Lectura del prólogo: El niño y su familia de Éric Laurent
Viernes 22 de abril , 20,30hs
Por : Rosa
Antolín
Éric
Laurent plantea el tema de las nuevas configuraciones de la familia y
el lugar que el hijo viene a ocupar en ellas, y a partir de estos
cambios pensar y renovar la clínica psicoanalítica.
Los
cambios en la procreación, vínculo y elección de género.
Plantea
los cambios en la procreación y los efectos que esto conlleva en la
filiación y el género. “Los tres términos van juntos y
determinan una red de configuraciones y determinaciones que renuevan
el estatuto del niño de una manera diferente a la familia patriarcal
ideal del s.XIX”. Los avances de la ciencia y la tecnología, han
supuesto cambios importantes en la manera en que el niño está
concebido. El control que supone la técnica científica (píldora,
procreación asistida..) permite pensar al niño desde antes de
nacer, predefinir, precipitarse en su ser, pensar a un hijo por
encargo, como un “producto”; hace desaparecer lo aleatorio, lo
incontrolable, lo imprevisto. Se produce una difracción, dice
Laurent, en el proceso de la procreación y esto tiene efectos en
las características del vínculo que une a hijos y progenitores y
efectos en la elección de género de los hijos. Fundamentalmente
los efectos son la caída del la familia patriarcal tradicional y la
idea del niño como un ideal.
¿De
qué se trata en la Familia?
Eric
Lauren apunta a la lectura de la familia que hace Freud, desde la
perspectiva del Edipo y de un ideal del niño, que contrasta con la
actualidad, donde estamos confrontados, dice él, más allá del
ideal a muchas formas de familia y de filiación y también de
elección de género en los niños. Todas estas modalidades tienen
efectos en la clínica, desbordan la clínica psicoanalítica y
suponen una necesidad de repensarla y actualizarla.
Lacan
orienta en este el trabajo, a partir de los años 60. A partir de
la “invención” que hace al distinguir “los padres de la
realidad, que a veces se puede llamar padre real, y el padre
simbólico, el padre del Nombre del padre, el padre dios.” Lacan
dice que “…el contraste entre los dos hace que precisamente todo
el mundo delire. Finalmente, la garantía del Nombre del Padre no
funciona.”. No hay un padre Dios en mayúsculas, uno que sea la ley
universal, el padre simbólico es una función, que se da a partir
del padre real. “¿Qué se quiere decir cuando se habla del padre
real? No se trata futilmente del padre de la realidad empírica, ni
simplemente del genitor. El padre real es otra cosa: es el que
introduce lo imposible. (…) De este modo el padre real es el real
del padre, es decir aquello que se llega a intuir de la imposibilidad
de saber, que concierne a lo verdadero de la paternidad.” (Philippe
Julien. El mando de Nóe.) La función simbólica del padre la
posibilita la madre, “ el nombre del padre es la inscripción hecha
por la madre del significado de su falta”, esto permite que un
hombre ocupe ese lugar vacio, un hombre real. Se produce un vacio y
una sustitución. ¿Contrastaría esto con la familia actual donde
parecen extenderse las modalidades donde los vacíos no se dan
fácilmente?.
Continúa
diciendo Laurent, en referencia al trabajo de Miller sobre la “
Nota sobre el niño” de Lacan, que hay una tensión muy grande
entre la familia como un real y el padre como algo simbólico. Esa
función simbólica que permite una operación en la familia real.
Destaca que esto ha sido crucial des de finales del s.XX y inicios
del s.XXI en todas las nuevas formas de articulación entre las
familias y las tecnociencias sobre la filiación. ¿Podríamos decir
que hoy lo real de las familias desborda la clínica tradicional? La
clínica actual es más real. Podríamos decir que hasta el s XX el
tratamiento de la familia, a partir de Edipo era un tratamiento más
simbólico, y hoy es un tratamiento más real.
Laurent
da como ejemplo de los niños abandonados que llegan como
inmigrantes, los acoge una ley sin simbólico, separada de la
dimensión simbólica, no encarnada por un cuerpo, no encarna un
deseo no anónimo, es una ley real pegada a la realidad. Un real,
una realidad para hacer con estos niños y pensar las formular de las
familias para hacer con ellos.
La
tensión entre el niño en un mundo simbólico, en una familia que
sostiene la función simbólica, como ideal del yo, como ideal de la
familia, como ideal de la madre y el niño más objeto real de una
familia real. Esta tensión emerge en el contexto de las
civilizaciones actuales, implica e impone una reconfiguración del
discurso analítico.
Retomo
aquí una cita de Daniel Roy, en Cuatro perspectivas sobre la
diferencia sexual. “La familia aparece así al mismo tiempo como
lugar donde se transmite la falla de lo sexual y donde se la
enmascara, sin la mediación aquí del Edipo, pero no sin la
castración, aquí castración de goce…. Se indica la constancia de
La dimensión de la “religión privada” que puede proveer una
consistencia a cada uno: a la vez mostración de goce y ritos que lo
sacrifican a los fines de perpetuar la existencia.”
La
Feminización del Psicoanálisis. Las preguntas y las modalidades
para abordar las respuestas
Silvia
Elena Tendlarz , Hace referencia a un libro, de E. Laurent El
reverso de la biopolítica,
a partir del cual apunta a una nueva fórmula para pensar al sujeto
como síntoma de otro cuerpo. Un lugar desde un abordaje “femenino”,
la feminización del psicoanálisis. Plantea así la pregunta sobre
el abordaje del niño como síntoma de otro cuerpo y plantea
también, si esto modifica el lugar del niño, como síntoma de la
pareja y el lugar del niño como objeto en el fantasma materno.
Finalmente pregunta sobre si habría una modificación partir de las
últimas reflexiones de Lacan a partir del sinthome.
Laurent
plantea una modificación en el tratamiento de la Significación
fálica, el significado de la falta de una madre. A la respuesta
tradicional a estas preguntas, ¿Qué soy yo para el Otro? y ¿Qué
quiere el Otro de mi?, por la vía del Nombre del Padre, metáfora
para responder, hay en la clínica una fragilización para responder.
En este contexto donde las identificaciones al ideal están
fragilizadas, se revela la necesidad y lo oportuno de un abordaje a
la significación fálica desde los valores femeninos, la lógica del
goce femenino. Eric Laurent hace referencia a un punto de inflexión,
el seminario La angustia de Lacan, donde Lacan formula la angustia
como “ una angustia vinculada no tanto al objeto amenazado “el
falito”, sino que más bien reconfigura la angustia como angustia
de separación, a partir de la manera con que se separan los objetos
del cuerpo, y articula el cuerpo a sus objetos de una forma que
permite eludir todo el drama de la amenaza de castración.”. Esto
permite establecer la significación fálica sin pasar por la
metáfora paterna, que era el abordaje desde la lógica del drama
Edípico, sus constelaciones y identificaciones. Retoma de Freud
destacando que “lo central es pensar no la amenaza de castración
sino que la perdida de amor funciona como el lugar central de lo que
puede faltar”.
Todo
esto implica pues un cambio en el horizonte clínico a partir del
cual, la construcción de la significación fálica del niño “pasa
más bien por establecer las versiones del objeto a que tiene el
niño, las separaciones que él ha podido hacer de sus objetos y el
valor de objeto a
que tiene para la
madre. Y esto determina el valor fálico. “Este objeto que hace
cópula entre el niño y la madre y que el niño mismo puede tener
valor de objeto.”.
Ir
más allá
Eric
Laurent aborda el concepto de “el sujeto como síntoma de otro
cuerpo”. Partamos del hecho constatado de la no existencia de la
relación sexual, no hay un significante para el hombre, ni para la
mujer, habrá un significante para un hombre y una mujer. La falta de
significante está representada por el significante falo, “designa
la función simbólica que asume el pene como símbolo de la libido
para los dos sexos, es así mismo el significante del deseo y del
goce sexual,… es la significación misma.” Terapia
psicoanalítica. UOC. Retomemos el padre real, el que puede hacer lo
imposible, una versión, de cómo hacer con los objetos de una madre
(hijos) a partir de poder hacer de esa madre, una mujer causa de su
deseo, eso la convierte en mujer y ara de este hombre un padre para
ser respetado y amando. Una versión de cómo hacer con los objetos
a.
…”el
síntoma es indicio [señal] y sustituto de una moción pulsional
cuya meta es la satisfacción] reprimida, así pues de una
satisfacción pulsional que interceptada no ha tenido lugar como tal
y que se halla sometida a un proceso represivo” Inhibición,
síntoma y angustia. Freud, permitiendo con la formación del síntoma
como artilugio, artefacto, un sistema de satisfacción secundario.
Entonces el sujeto síntoma de otro cuerpo, es la mujer. La mujer
des de su falta, es una es una versión del goce de un hombre, siendo
ella su falo. Dirá que a partir de ahí Lacan lo modifica un poco y
lo hace ser un síntoma, el falo síntoma.. “ la mujer como síntoma
del goce de otro cuerpo, el del hombre” síntoma para descifrar el
goce de ese hombre. La mujer síntoma , es la falta sintomatizada del
hombre , objetivada en la mujer, la mujer objeto/solución. Descifrar
el goce fálico de ese hombre. “El goce fálico entra en la
categoría del partenair síntoma”. Descifrar lo que esa mujer
“representa”, ese enigma. “La mujer síntoma de otro cuerpo …
permite pensar la mujer en relación a los objetos desde la
separación de ellos, entonces podemos pensar el lugar que ese hijo
viene a ocupar, des del goce femenino.“. Lacan dice que esto
significa esencialmente que todos los objetos de amor de una mujer
son objetos separados, se separan de ella.” En la relación de esa
mujer con sus objetos la angustia será más real en la exigencia de
amor de estos objetos separados.” Esto implica que el niño en el
lugar de objeto a de la madre tiene una significación no solo de
falo, sino que tiene la carga de objeto de goce. Eric Laurent
introduce aquí una nueva referencia a la obra de Lacan el seminario
RSI, donde se trabaja la función del padre, no desde la
identificación freudiana, sino como una operación en el hacer de
una madre una mujer. Entonces propone Laurent pensar en el niño en
el lugar de objeto a
en el fantasma de la madre, pensarlo como síntoma de la madre o
como síntoma de la pareja. El amor al padre no como una
identificación primordial sino como la del resultado de esta
operación, el amor y el respeto a un padre.
La
nota sobre el niño es un texto, que aglutina y contrae un largo
trabajo de todo este proceso laborioso que Lacan va desarrollando, en
relación a la familia como lo irreductible de una transmisión, la
nominación y la modalidad de goce.
El
lugar que ocupa el niño
A
la pregunta planteada por Silvia Elena Tendlarz ¿Cómo situar al
niño en la oposición clásica entre síntoma y fantasma?
E
Laurent dice que hay que profundizar mucho más en esta relación.
Hace referencia a Lacan la cura de diferenciar, el lugar del niño
como síntoma de la pareja y el lugar del niño como objeto en el
fantasma materno, y destaca su utilidad para la orientación en la
clínica.
El
niño síntoma de la pareja
El
niño síntoma de la pareja como el lugar en que el niño encarna el
nudo de lo real, simbólico, imaginario que hay entre él y la
pareja. Articulación de lo R, S y I con pareja. ¿Sería como decir
que la articulación de lo RSI en la pareja lo encarna el niño, como
objeto/cuerpo donde dar cuentas de eso, una modalidad de goce, una
nominación y una imagen que lo sostiene?
El
niño como objeto a en el fantasma materno / como síntoma de la
madre
Otra
precisión necesaria a delimitar con cura es oposición entre el niño
como objeto en el fantasma materno y el niño como síntoma de la
madre, “esto permite también definir y articular de manera más
sofisticada la oposición real, simbólica, imaginaria del niño en
su relación con la madre”. Ubicar al niño en la dimensión real
del objeto, permite vislumbrar el goce femenino, mas allá del goce
fálico. Este objeto separado del cuerpo de la mujer. Laurent dice
que para definir con precisión “este valor real del objeto hay que
articular síntoma y fantasma del lado materno…. Hay que tomar en
cuenta esta doble dimensión.”
La
formación del el fantasma como operador de una ausencia en lo real,
sin significación previa, con la única respuesta posible a través
del cuerpo. Síntoma como una formación donde opera el significante.
En la manifestación del síntoma subyace el fantasma.
Una
Madre transmisora de un deseo, este deseo como se manifiesta en la
Demanda materna para un niño, demanda indescifrable. ¿Qué quiere
mi madre?
En
la posición de objeto del fantasma materno del niño, en su
respuesta total al deseo de la madre, el niño queda, aplastado
capsulado en su cuerpo. Su cuerpo da constancia de eso, de ese real,
en su cuerpo.
En
la posición de enlace de ser el síntoma de la madre, no hay ese
encapsulamiento en su cuerpo. Un síntoma es una respuesta que va más
allá de lo real, concierne a un nudo de lo real con lo imaginario,
lo simbólico.
E.
Laurent plantea estos entramados como respuestas de los niños a los
padres, a la pareja, a la madre, como invenciones y apunta partir
de estas invenciones en el trabajo terapéutico con los niños,
reordenar el montaje originario del real, simbólico, imaginario con
los padres.
Éric
Laurent. El niño y su familia.
Sigmund
Freud. Inhibición, síntoma y angustia.
VVAA.
Terapia Psicoanalítica. UOC
Daniel
Roy. Cuatro perspectivas sobre la diferencia sexual.
Dolores
Castrillo. El Fantasma.
Philippe Julien. El mando de
Nóe.