sus significaciones de goce se encuentran
separadas del Otro.
La
respuesta del analista consiste en no interpretar en el nombre del
padre y, sin embargo, proceder a la construcción de una metonimia
delirante a partir de este Otro del Otro que es la invasión del
goce.
EL
GOCE NORMAL
(goce fragmentado)
Del
goce fragmentado al goce normal. “El objeto a es simplemente la
presencia de un hueco, de un vacío. En este paradigma se forja una
alianza entre el significante y el goce. La finalidad de los dos
mecanismos de Alienación y Separación es la articulación estrecha
entre lo simbólico y el goce.
Alienación,
está hecha para unificar dos conceptos identificación y represión.
Separación,
conlleva el funcionamiento normal de la pulsión en tanto que
responde al vacío que resulta de la identificación y de la
represión, la pulsión se define como un hueco.
Se
trata, frente a la fragmentación del goce alrededor de las zonas
erógenas, de elaborar con el niño una versión de la lista de
objetos a.
Es por el establecimiento de la puesta a punto de los trayectos
pulsionales por lo que el niño de separa de la madre.
EL
GOCE DISCURSIVO
Consiste
en deducir esa falta, ese agujero de goce a partir del significante.
Pérdida de significante de goce. Introduce el objeto a como plus de
goce, como suplemento de la pérdida de goce. El goce como das ding,
es pensado como un lugar fuera de lo simbólico.
La
función de plus de goce en Lacan, tiene por función extender el
registro de los objetos a, a todos los objetos de la industria, de la
cultura de la sublimación, lo que abunda en nuestra sociedad para
causa nuestro deseo y taponar la falta de goce
Es
el goce en tanto que está inscrito en un dispositivo más allá del
Edipo. Pone el acento sobre el saber, sobre el niño dividido entre
el significante amo y el saber. Se trata de analizar los
significantes amo que lo son para ese niño. Con el saber que se
elabora sobre estos significantes es posible despejar con el sujeto
la articulación de los Nombres del Padre a los cuales esta aparejado
en su pluralidad.
No
es el fantasma el que está en primer plano, es más bien el
sinthoma.
El lugar del analista es tiene que facilitar el elaborar una versión
del síntoma con el niño y evaluar cómo en el curso del análisis
el sujeto se ha identificado con el síntoma. Fin análisis en niños
alrededor de una versión del objeto a
en
tanto que elaboración del síntoma.
LA
ARTICULACIÓN DEL GOCE Y DE LA NO RELACIÓN
(inversión
de todo el recorrido de Lacan)
Este
paradigma se funda en la no relación del significante y del
significado, del goce y del Otro, del hombre y la mujer, bajo el modo
de no hay relación sexual. Representa dos círculos eulerianos (un
camino que pasa por cada arista una y una sola vez) cuya intersección
está marcada por un vacio
El
punto de partida, no es “no hay relación sexual”, al contrario
HAY. Hay goce. Goce Uno, goce sin el Otro. .
Uno,
es decir, prescinde del Otro. Versiones del goce Uno-el lugar del
goce, es el propio cuerpo, es siempre el propio cuerpo que goza a
través del medio que sea.
El
goce sexual, el goce del cuerpo del Otro sexo, esta especificado por
una no relación.
El
analista en la puesta en marcha del discurso analítico funciona como
punto abrochamiento. Se trata a partir del niño productor de
ficciones y producto de ficción, de responderle en nombre del único
real que está en juego. De permitir al niño leer el real de las
ficciones. El psicoanalista es aquel que debe poder autorizarse del
único real en juego en sus ficciones. Por ahí podremos captar cómo
el niño se inscribe en el malestar de la civilización, cómo se
hace agujero y cómo esta civilización lo mantiene él la mantiene
en vida.