Associació per l'estudi i la difusió de la psicoanàlisi d'orientació lacaniana, fundada per Cecilia Hoffman. Quadern de bitàcola




lunes, 19 de noviembre de 2018

Reseña I del taller de lectura en torno a Joyce




JOYCE. DE UN CUERPO ABANDONADO COMO UNA CÁSCARA

Patricia Edith MONTOZZI



Introducción

 El Seminario  23, El Sinthome, fue el título que Lacan eligió para el seminario consagrado a Joyce, en los años 75/76. Escribió la palabra sinthome con una ortografía antigua que proviene del griego, introdujo así lo que Joyce tanto había usado: el equívoco entre el sonido que se oye y la grafía que se ve.

Sabemos que Lacan había frecuentado en su juventud unas reuniones en la casa de Adrienne Monnier donde asistió a la lectura del Ulises –dirá que la lectura de Joyce es agotadora, no suscita simpatía dado que no despierta ecos en nuestro inconsciente, que es el nuevo amo de lo ilegible,  dado que puso el punto final al sueño … de la literatura1.                               
                                                   
Jacques Aubert, dará un simposio internacional sobre Joyce en París, y Lacan volverá  a Joyce ya no desde lo literario sino desde la óptica del caso.

Tomando en parte el Retrato del artista adolescente, que es el análisis que se propone en su mayor parte, pensemos, que se ofreció él mismo como caso, dado que no se puede negar el rasgo autobiográfico de la novela. En qué puntos se apoya el análisis de Lacan? Por un lado, la relación de Joyce con su propio cuerpo y, por otro, su tipo de escritura.

El momento de Lacan: ya no era el Lacan de 1956, de la Instancia de la letra en el inconsciente, texto  ligado a la práctica freudiana  donde  la palabra revela un inconsciente  estructurado como un lenguaje y, por lo tanto, descifrable. Ahora Lacan abre un surco con Freud, no sólo  en la teoría también en la práctica.  Va hacia un nuevo camino que se puede pensar desde la novela de la asociación libre, a lo real como letra. Es el inconsciente vinculado a lo real y al uso del nudo borromeo, introducido algunos años antes. Lacan intenta entonces volver a pensar toda la experiencia analítica a partir de este nuevo esquematismo y en particular las categorías clínicas (neurosis, psicosis) y pensar, además,  en un psicoanálisis cuyo final sea posible. Sabemos que esto estaba pendiente en Freud, por lo que acabo de decir justamente: con la asociación libre bajo transferencia y el desciframiento de la práctica freudiana se puede seguir hasta el infinito. ¿Cómo  situar un final o valorar los cambios que puedan producirse en el deseo y los síntomas del analizante, sin convocar aquello que no es lenguaje sino lo real –lo real del goce!

Bien. Lacan asegura que en Joyce estaba presente la principal condición de la psicosis, la carencia del sinthome Padre;  pero  éste forjó un anudamiento con el saber hacer del artista. Palabras de Lacan: “considerar que el caso Joyce responde a un modo de suplir un des-anudamiento en el nudo”2.

Ahora bien, dentro de la propuesta del esquema del nudo, donde se traduce la estructura clínica en términos de anudamiento y desanudamiento, vale decir que Lacan al hablar de otro tipo  anudamiento excluye ya una respuesta binaria del sí o no que nos aseguraba el sinthome-padre. Introducirá entonces una idea de anudamiento diferente: la suplencia.

Lacan presenta el nudo borromeo con el nudo padre:

  “No es el hecho de que estén rotos lo simbólico, lo imaginario y lo real lo que define a la perversión, sino que estos ya son distintos, de manera que hay que suponer un cuarto…” Perversión –solo quiere decir versión hacia el padre– que en suma el padre es un síntoma o sinthome”3.

“uno puede prescindir del Nombre del Padre (…) con la condición de utilizarlo”4.

A través de la pere-versión que es el padre–versión, la versión de un padre cuyo deseo y decir se inscriben en un modelo de relación con una mujer que compensa la no-relación proporción sexual5.



 Volviendo a Joyce, Lacan  no emplea en este seminario el término de psicosis para Joyce. Solo se pregunta si estaba loco o no. ¿Por qué? Porque el loco y el psicótico son cosas distintas. Lacan aborda la locura a través del fenómeno imaginario de la creencia. Define al loco como alguien que se cree lo que es. Si un hombre cualquiera se cree rey, está loco. No lo está menos un rey que se cree rey6. El neurótico  también cree, como el loco, pero más bien el neurótico cree en el Otro, cosa no menos delirante. Ahí es donde Lacan dirá que todos deliramos. Lo interesante  aquí es cómo él marca las dos maneras de fraguar lo imaginario y lo simbólico sobre lo real.

Sin cuerpo

Al final del seminario Lacan avanza su tesis sobre un lapsus del nudo que dejaría el imaginario joyceano desanudado, demasiado libre  de lo simbólico y real unidos. En la figura de la pag 148, se ve que no se anuda de manera borromea. Evidentemente hay un lapsus en el nudo.

El Imaginario es el cuerpo. Recordemos  en el estadio del espejo es donde se verifica  la imagen y, con ésta,  la forma del cuerpo propio que es el primer objeto de investidura libidinal y el primero en prestarse a una identificación; pero no es la última vez dado que, como dice Lacan, el sujeto permanece infatuado por su imagen, dado que  ella constituye el núcleo de su ego. El ego funciona de anclaje corporal. Está comprometido en las pasiones más comunes, en las conquistas del amor, en las contiendas de la ambición, en el odio, etc. Todos estos  afectos se manifiestan en el cuerpo, aunque provengan del  lenguaje que los ha incorporado.

Ahora bien, Lacan pone en relieve un fenómeno que Joyce atestigua como referido a Stephen, algo que es tenue que es el episodio donde el personaje del Retrato del artista adolescente recibe una paliza. ¿De dónde sacaría el autor esto sino de sí mismo? El relato nos cuenta que el joven fue castigado por sus compañeros por no haber cedido ante un diferendo literario y, a renglón seguido de ese episodio, percibe que su cólera se desvanece, en vez de ser al revés, entrar en cólera. Cualquiera que ame a su cuerpo y recibe un mínimo ataque , la hubiese sentido. Cito a Lacan:

 “Pero la forma en Joyce de dejar caer la relación con el propio cuerpo resulta completamente sospechosa para el analista porque la idea de sí mismo como cuerpo tiene un peso. Es precisamente lo que se  llama  el ego”7.

En la relación con el cuerpo, la norma es que:

 “hay algo psíquico que se afecta, que reacciona, que no está separado.a diferencia de lo que testimonia Joyce después de haber recibido los bastonazos de sus cuatro o cinco compañeros, en Joyce solo hay algo que no pide más que irse, desprenderse como una cáscara” 8.

Hay que ser Lacan para extraer ese rasgo que si bien está muy afirmado, no ocupa más que algunas líneas. Pero sabemos que una vez despejado el rasgo, muchas otras indicaciones vienen a confirmar lo que se designa como el lapsus del nudo.

El nudo mal hecho9:



En relación a la ausencia de sentimiento de rencor después del episodio

Joyce escribe en el Retrato del artista adolescente:

“Se preguntaba por qué no guardaba mala voluntad por  aquellos que le habían atormentado. No había olvidado en lo más mínimo su cobardía y su crueldad, pero la evocación del cuadro no le excitaba al enojo. A causa de esto, todas las descripciones de amores y de odios violentos que había encontrado en los libros le habían parecido fantásticas. Y aún aquella  noche, al regresar vacilante a casa a lo largo del camino de Jone, había sentido que había una fuerza oculta que le iba quitando la capa de odio acumulado en un momento con la misma facilidad con la que se desprende la suave piel de un fruto maduro.”10

Volvemos a encontrar el rasgo de hacer evanescente la venganza narcisista, indicativo de cierta particularidad en la relación con el cuerpo propio sobre todo con el ego. Lo evanescente de su rabia en el momento de la paliza puede tener que ver con su indiferencia ante los semejantes. Joyce atestigua en Stephen un extraño desprendimiento: un egoísmo bien arraigado que califica más tarde como “redentor”, llegando hasta “el odio contra su entorno”. Él mismo señala que eso es raro, diciendo de su personaje que está separado por un abismo hasta de los miembros de la propia familia.

“Ni la vida de la juventud se había agitado en él como en ello. No había conocido ni el placer de la camaradería, ni la ruda salud viril, ni la piedad filial. Nada se agitaba en su alma fuera de una sensualidad fría, cruel y sin amor” 11.

Tener un cuerpo

Vuelvo al lapsus del nudo porque nos confronta nuevamente con el narcisismo: ese amor a uno mismo  del que Joyce carece sin lugar a dudas. Joyce tiene un narcisismo que sólo se causa a sí mismo. Lacan, dice que no es un santo está demasiado art-gulloso de su arte12. A partir de ahí habría que interrogar su arte. Lacan dirá: “hay que mantener que el hombre tiene un cuerpo, o sea que habla con su cuerpo”.  A partir de esto habría preguntarse entonces si Joyce hace  hablar a su arte con su cuerpo o no lo hace. Joyce tiene un cuerpo, pero no lo es.

Que significa, entonces, tener un cuerpo? Podemos decir que es servirse de él, poder hacer algo con él, pero también significa que se puede suspender su uso. Ciertos hablantes no  tienen  cuerpo. Lacan forjará el nuevo diagnóstico a partir de Joyce  que es la enfermedad de la mentalidad.

Digamos entonces que alguien sin cuerpo es cuando no hace nada con su cuerpo, no lo pone en juego en los emprendimientos de las sublimaciones narcisistas. A la inversa quien sí las emprende pondrá algo más que una imagen, pondrá lo real de su síntoma de goce como acontecimiento de cuerpo.

Según Lacan, Joyce logró hacer algo bien barato con su cuerpo13. Podríamos cargar esta expresión en la cuenta de un dejar caer el cuerpo propio. Pero si  uno vende caro su cuerpo, los usos son múltiples en relación al lazo  (manutención, erotización, promoción). Esto nos habla de una imagen libidinizada que forma parte del ego. Para lograr esto, hay  un tributo llamado castración, que es lo que hay que pagar para apropiarse del cuerpo, para poder servirse de él como instrumento de lazo social. Y Joyce más bien lo suspendió, dejó de lado ese poder.

Joyce no es un histérico, tampoco una mujer; no se sirve de su cuerpo ni para ofrecerlo ni para generar deseo, sustrayéndolo. Él quería otra cosa. Lacan dice que no quería tener nada, salvo el escabel del decir magistral 14. Joyce no ofrece su cuerpo, no se fabrica un síntoma escabel a partir de su cuerpo. Tampoco se hace síntoma del otro cuerpo, ya que su Nora no tuvo esa función.  Joyce no trató su lapsus del nudo sirviéndose de su cuerpo, tampoco es síntoma de otro cuerpo; es síntoma sin más. No fue suficiente gozar escribiendo; fue necesario que además publicara. No ofreció su cuerpo de carne, sino su cuerpo de palabras y de palabras ingeniosas. Entonces ¿qué podría hacer Joyce con una mujer?

Nudo con ego corrector15



 

Sin árbol genealógico

 En qué sentido es destacable el sinthome–suplencia de Joyce. Podríamos nombrar  dos aspectos: primero, referente al nombre que se ha dado y, segundo, a su propio arte. Dice Lacan en el Seminario 23:  

“Joyce carga con su padre. En la medida que debe sostener a este padre para que subsista, como se revela en el Ulysses, “este arte que(…) nos llega siempre como surgido del artesano, no solo hace que subsista su familia sino que la vuelve ilustre, al mismo tiempo vuelve célebre lo que él llama my country.”

Pero, Joyce no trabaja para el árbol genealógico más bien pretende abolirlo y constituirse  en el inicio como el origen mismo.  Las últimas palabras del Retrato del artista son:  

“Salgo a buscar por millonésima vez la realidad de la experiencia y a forjar en la fragua de mi espíritu la conciencia increada de mi raza”16.

Ese “salgo a buscar” es el momento cuando él pasa al acto; repudiando toda realidad , ese acto  se constituye como un inicio y se sublima como hacedor de una conciencia sin padre, que no nacerá de su descendencia carnal sino de la raza. El origen donde se sitúa Joyce será en la serie de joyceanos –lectores dedicados a su obra– que funcionarán como partenaires y de sobra está en el origen de su público. Ese nombre se sostiene en un ego corrector que restituye el anudamiento imaginario.

El cuerpo de ese ego no es el  cuerpo que tiene Joyce; es el cuerpo que él se adjudica es el cuerpo del libro que se hace ser.

De ahí que Lacan afirme que Joyce alcanzó con su arte, de manera privilegiada, el cuarto término llamado sinthome y con éste concretizar el síntoma  a través del decir magistral17. Él mismo hizo publicidad de su nombre y consiguió que su nombre sobreviviera para siempre.

Entonces, para finalizar, ¿qué no pudo alcanzar, de aquello que se obtiene banalmente con el nudo padre? Si tomamos como testimonio la vida de Joyce   no se puede dejar de lado que él  se constituyó como una excepción, en el origen, pero se salvó solo él –y está bien lejos de ser un redentor–, dado que no  arrastró en su salvación ni a su descendencia ni a su elegida Nora.

                                                                                       
                                                                             
Notas

1. LACAN, J., “Joyce el síntoma”, Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 596.
2. LACAN, J., El Seminario 23, El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2006, p. 85.
3. Ibid., p. 20.
4. Ibid., p. 133.
5. LACAN, J., RSI, pp. 9-10 (inédito).
6. LACAN, J., “Acerca de la causalidad psíquica”, Escritos.
7. LACAN, J., El Seminario 23, op. cit., p. 147.
8. Ibid.
9. Ibid., p. 148.
10. JOYCE, J., Retrato del artista adolescente, Madrid, Alianza, 2002, pp. 92-93.
11. Ibid., p. 108.
12. “Joyce el síntoma”, op. cit., p. 593.
13. Ibid., p. 593.
14. Ibid.
15. Seminario 23, op. cit., p. 149.
16. JOYCE, J., Retrato del artista adolescente, op. cit., p. 293.
17. LACAN, J., “Joyce el síntoma”, op. cit., p. 593.



Bibliografía

JOYCE, J.,                Retrato del artista adolescente, Madrid, Alianza, 2002.
LACAN, J.,                El Seminario 23, El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2006.
            “Joyce el síntoma”, Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós,
2012.
                                Seminario 22, RSI (1974-1975). Inédito.
SCHEJTMAN, F.,    Ensayos de Clínica psicoanalítica nodal, Buenos Aires,  
Grama, 2013.
 


                                                               








                                                               






domingo, 28 de octubre de 2018

Reseña de la conferencia de Josep Maria Panés. "El malestar en el cuerpo en el ser hablante"


Josep Maria Panés comenzó su conferencia girando del revés el tema, como si de un calcetín se tratara. En lugar de hablarnos del malestar en el cuerpo, comenzó por plantear la cuestión de en qué consistía el bienestar en el cuerpo. Pues existe, sí, el bienestar, aunque sea intermitente. Existe, si el fantasma sostiene suficientemente, si permite el funcionamiento del principio de placer. El bienestar no es más que homeostasis, como Freud señaló; no es más que la ausencia de irrupciones de goce, nos dijo Panés. Lo otro es el empuje al siempre-más de la pulsión, el Kern, el exceso pulsional.

La angustia acompaña al Kern. Panés distinguió entre la angustia freudiana, por un lado, que es angustia de castración –de pérdida de objeto, de satisfacción–, y la angustia lacaniana, por otro lado, asociada a la falta de la falta, es decir, al exceso pulsional, al Kern, en definitiva. Las pérdidas no son más que las réplicas del Kern, dijo Panés con una metáfora sismológica.

A continuación, el conferenciante destacó el lugar que ocupa el cuerpo en el segundo Lacan. Si bien no hay un desgarro entre el primer y el último Lacan (nos remitió al respecto, a la conferencia de Miller, “El inconsciente y el cuerpo hablante”), en el último Lacan el lugar del cuerpo es mucho más importante. En el primer Lacan, el síntoma cifra, esconde un sentido; y el desciframiento traerá supuestamente la solución. En cambio, en el último Lacan, para quien la vía del sentido se agota, todos los síntomas son acontecimientos del cuerpo y al límite son refractarios al sentido. Por supuesto que no cabe igualar todos los acontecimientos del cuerpo, no hay que perder los matices, los pequeños relieves. No obstante, se puede afirmar que un síntoma es el envoltorio formal de un acontecimiento del cuerpo. El primer Lacan es más fácil, más transitable, más cómodo. En cambio el último Lacan provoca cierta angustia, señaló Panés, verbalizando algo que presentíamos, pero que no habíamos explicitado en el Grupo.

Panés señaló también que en la “Observación sobre el informe de Daniel Lagache” Lacan habla de “la oscura intimidad que mantenemos con nuestro cuerpo”. Hay algo insimbolizable en nuestra relación con el cuerpo. Todo Freud y todo Lacan es un esfuerzo por articular el cuerpo y el lenguaje, dijo Josep Maria Panés. Ahora bien, es fundamental no quedarse en el nivel de sentido, lo cual reduciría la práctica psicoanalítica a una práctica delirante.

Luego Josep Maria Panés presentó un análisis meticuloso de dos textos literarios, El arte de llevar gabardina de Sergi Pàmies y En movimiento de Oliver Sacks. Desplegó con exquisita delicadeza los pequeños relieves, las particularidades de ambos personajes con tanta minuciosidad que no la podemos reproducir. Señaló las dificultades de los dos para sostener un cuerpo, en dos estructuras diferentes: la una obsesiva, torturada por la insuficiencia fálica, la otra psicótica, arrojada a una actividad deportiva desbocada –natación, alterofilia, motociclismo…–. Uno envuelve el cuerpo en una gabardina (Albert Camus, Jean Gabin, Yves Montand, etc., ellos sí que sabían llevar una gabardina…), el otro experimenta un orgasmo mientras nada, un goce en el cuerpo claramente más allá del falo, totalmente disociado de las condiciones de objeto. Ambas arrostran su oscura intimidad con el cuerpo, destino de seres hablantes.


Agradecemos a Josep Maria Panés una vez más su generosidad y su finura teórica. Es en el fondo nuestro más-uno discreto, sin duda reservado, pero que siempre está allí cuando lo necesitamos.

Alín Salom

domingo, 2 de septiembre de 2018

PROGRAMA 2018-2019

MÓDULO DE INTRODUCCIÓN AL PSICOANÁLISIS LACANIANO.
ACTIVIDAD DECLARADA EN LA SECCIÓN CLÍNICA DE BARCELONA DEL INSTITUTO DEL CAMPO FREUDIANO


EL MALESTAR EN EL CUERPO


14 de septiembre              Reunión preliminar y taller de lectura:
                                                  CLOTILDE LEGUIL: "Las pasiones del cuerpo
                                                   en el siglo XXI"
                                                   JACQUES-ALAIN MILLER: "El inconsciente y el 
                                                   cuerpo hablante"
                                                   Exponen: Agnès Wehr y Alín Salom

                                                   Sesión de apertura
19 de octubre                       Conferencia a cargo de JOSEP MARIA PANÉS
                                                    "El malestar en el cuerpo en el ser hablante"
                                                    Viñeta clínica a cargo de Míriam Pérez

16 de noviembre                Taller de lectura:
                                                    JAMES JOYCE: Retrato del artista adolescente
                                                    JACQUES LACAN: "De un cuerpo dejado caer
                                                    como una cáscara" (Sem 23, El sinthome, cap. X)
                                                    Exponen: Pilar Ruiz y Patricia Montozzi

14 de diciembre                  Taller de lectura:
                                                   ARACELI FUENTES: El misterio del cuerpo hablante,
                                                    cap. 1, "El cuerpo en la histeria y la obsesión",
                                                    cap. 4,  "El fenómeno psicosomático"
                                                    SANTIAGO CASTELLANOS: "Una experiencia de
                                                     tratamiento de la fibromialigia.
                                                    Exponen: Mayka Giménez y Patricia Montozzi

25 de enero                           Conferencia a cargo de MARGARITA ÁLVAREZ
                                                    "Transexualidad y fenómenos postidentitarios"              
                                                    Viñeta clínica a cargo de Agnès Wehr

15 de febrero                       Taller de lectura:
                                                    DOMENICO COSENZA: El muro de la anorexia,
                                                    cap. 6, "Las cuatro funciones del rechazo"
                                                    Expone: Carme Fernández

15 de marzo                          Taller de lectura: 
                                                     JACQUES-ALAIN MILLER: "La invención psicótica"
                                                     JEAN-PAUL SARTRE: La náusea                                         
                                                    Expone: Alín Salom
                                                   
5 o 26 de abril                      Conferencia a cargo de GRACIELA ESEBBAG

                                                    "El malestar en el cuerpo en el adolescente"
                                                    Viñeta clínica a cargo de Rosa Antolín

                                                    Sesión de clausura
17 de mayo                             Conferencia a cargo de EUGENIO DÍAZ
                                                     "La dirección de la cura frente al malestar en el                                                                     cuerpo"

14 de junio                              Conclusiones y preparación de ciclo de trabajo 2019-2020




Las reuniones del GTPG se celebran en el Centre Cívic de la Geltrú 
(Plaça de l’Associació d’Alumnes Obrers, 1, Vilanova i la Geltrú), 
los días indicados, a las 20.30.h.






BIBLIOGRAFÍA  


AAVV:                                          Cuerpos escritos, cuerpos hablados. X Jornadas ELP,
ÁLVAREZ, MARGARITA:                 “La pasión transexual”, online en www.elblogdemargaritaalvarez.com.
ANSERMET, FRANÇOIS:               “Elegir el propio sexo: Usos contemporáneos de la diferencia sexual”, L’Interrogant, nº 14, online en http://revistainterrogant.org.
BASSOLS, MIQUEL:                       “Cuerpo de la imagen y cuerpo hablante”, online en www.congressoamp2016.com
BONNAUD, HÉLÈNE:                      Le corps pris au mot, París: Navarin, 2015.
BROUSSE, MARIE-HÉLÈNE:            Cuerpos lacanianos. Granada: EUG, 2014.
CARBONELL, NEUS :                    “No hay cuerpo sin discurso. No hay discurso sin goce”, en  AAVV: Analizando el cuerpo, Barcelona, S&P, 2013.
CASTANET, HERVÉ:                      Quand le corps se défait. París: Navarin, 2017.
CASTAÑO, ANA:                           “Hacerse un cuerpo”, El Psicoanálisis, nº 9 (2005).
CASTELLANOS, SANTIAGO:          "Psicoanálisis aplicado a la terapéutica: una experiencia del tratamiento de la fibromialgia", online en https://nucep.com.
COSENZA, DOMENICO:                  El muro de la anorexia. Barcelona: RBA, 2018.
FAJNWAKS, FABIAN & LEGUIL, CLOTILDE (ed.): Subversion lacanienne des théories du genre. París: Michèle, 2015.
FERNÁNDEZ BLANCO, MANUEL:     “La posición anoréxica”, Acentos, nº 18 (1998).
FREUD, SIGMUND:                   “Concepto psicoanalítico de las perturbaciones psicógenas de la visión”, Obras Completas, vol. II. Madrid: Biblioteca Nueva, 1981.
FUENTES, ARACELI:                      El misterio del cuerpo hablante. Barcelona: Gedisa, 2016.
GOYA, AMANDA:                           “La anorexia en anamorfosis”, Acentos, nº 19 (1999).
GRASES, SILVIA:                          “Modalidades de rechazo del cuerpo”, Cuadernos de psicoanálisis, nº 30 (2007).
LACAN, JACQUES:                     “El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica”, Escritos, vol. I. Buenos Aires, Paidós, 1975.
El seminario 17, El reverso del psicoanálisis, cap. VI. Buenos Aires, Paidós, 1992.
El seminario 23, El sinthome, cap. X. Buenos Aires: Paidós, 2006.
LAURENT, ERIC:                           El reverso de la biopolítica. Buenos Aires: Grama, 2016.
                                                 “Género y goce”, AAVV: Elecciones del sexo. Madrid: Gredos, 2015.
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La experiencia de lo real en la cura analítica, Buenos Aires: Paidós, 1997, caps. XVII y XXI, “Biología lacaniana” y “Acontecimientos del cuerpo”.
“La invención psicótica”, en Virtualia, nº 16 y Cuadernos de psicoanálisis, nº 30, (2007).
                                                   “El inconsciente y el cuerpo hablante”, online en www.wapol.org. (2014), Freudiana, nº 72 (2014).
                                                   “Habeas corpus”, online en http://ampblog2006.blogspot.com. (2016) 
MILLER, JACQUES-ALAIN & ALTRI:    Embrollos del cuerpo [Conversación clínica de Bordeaux 2012], Buenos Aires: Paidós, 2012.
MILLOT, CATHERINE:                     “Reflexión sobre el transexualismo”, online en www.debatefeminista.cieg.unam.mx
RAYMONDI, JOSÉ ALBERTO:          “El cuerpo en disputa: apuntes para una antibiología lacaniana”, en AAVV: Elecciones del sexo.        Madrid: Gredos, 2015.
SERRA, MARTA:                            “El parlêtre adora su cuerpo”, Freudiana, nº 76 (2016).
ZENONI, ALFREDO:                  Le corps de l’être parlant : de l’évolutionnisme à la psychanalyse. Rennes: Presses Universitaires   Rennes, 2018; online en www.pur-editions.fr.



                         



jueves, 7 de junio de 2018

"Todo el mundo está loco" Reseña de la CONFERENCIA de MARTA SERRA




Marta Serra comenzó su conferencia señalándonos que ya hace 40 años desde que Lacan declaró que todo el mundo está loco y que todo el mundo delira. Lo hizo en 1978, tres años antes de morir. La afirmación pertenece, pues, al último Lacan. Pero la idea ya estaba en los inicios del psicoanálisis. Freud dice que "toda persona normal lo es solo en promedio"1, y Miller lo reformula del modo siguiente: “Ante el loco, el delirante, recuerda que tú también fuiste analizante y hablabas de lo que no existe”2. 

¿Por qué estamos todos locos? ¿Por qué todos deliramos, hablamos de lo que no existe? Porque no existe la relación sexual, lo cual nos aboca a todos a la invención de algo que venga al lugar de eso que no existe. No hay relación sexual, pero hay relaciones sexuales. 

Marta Serra anudó la explicación del “todos locos” a la no existencia de la relación sexual.  Dividió su ponencia en dos batientes: una mala noticia y una buena noticia.


La mala noticia

“No hay relación sexual”.
No la hay porque el lenguaje desnaturaliza al ser humano, porque lo simbólico afecta al cuerpo. Sobre el cuerpo del niño, hablado y hablador, se fijan puntos de satisfacción que no tienen nada que ver con la necesidad. Surgen zonas erógenas; y  cada uno encuentra sus maneras de gozar. Hay dos tipos de satisfacciones: (1) las que caen del lado del placer y que suelen ser conscientes; (2) las que caen del lado del sufrimiento y en este caso la satisfacción suele ser inconsciente. A esta segunda satisfacción Lacan llama “goce”. Hay en el goce un empuje a la muerte.

Para todo sujeto hay un encuentro más o menos traumático con la sexualidad. Las histéricas de Freud relataban encuentros traumáticos con padres perversos, que abusaban de ellas, relatos que Freud acabó situando en la fantasía.  Por bien que lo hagan, “los padres son inocentemente traumáticos”, dijo Lacan. Y nadie puede prever qué será lo traumático para cada infans, cómo será el encuentro entre el cuerpo y el lenguaje, qué hará marca. La cuestión es que no hay ser humano que se haga solo; se hace siempre entre otros y a partir de sus dichos. Es el lenguaje el que nos humaniza. Lacan juega con la expresión “l’être humain”, pluralizándolo y convirtiéndolo en  les trumains.

Los animales están programados: qué comerán, con quién se aparearán, etc. Su vida está determinada por su organismo. En cambio los seres humanos estamos desprogramados. No se puede anticipar qué relación tendrá cada uno con su cuerpo, su orientación sexual, ni siquiera qué le traumatizará. Los padres ponen inyecciones de simbólico; intentan orientar a los hijos. Los hijos, tanto si siguen sus indicaciones como si los odian, están bien orientados. Necesitamos esta orientación, porque estamos desprogramados. No hay relación sexual; luego cada uno ha de construir su modalidad de goce. Ésta es la mala noticia.

La buena noticia

La buena noticia es que las palabras producen efectos. Recortamos algunos significantes, los articulamos entre sí y encontramos un sentido a la vida. Cuando la vida no tiene sentido para un sujeto es difícil soportarla.

El nombre ya es una primera palabra que ubica al ser humano en la filiación –aunque a veces se percibe claramente cómo incluso ese nombre no sirve para ello, porque es tomado por los progenitores de algo ajeno a la familia, a su deseo, a su historia.

El lenguaje ordena el mundo y hace acontecer el cuerpo. El lenguaje recorta los objetos en la realidad –la cual, fuera del lenguaje, no es más que un continuum.

El lenguaje es imprescindible para acceder a lo humano. Marca el cuerpo, introduce una manera de gozar singular para cada sujeto. El ser humano deviene hablante por ser hablado. El sujeto queda ligado a los decires de los padres. El niño es como una parabólica, dijo Marta Serra; todo el mundo tiene escenas, significantes (que pueden ser frases enteras) que lo han marcado. Ésos son sus S1, sus significantes amo. Y el inconsciente no es más que un enjambre (essaim) de S1 –por cierto, essaim y S1 suenan igual en francés. 


La decisión insondable del sujeto y el límite de la interpretación

¿Por qué un S1 y no otro? Hay un punto de contingencia en la constitución del sujeto; está “la insondable decisión del ser”. No se puede saber qué marcará, qué traumatizará a un niño –¡cuán cómodo sería saberlo! Ocurre a veces que situaciones horribles encontradas en la vida no producen traumatismo y, en cambio, una frase, una mirada, un pequeño mal encuentro, sí. El sujeto es imprevisible; no se sabe, por ejemplo, qué uso hará de lo que ha encontrado en la vida más que a posteriori...

De allí que la tarea de desciframiento en el análisis no sea infinita. La cuestión es que hay un momento en que el cuerpo se anuda al lenguaje. Y ese momento originario no es interpretable. Esta afirmación, también podemos dejarla, en el fondo, en el batiente de “la buena noticia”.

De la verdad a la varidad

¿Qué construye uno en un análisis, entonces? Se construye una “verdad mentirosa”, la historia del sujeto, de lo que, para él, fue crucial en su erección de ser viviente hablante.

Pero eso no cambia su modalidad de goce.

No se trata, en el psicoanálisis lacaniano de “normalizar” a la gente ni de adaptarla a la sociedad. De todos modos no funciona: el goce no se deja domesticar, normalizar con el lenguaje –como creían inicialmente tanto Freud como el primer Lacan. Pero la clínica lacaniana, orientada hacia lo real, le lleva a uno  a saber lo que uno es, a ser lo que uno es, dijo Marta Serra, con una fórmula casi pindárica.

En un análisis, una verdad se sustituye a otra, y otra se acumula con una anterior para producir una nueva manera de abordar lo que ya pasó, pero que, a pesar de que ya pasó, aún seguía pesando en el presente.

El psicoanálisis lacaniano permite estar advertido de lo que uno es; le permite al sujeto descubrir su punto de real, conocer sus puntos de goce, su verdad singular propia. No hay aquí un objetivo terapéutico; la cura viene en todo caso por añadidura.

El goce se produce en el cuerpo; se necesita un cuerpo para gozar, porque es nuestra única consistencia. Pero se goza también de las palabras, del significante. Ese es el goce de los hablantes.

Todos deliramos, pero a veces de modos parecidos. Unos tienen más facilidad, otros tienen más dificultad para dar sentido a su vida. Pero locos, lo estamos todos.


                          

¡Ha sido un auténtico privilegio escuchar esta conferencia de Marta Serra! Ha tenido un efecto de transferencia masiva y nos ha abierto el camino hacia el trabajo del curso siguiente.

Clausuramos así nuestro curso sobre el campo de las psicosis, asombrados de encontrarnos con conferencias cada vez más aclaratorios, más diáfanas, y con el entusiasmo de que el cambio cuantitativo en la comprensión de la teoría se convierte finalmente en un cambio cualitativo. Todo ello gracias a los auspicios de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y gracias a la  generosidad de todos los conferenciantes que han tenido a bien acercarse a nuestro rincón de provincias, conferenciantes todos ellos tan importantes que ya nos había dejado pasmados inicialmente que aceptaran nuestra invitación.  La ELP es, sin duda, un lugar especial.



Alín Salom

1. Freud, S., Análisis terminable e interminable. O. C., Madrid: Biblioteca nueva, 1981, vol. III, p. 3352.
2. Miller, J.-A., "Ironía", en Consecuencias, # 7 (Noviembre 2011). 

jueves, 17 de mayo de 2018

Lalengua y el discuso en las psicosis. Reseña de la CONFERENCIA DE HEBE TIZIO


Hebe Tizio ha comenzado su conferencia insistiendo en la importancia de historizar el pensamiento lacaniano, para ubicar los conceptos en los dos grandes paradigmas de su recorrido. 

Prehistoria de la problemática

Hebe Tizio ha abordado el tema de la conferencia, “lalengua y el discurso en las psicosis”, construyendo la prehistoria de la problemática del lenguaje. La preocupación de Lacan por el lenguaje no es primigenia. En primer lugar, proviene desde la psiquiatría francesa que en aquella época observaba muy atentamente los trastornos del lenguaje*. En segundo lugar, su preocupación por el lenguaje viene también sugerida por la subversión lúdica del lenguaje propuesta por los surrealistas.  En tercer lugar, hay que tomar en cuenta que la lingüística en aquella época se convierte con Saussure en una ciencia-piloto. En cuarto lugar, está el sociólogo Durkheim, que propone la tesis de que lo simbólico es anterior al sujeto. Allí tenemos las cuatro elementos del background de la concepción del lenguaje del primer Lacan, para el cual domina el registro de lo simbólico, el lenguaje es fundamental y el inconsciente está estructurado como un lenguaje.

El primer Lacan y el lenguaje

Para el primer Lacan, la estructura neurótica pasa por la aceptación de algo lingüístico: un significante fundamental: el Nombre del Padre. Si el sujeto forcluye este significante fundamental, tendrá una estructura psicótica. Por tanto, el Edipo es una ley de lenguaje, una ley de simbolización. Todo depende si hay un uso “normalizado” del lenguaje o no. El diagnóstico diferencial entre neurosis y psicosis se hace desde la observación del lenguaje. Si falla el NdP, predomina lo imaginario. Voilà el primer Lacan, que construye una concepción deficitaria de la psicosis.

El segundo Lacan y lalengua

Ahora bien, en el Seminario 20 emerge un nuevo concepto: lalengua. Lalengua es anterior al lenguaje, anterior a la sintaxis. Es un flujo de significantes coagulados, impregnados de afectos, de goce. No hay intervalos en lalengua. El balbuceo del bebé es un ejercicio de lalengua, un ejercicio de goce. Lalengua tiene una dimensión autística. No hay que confundir lalengua con el lenguaje: el lenguaje es una elucubración de saber, que se ha construido a posteriori sobre lalengua.

Hay que ver cómo cada sujeto pasa de lalengua al discurso, de su blablablá autístico, de goce, al vínculo social. No es fácil. El lenguaje es un mecanismo de defensa; un intento de reducir el goce de lalengua. Para pasar de lalengua al discurso hay que ver si el sujeto está dispuesto a renunciar a cierto quantum de goce. Lalengua es el núcleo más íntimo del ser, afirma Hebe Tizio.

Discurso versus lalengua

El discurso –que es del amo– dice cómo hay que hablar, qué se puede decir, pone un filtro a lalengua. Pone un freno al goce. El discurso interrumpe lalengua, hace funcionar intervalos, introduce una puntuación para frenar el goce. Y eso es lo que permite la emergencia del sujeto –en oposición al goce acéfalo de lalengua. El discurso es la lengua común, la lengua prêt-à-porter, la lengua del vínculo social que ofrece una serie de recursos lingüísticos “normalizados”. El discurso tampoco es tan rígido: acepta algunas transgresiones, como por el ejemplo, los chistes.

El pasaje de lalengua al discurso es siempre sintomático

Este pasaje de lalengua al discurso es muy difícil. La normalización es siempre sintomática: todos los niños hacen síntomas en la adquisición del discurso: unas veces transitorios, otras veces permanentes. Esta afirmación de Hebe Tizio nos ha dejado boquiabiertos –siendo tan claro, ¿cómo no nos habíamos dado cuenta antes?

Lalengua y el discurso en la psicosis

¿Qué pasa si el discurso no frena el goce? Surge la psicosis. En la psicosis, el sujeto está en el lenguaje; donde no está es en el discurso. Rechaza el discurso: con el delirio en la paranoia, diciendo cosas no normalizadas socialmente; con el lenguaje de órganos en la esquizofrenia, etc. Utiliza neologismos, hace hibridaciones de palabras, surgen mutismos, naufragios de la sintaxis, etc. Hay disrupciones de goce y un Otro amenazante. Hay que ir caso por caso, por supuesto; hay paranoicos que utilizan muy bien el discurso, pero no normalizan su goce. Sea como sea, la locura no se puede separar del lenguaje –ésta es una de las fórmulas lapidarias de la conferencia.

La psicosis toca siempre la cuestión del lenguaje con más o menos exacerbación. Hay, para el psicótico, palabras demasiado cargadas. ¿De qué? De goce. Para el segundo Lacan, no es que predomine lo imaginario, sino que hay una coalescencia de lo real y lo simbólico. Lacan estudia a Aimée, a Schreber, a Joyce, a Wittgenstein. Todos tienen dificultades con el discurso (salvo Joyce). Que Schreber escriba que Dios quiera fornicar con él no es algo que el discurso admita. Pero a pesar de los pesares Schreber encuentra a ratos la forma de introducir un intervalo, para evitar la irrupción del goce: encuentra el intervalo en la música y la poesía. El Joyce de Finnegans Wake deja en evidencia lo que es lalengua. ¡Es un texto ilegible! Joyce hace picadillo el significante y goza de ello; a pesar de eso, antes ha conseguido establecer un vínculo exitoso con el Otro.  

Consecuencias para la clínica: una clínica de lo real

¡El analista no escucha, lee!, dijo Hebe Tizio, con otra fórmula que nos ha impactado. Lee la distinción entre lo que el sujeto dice (repetición) y lo que el sujeto hace (la iteración): allí se ubica la modalidad de goce del sujeto. Eso es lo fundamental para la clínica; así construye el analista su hipótesis –pues bien necesita el analista una hipótesis (¡oh, sí!).

La clínica del segundo Lacan es una clínica de lo real. La cuestión es ver cómo el sujeto trata lo real. Por esta razón el autismo es ahora especialmente estudiado –por su forma tan peculiar y discursivamente fallido de tratar lo real.

Hebe Tizio terminó su conferencia volviendo a la cuestión de la transformación del psicoanálisis lacaniano. Hoy en día el padre se ha quedado atrás. Se ha degradado hasta el punto de no ser considerado más que como un semblante, un instrumento para tratar lo real. De hecho el propio psicoanálisis surge a partir de la caída del padre. Freud intenta sostenerlo y Lacan también hasta el Seminario 5. Lacan modifica después la concepción del padre. El padre prohibidor de Freud se convierte, para el segundo Lacan, en el padre que permite, que ofrece una versión de cómo gozar de una mujer. Por otro lado, Lacan va más allá de Freud en la medida en que deja de confundir a la mujer con la madre, como hacía Freud; deja de poner un tapón al goce femenino, lo desvela.

Al desvalorizarse el NdP, la clínica ya no se centra en el NdP. ¿En qué se centra entonces?, nos preguntamos. Posiblemente en el objeto, afirmó Hebe Tizio, abriendo el horizonte a los nuevos interrogantes de la clínica de lo real. El problema de la nueva clínica son más bien las adicciones múltiples y el goce invasivo que los objetos producen. El problema es: ¿cómo sintomatizar el goce? Con esta pregunta cerró Hebe Tizio la conferencia, pero, a la vez, abrió espléndidamente el espacio de la reflexión. El GTPG no pudo resistir a la tentación de despedir a Hebe Tizio con un aplauso sonoro.  

ALÍN SALOM

* La psiquiatría francesa estudiaba los trastornos del lenguaje con minuciosidad: desde las modificaciones de la voz, las verborragias, los mutismos, la logorrea, la bradifemia, el tartamudeo, hasta el agramatismo, los paralogismos, los neologismos, las estereotipias verbales, la ecolalia, la coprolalia, las afasias, las glosolalias, las esquizofasias, etc., etc., etc. Pierre Guiraud, psiquiatra admirado por Lacan, comienza su tratado titulado Le langage du corps, diciendo: “Hablamos con nuestro cuerpo y nuestro cuerpo habla.” (http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k4805518p/f15.image.texteImage)